Almería, una experiencia internacional de ensueño de la que nadie quiere despedirse

Almería, una experiencia internacional de ensueño de la que nadie quiere despedirse


“Para mi no hay palabras suficientes para describir lo que es. Es como un sueño, estoy muy emocionada y feliz… es increíble y no quiero regresar”. Así describe Cristhiane Manfroi Viapiana, estudiante brasileña, cómo está siendo su experiencia internacional en Almería mientras los ojos, de la emoción, se le ponen vidriosos. Un sentimiento que comparte con Arisa Veizoj, de Albania, y con Gabriela Motronee, de Rumanía.

Pero en estas líneas, donde estas tres estudiantes internacionales de la Universidad de Almería cuentan su aventura en España, no todo son llantos pues también hay risas, amistad, ‘desilusiones meteorológicas’, intercambios culturales y, sobre todo, buenas vivencias, tal y como aseguran.

Aventura internacional

Las tres aterrizaron en suelo almeriense este segundo cuatrimestre y estarán apenas cinco meses en Almería. Bueno, realmente dos aterrizaron y una viajó dos días en autobús, algo que asegura no quiere repetir a su vuelta.

Arisa, de 20 años y procedente de la Universidad Europea de Tirana a través del programa Erasmus+, estudia Comunicación y Relaciones Públicas; aunque en la UAL cursa asignaturas de Finanzas. Gabriela, de 21 años, es estudiante de Matemáticas e Informática en la Universidad ‘Lucian Blaga’ de Sibiu, titulación que también cursa en la UAL mediante su Erasmus+. Y Cristhiane, procedente de la Universidade do Estado de Santa Catarina, a sus 28 años ha llegado a Almería a través del programa PIMA para continuar sus estudios en Agronomía tras graduarse en Ingeniería Forestal.

Arisa, Cristhiane y Gabriela junto al escudo de la UAL.

Arisa, Cristhiane y Gabriela junto al escudo de la UAL.

Una aventura en otro país donde el Servicio de Relaciones Internacionales de la UAL ha sido un gran punto de apoyo pues, al llegar, “no conocemos a nadie y estamos perdidos. Pero todas las veces que se necesita resolver algo están ahí y es bueno”, aseguran. Además, en cuanto al idioma se refiere, ninguna dominaba el español en un principio; pero en un par de meses desde su llegada (en febrero), bien de manera autodidacta o con la ayuda de telenovelas, han mejorado “un poquito”.

“Al principio fue un poco difícil porque nos hablaban muy rápido y no entendíamos nada, pero ahora es mejor”

Una adaptación lingüística que, por motivos de exámenes en sus países, les ha costado un poco más al no poder participar en los cursos de idiomas que ofrece el Centro de Lenguas de la UAL a los estudiantes internacionales a su llegada. Un leve contratiempo que, aún así, no les ha impedido ponerse al día con sus clases pues “los profesores, en cuanto sabes que eres erasmus, te ayudan, te dan consejos con los exámenes y con todo”, recalca Arisa, quien considera esta ayuda docente como “muy buena”.

En clase

“Si no comprendes lo que hablan en español puedes interrumpir y preguntar. Son muy amables, están siempre muy atentos para ayudarnos”, comenta Christiane al preguntarles cómo ha sido su adaptación a las clases. Asignaturas donde los estudiantes internacionales son uno más del grupo, como destaca Gabriela, pues “no se diferencia de que soy una erasmus y no una estudiante de aquí”.

“Me tratan como una estudiante normal, tengo que aprender todo, hacer grupos de trabajo, exámenes como los demás…”

Una situación que Gabriela califica como “un poco difícil”, por el idioma, de la que espera “pasar bien los exámenes”, comenta entre risas. Pero aún así, los profesores, “como saben que tienes una barrera idiomática con el español, te escuchan, te ayudan y se adaptan a ti y eso es genial”, recalca Arisa. De este modo, “si quieres hacer el trabajo sobre tu país, lo entienden y aceptan y solo piden una buena presentación”. Una buena dinámica en clase que comparten a diario tanto con profesores como con sus compañeros.

Descubriendo Almería

Para Gabriela y Cristhiane el nombre de Almería no era nuevo, habían oído hablar de ella antes a través de algunos compañeros de clase. Para Arisa, en un principio, era solo el nombre de una ciudad española en el formulario de la beca erasmus. Un lugar desconocido que, tras buscarlo en Google, supo que tenía una razón de peso para pedirla como destino ya que “la ciudad es exactamente como mi ciudad natal”. Por lo que, cuando llegó, solo pudo decir “estoy en casa de nuevo”. Salvo por una diferencia: “toda la gente, incluso si no los conozco, me sonríen”. Un carácter afable y amistoso de los almerienses que las tres destacan, junto con la belleza del mar y la playa que baña Almería, porque “es una buena experiencia” con la que

“Puedes hacer amigos con gente que ni siquiera conoces y cambiar ideas y opiniones”

Un entorno “muy lindo” e “increíble” distinto al de sus ciudades, salvo en el caso de Arisa, que les ha dado la oportunidad de fotografiar algunos de los rincones más emblemáticos de la ciudad, como La Alcazaba, los Refugios de la Guerra Civil, el Indalo (símbolo de Almería) o el rótulo ‘I (tomate) Almería’; parecido al de Amsterdam, pero con el tomate como representación de la agricultura almeriense.

Cristhiane, Gabriela y Arisa disfrutan de su estancia en Almería con las becas PIMA y Erasmus+.

Cristhiane, Gabriela y Arisa disfrutan de su estancia en Almería con las becas PIMA y Erasmus+.

Por supuesto, en toda movilidad internacional nunca faltan los choques culturales. En su caso, aparentemente han sido mínimos, aunque no se han librado de la diferencia horaria de las comidas; donde de media se come casi dos horas más tarde que en el resto de Europa y buena parte del mundo. Por suerte, la gastronomía almeriense, con las tapas por bandera, han hecho las delicias de Gabriela, Cristhiane y Arisa.

Asimismo, más que un choque cultural, lo que sí se han llevado ha sido una ‘decepción meteorológica’ pues “me dijeron que aquí no tenían lluvia y ha llovido muchos días”, comenta Cristhiane riendo. Un fenómeno que les ha sorprendido, aunque no tanto como el viento almeriense, algo que les trae de cabeza, casi a diario.

Aunque no todo son desilusiones, también hay sorpresas como la Semana Santa; algo novedoso e “impresionante” que para Arisa fue “la cosa más bonita que he visto nunca”. O la fiesta en España, “muy divertida”, donde el botellón ha sido un descubrimiento que Arisa pretende exportar a Albania, según comenta riéndose; y donde Gabriela se ha enamorado del reguetón, algo ‘típico de Almería’ afirma mientras las tres se ríen.

Experiencias vividas en Almería, como la Feria de las Naciones, que les han brindado la oportunidad de conocer a nuevas personas, mejorar su español, reforzar su futuro laboral y, lo más importante, experimentar “un cambio vital que te forma como una persona nueva”.

Y es que, aunque no se conocían hasta la fecha, esta entrevista será una anécdota más que recordar cuando vuelvan a casa, por mucha pena que les dé al embarcar: y con la que, posiblemente, comenzó una nueva amistad para Arisa, Cristhiane y Gabriela.


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