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Los días que quedan para que finalicen las navidades son una ocasión ideal para rescartar una ruta andaluza olvidada, aquella que tiene su eje en parte de la historia esplendorosa de la región, aquella que anhela la gloria de la Hispania profunda: nos referimos, por supuesto, al enlace geográfico entre los pueblos sevillanos y cordobeses que integran la ruta bética-romana, que se inicia en la villa Itálica, cercana a la capital de la comunidad, y que termina en Córdoba, centro neurálgico del califato, eregida como faro del Occidente islámico.
Así, la Campiña sevillana ha visto desfilar por su planicie antiguas civilizaciones, la romana entre ellas, que han dejado numerosos vestigios de su presencia. El cultivo del olivar, los cereales y los productos de sus fértiles huertas aportan la materia prima de una variada oferta gastronómica, en la que destacan los artesanales mantecados de Estepa, en toda su variedad de sabores.
La ruta, que cruza los territorios de la antigua Vía Augusta, está salpicada de pueblos y ciudades monumentales de importante patrimonio artístico; yacimientos arqueológicos de la época romana en Itálica, bellas iglesias, fortalezas y castillos en Alcalá de Guadaira, minaretes, museos en Marchena y edificios de corte barroco en Carmona y Osuna, que hacen de la Campiña una visita obligada durante este próximo puente. Por su parte, el otro extremo de la ruta romana discurre por parajes cordobeses, que a su vez se divide en dos sendas más pequeñas: la ruta del vino y la del aceite.
La primera, que transcurre entre Montilla y Moriles, propone pasear por Fernán Núñez, en el que destaca su Palacio Ducal y su entorno; por Montemayor, cuyo castillo medieval y mirador se aprecian desde la lejanía; por La Rambla, centro de la alfarería cordobesa; por Montilla, célebre por sus bodegas; por Aguilar de la Frontera, con un importante patrimonio arquitectónico señorial y singular plaza octogonal; por Moriles, con numerosos lagares y por Puente Genil, con una destacada Semana Santa.
En segundo lugar, la ruta del aceite, que circula entre olivos, viñas, castillos y murallas, representa una visión integral del olivar y del aceite, conjugando el aspecto tradicional de la cultura olivarera con las últimas innovaciones tecnológicas. Las localidades de Baena y Castro del Río son parte de este paraíso, que anima el espíritu de quien lo visita.
Visitas obligadas:
Carmona Las murallas, de origen romano, impresionan desde lejos; y dentro de ellas, monumentos tan interesantes como Los Alcázares o la Iglesia de San Felipe.
Itálica Sus orígenes se remontan al año 206 a.C., cuando Roma derrotó a los cartagineses en el contexto de la segunda Guerra Púnica.
Montemayor Es una población de raíces milenarias, como lo prueban sus abundantes restos arqueológicos, y fue creciendo alrededor del castillo, de origen árabe.
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