Ángel Gabilondo: “La universidad debe formar parte de la sociedad”

Ángel Gabilondo: “La universidad debe formar parte de la sociedad”


Hombre de consenso, Ángel Gabilondo quiso diseñar el futuro de la educación en España durante su mandado como Ministro de Educación. Lejos de planes a corto plazo y tintes políticos, Gabilondo abogó por llegar a un acuerdo transversal con todas las fuerzas políticas. Fue a través del Pacto Social y Político por la Educación. Se llegó a consensuar un documento que incluía 12 objetivos educativos para una década y que se concretaba en 148 medidas. Además, el Pacto incluía la necesaria estabilidad normativa para el sistema, así como una propuesta y compromiso de financiación estable a lo largo de una década. Sin embargo, no llegó a salir adelante por las diferencias con el Partido Partido. Algo que hizo que el entonces Ministro de Educación lo defininiera como “un pacto acordado pero no firmado” y se comprometió a desarrollarlo en el consecuente Plan de Acción que desplegó hasta el final de su responsabilidad como ministro.  Aula Magna ha podido hablar con él para conocer su opinión sobre la actualidad universitaria.
Se está definiendo un nuevo modelo de educación. ¿Cuáles creen que serían los pilares fundamentales para conseguirlo?  ¿Debe basarse todo en el conocimiento?
“No podemos olvidar que los conocimientos tienen que ir unidos a valores, convicciones, competencias y habilidades. Solemos tenemos una idea aséptica del conocimiento, creyendo que el conocimiento se trata en acumular y acopiar saberes, pero el conocimiento también es generación y transformación de la realidad. Eso nos llevaría a concebir los estudios como verdaderos operadores de la transformación de la sociedad. Y ahí hay que genera espacios concretos, como oficinas de acción solidarios y cooperación, aglutinar personas, obtener el compromiso institucional y finalmente lograr vertebrar todas las iniciativas del entorno”
¿Cree usted que esa sería la clave para alcanzar un acuerdo?
“Es muy importante la participación de la comunidad universitaria, ya que sin la participación de esos agentes, también sociales e institucionales, es difícil que podamos llegar a un acuerdo sobre lo que queremos para el futuro. Se deben generar con paciencia mesas de trabajos para ir afrontando los asuntos, no simplemente haciendo aportaciones o adhesiones a ciertos hechos. Se trata de generar espacios de trabajo compartido para tomar decisiones compartidas. Es una oportunidad única para mejorar la universidad, un acuerdo educativo no solo conforma la situación existente, sino que hace cómo mejorar esa situación”
¿Es positivo que no exista una mayoría absoluta en el Gobierno para que se pueda genera un diálogo entre todas las fuerzas políticas?
Es una realidad que actualmente tenemos, donde las mayorías absolutas no tienen presencia. Los ciudadanos, por sus reservas ante la política y los políticos, prefieren que nos pongamos de acuerdo. Creo que la cultura del acuerdo es decisiva, no solo por necesidad, sino también por convicción. La política es el arte del consenso, es más eficiente y más eficaz cuando se adoptan decisiones consensuadamente”
Algunas voces señalan que la universidad cada vez más está más lejos de la realidad social. ¿Qué opina?
“Es imprescindible entender la universidad no solo se tiene que relacionar con la sociedad, sino que forma parte de ella. Debe estar abierta a la sociedad y por eso el acceso debe hacerse por méritos, pero no por razones económicas y sociales quedarse fuera. Debemos apostar por becas, cursos, ayudas… Si el pacto aísla a la universidad de la igualdad de oportunidades sería un disparate. El futuro es la universalización de la cultura y educación, y debemos seguir aumentado las posiciones en ese camino”
¿Es optimista sobre el pacto educativo y conseguir alcanzar un acuerdo que perduré en el tiempo?
“Sí, hay que trabajar porque que sea posible. Yo siempre hablo del optimismo de la acción, pero que alguno no se engañe. Muchas veces se llama pacto a cualquier cosa y no siempre corresponde a una versión unificada de una determinada acción. Trabajaré posible desde donde sea para lograrlo. Pero es indispensable que sea a través de una estabilidad legislativa, económica y de objetivos. La estabilidad no quiere decir que cuando gobierne uno u otro partido quiera hacer sus apuntes, pero no podemos depender de los cambios normativas y de los objetivos de cada gobierno. La estabilidad es decisiva para la mejora del sistema educativo en España”

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