Alberto Fernández, primer rector de la UAL, nombrado Doctor Honoris Causa

Alberto Fernández, primer rector de la UAL, nombrado Doctor Honoris Causa


Alberto Fernández, catedrático de Química Analítica y primer rector de la historia de la Universidad de Almería, recibió el pasado viernes, 25 de enero, el grado académico más alto de la institución almeriense: el de Doctor Honoris Causa. Un título impuesto con el fin de reconocer los méritos extraordinarios relacionados con la creación, transferencia y divulgación de conocimientos que, como señalaba Carmelo Rodríguez, actual rector de la UAL, están más que acreditados en su especialidad, o “su especial contribución al desarrollo y engrandecimiento de nuestra Universidad“.

Así, en su discurso de bienvenida, el rector destacó el talante conciliador y la capacidad de trabajo del nuevo Doctor Honoris Causa. “Con este acto, nuestra Universidad también pone en valor el mérito que supone la dedicación de tantas horas al estudio, a la docencia y a la investigación, a la gestión, al servicio de la sociedad y de su progreso, con las más altas cotas de exigencia y rigor profesional”. Ceremonia en la que Enrique de Amo, decano de la Facultad de Ciencias Experimentales, ejerció como padrino ahondando en los méritos de Alberto Fernández, como su labor investigadora desarrollada en el ámbito de su área de conocimiento, la Química Analítica.

Alberto Fernández, primer rector de la UAL

Alberto Fernández ha escrito más de 400 artículos en revistas científicas internacionales, ha dirigido 40 tesis doctorales y ha participado en medio centenar de proyectos de investigación. Pero más allá de sus méritos científicos, Rodríguez indicó que con este acto “hemos querido reconocer también su papel fundamental en el nacimiento y consolidación de la Universidad de Almería”. Palabras con las que, a su vez, el rector señalaba que tras su nombramiento en septiembre de 1993 como rector-presidente de la Comisión Gestora de la UAL, Alberto Fernández tenía por delante el reto de poner en marcha una universidad, “una tarea ingente, ardua y compleja, no carente de trabas y dificultades”.

Algo que, destacaba Rodríguez, consiguió en tiempo récord junto a su equipo gracias a su absoluta dedicación e ilusión. “Al final de su mandato se habían alcanzado objetivos primordiales en todas las áreas: Oferta Académica, Profesorado, Investigación, Infraestructuras, Actividad Estudiantil y Extensión Universitaria, sin olvidarnos de las relaciones con la sociedad; pilares, que nos permitieron, a los siguientes equipos rectorales avanzar en un marco de progreso”.

En este sentido, el rector destacaba que comparte con el nuevo Doctor Honoris Causa el planteamiento de que las universidades públicas deben desarrollar un papel más allá de su función docente y de transferencia del conocimiento. Y es que, señalaba Carmelo Rodríguez, “nuestro objetivo debe ser formar excelentes profesionales, que sean capaces de afrontar los nuevos retos de una sociedad globalizada, mucho más tecnológica, pero también buenos ciudadanos, libres, creativos y tolerantes, que sean capaces de buscar respuestas a los problemas de una sociedad preocupada por la sostenibilidad, y marcada por las desigualdades económicas y sociales”.

Para ello, Rodríguez ha propuesto un gran pacto por la educación universitaria, por la educación en general, pero por la superior en particular y por la investigación, para diseñar un sistema que sea de utilidad para el futuro de nuestra sociedad.

Nuevo Doctor Honoris Causa

En su discurso de investidura, Alberto Fernández tuvo un recuerdo agradecido a todas aquellas personas e instituciones que apoyaron y posibilitaron históricamente la consecución de la Universidad de Almería. Palabras con las que explicó que todos ellos perseguían “la creación de una universidad acorde a los tiempos en los que vivíamos, caracterizados por un enorme desarrollo de la ciencia y de la técnica, y por una creciente internacionalización de la actividad humana en todos sus niveles”.

Tuvieron que trabajar muy duro y solventar muchas trabas y dificultades, apuntaba Alberto Fernández, pero de 1993 a 1997 la UAL pasó de 6.646 estudiantes a 14.038; las titulaciones de 19 a 27; los grupos de investigación de 17 a 93 y el número de profesores de 274 a 579. Por ello, subrayaba, “creo, sinceramente, que en tan sólo 4 años alcanzamos la madurez necesaria, y que cumplimos con la encomienda de que se desarrollara ampliamente en todos los ámbitos. Esto se percibió desde todos los sectores y, especialmente, por parte de la sociedad almeriense, que siempre nos manifestó su comprensión y entusiasmo por algo que siempre habían sentido como suyo”.

Por último, en su discurso, Alberto Fernández también habló de sus dos grandes líneas de trabajo. Una, basada en Luminiscencia, ‘Nuevos materiales y Sensores’, en la que ha conseguido desarrollar y caracterizar nano-materiales multifuncionales para la simplificación y mejora de metodologías analíticas en el control biomédico, industrial y alimentario. Y la segunda línea, centrada en métodos separativos aplicados fundamentalmente al ámbito alimentario, en el que ha podido estudiar diferentes procesos de tratamiento de muestras para la extracción de compuestos bioactivos, lo que le ha permitido aplicar su conocimiento, por ejemplo, en el aceite de oliva, las frutas tropicales, o las hortalizas y verduras, productos que son de vital importancia en la economía de nuestro entorno.


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