Alfonso Guerra: “La transición es la lista de las renuncias políticas de todos los políticos”

Alfonso Guerra: “La transición es la lista de las renuncias políticas de todos los políticos”


Alfonso Guerra volvió una vez más a llenar el Salón de Actos del Rectorado de la Universidad de Málaga. El político socialista, conocido por su papel en la transición, fue el protagonista que puso el broche final al Ciclo Historia, Documentos y Sociedad. 1968 y la transición española, organizado por el vicerrectorado de Proyectos Estratégicos en conjunto al Archivo Histórico Provincial de Málaga.

El acto, que concluye todo un ciclo compuesto por ocho diálogos con ponentes de renombre, estuvo dirigido por la vicerrectora de Personal Docente e Investigador (PDI), Yolanda García Calvente, junto al profesor de Historia Contemporánea de la UMA, Fernando Arcas. A modo de diálogo, la ponencia de Guerra comenzó con una pregunta del profesor Arcas, quien previamente hizo un repaso por la trayectoria política e intelectual del que fue uno de los encargados de revisar el texto de la Constitución Española de 1978. Así, Arcas quiso iniciar la ponencia preguntando sobre el compromiso previo de Guerra en los años 70, con vistas a presentar los inicios de los movimientos sociales que dieron origen a la transición española.

Del movimiento estudiantil español al mayo francés

Desde sus vivencias personales, pues tal y como señaló el profesor Arcas “la historia es también el testimonio de sus principales protagonistas”, Guerra expuso el origen que unifica los temas centrales del ciclo: la transición y el mayo del 68. Así, el expolítico marcó como origen de las revoluciones sociales no tanto el mayo francés, sino las revueltas estudiantiles españolas de 1956, donde cientos de estudiantes universitarios se manifestaron contra la dictadura franquista, sumando a sus protestas muchos de las reclamaciones que años después estarían presentes entre los jóvenes franceses.

Así, Guerra comenzó su retrospectiva sobre los orígenes de la transición, señalando como estas primeras revueltas ya marcarían el fin del franquismo, pues “en el 56 termina el proyecto franquista porque sus propios hijos se levantan contra ellos”. El caldo de cultivo antifranquista, sumado a las demandas de mayor libertad sexual, los problemas sociales o la crisis de autoridad, darían pie al posterior mayor francés, del que habría que recalcar que “no fue en mayo, sino en enero cuando comenzaron las primeras protestas”.

De los jóvenes que protagonizarían las revueltas de 1956 saldrían los nombres de los políticos de la transición. Es así como Alfonso Guerra marca la relación entre ambos procesos, iniciando su recorrido personal por el momento histórico que culminaría con la Constitución Española de 1978.

Alfonso Guerra pone el broche final al 'Ciclo Historia, Documentos y Sociedad. 1968 y la transición española' en la Universidad de Málaga.

Alfonso Guerra durante su intervención

Una Constitución de consensos

Siguiendo la trayectoria política de Alfonso Guerra, con sus incursiones a Francia y Portugal para seguir los avances del Partido Socialista, el político siguió su exposición presentando cómo fueron los primeros acuerdos mantenidos, primeramente con el régimen y luego con los partidos que configurarían el panorama político de la transición. Así, desde la elección de Adolfo Suárez hasta la configuración de la Constitución, la historia presentada por Guerra se asienta en nombres reconocidos que dieron su brazo a torcer por un país que no cayera en una nueva guerra.

“La transición es la lista de las renuncias políticas de todos los partidos”, recalcaba en su exposición, señalando como las largas discusiones entre los representantes valieron un texto en el que todos lograron ponerse de acuerdo, con vistas a que “no viniera luego otro partido y se volviera a cambiar”. De este modo, con el proceso de transición, se conseguiría en España “romper el círculo vicioso de las constituciones anteriores”, siendo un acuerdo común donde todos renunciaron para construir un proyecto único.

Nacionalismos e intelectuales

Tras sus recuerdos de la transición, Alfonso Guerra pasó a responder las preguntas tanto de la mesa como del público, donde dos fueron los temas protagonistas: el carácter intelectual en la política y los nacionalismos periféricos. Como exlibrero, Guerra aprovechó para remarcar la necesidad de la lectura y la formación en la política.  “La élite lee muy poco o no lee y esto es un drama” señalaba el político socialista, quien a su vez marcaba la pérdida del intelectualismo propio de los protagonistas de la transición en los nuevos mandatarios.

Sobre el nacionalismo, tema en el cual Alfonso Guerra ya ha hecho valer su opinión en multitud de ocasiones, el público quiso saber cómo han cambiado las demandas desde que se redactó la Constitución hasta la actualidad. “Yo siempre he sido antinacionalista, porque el nacionalismo se basa en que una etnia es mejor que otra”. Esta idea ya la marcaba en la transición, donde quiso recordar que “se hicieron concesiones para comprometer a los nacionalistas en el texto”, acciones que se llevaron a cabo confiando en las posturas de los políticos de la época.

El problema actual del nacionalismo lo inicia en la figura de Jordi Pujol y la concesión de la moralidad a los movimientos nacionalistas. “Cuando Pujol señaló que ellos tenían la capacidad ética, ya tenía escondido dinero en Andorra”, remarcaba Guerra, quien subrayó también como “al darles la capacidad moral ya se les da una ventaja que no es real”, pues en su visión del nacionalismo este “deja fuera a grupos solo por ser de otro sitio”. En la actualidad, Guerra recalca como los nacionalismo pueden destruir la unión y las capacidades del país, siendo uno de los problemas principales que tiene España, junto a la falta de población, la destrucción del habita y la escasez de trabajo.


Compartir