Las universidades debaten si implantar el nuevo calendario para ajustarse al resto de Europa


Las universidades andaluzas se plantean un nuevo reto en los próximos años, la adecuación de sus periodos de exámenes e inicios académicos para ajustarse al nuevo modelo de calendario académico. Importado desde el resto de universidades europeas, cada vez son más los centros españoles que están adoptando este nuevo sistema, cuya principal novedad , la cual es motivo de la confrontación de opiniones, es el traslado de los exámenes de septiembre al mes de julio.

La actual planificación de los exámenes se divide en tres convocatorias, siendo la primera ubicada a principios de año, tras las vacaciones de Navidad; la segunda en el mes de junio y una tercera que se desarrolla en septiembre, antes del inicio de las clases. El nuevo sistema propone trasladar la tercera convocatoria al mes de julio, con el objeto de aunar en un mismo curso académico todos los periodos de exámenes, así como facilitar la matriculación en el nuevo curso.

Ante esta realidad son múltiples los posicionamientos que se toman desde la comunidad universitaria, tanto a favor como en contra, pues donde algunos ven ventajas de organización y gestión otros ven peligrar la consecución de las becas. Tomando el ejemplo de una de las instituciones que ya ha realizado el traslado de la convocatoria a julio, la Universidad de Córdoba, destaca como la mayoría de profesores y estudiantes consultados coinciden en resaltar que la experiencia del pasado mes de septiembre, que dio inicio al cambio, fue “complicada” y “caótica”, teniendo en cuenta que ésta fue una convocatoria extra correspondiente al curso anterior 2014-2015, por la que alumnos y docentes se encontraron ya el curso a medias.

Docentes como Francisco José Casares, presidente de la Junta de Personal del PDI funcionario, señala la “cierta confusión” que aún están generando todos estos cambios, así como los problemas para reestructurar y concentrar clases, con incluso falta de espacio físico en algunas facultades como Derecho, debido a que la duración de los cuatrimestres se ha acortado. El menor tiempo para impartir el temario, y menos tiempo entre convocatoria y convocatoria de exámenes, también es criticado desde otros sectores del PDI.

En contra de esta opinión se sitúa el director de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática y de Telecomunicaciones (ETSIIT) de la Universidad de Granada, Joaquín Fernández Valdivia, quien sostiene que “los estudiantes nos lo trasladan: necesitan el descanso de un mes”. Uno de ellos, José María Ruano, estudiante de Informática, critica que si por cualquier motivo dejas una asignatura “no tienes tiempo para apuntarte a una academia” con el nuevo modelo. No obstante, entiende que “esté mejor planteado para algunas carreras porque tienes vacaciones”.

Desde la Universidad de Málaga, tanto desde el Consejo de Estudiantes (CEUMA) como desde el Vicerrectorado de Estudiantes, insisten en que este debate aún no se ha producido en el seno de la UMA. Ambas partes mantienen que tienen “absoluta” disponibilidad para sentarse y poner sobre la mesa los pros y los contras de cada opción, con el objeto de tomar una postura que satisfaga a la mayoría de actores de la comunidad universitaria. Así, el CEUMA afirma que entre los propios alumnos existen diferencias de opiniones acerca de qué es más apropiado para la segunda convocatoria ordinaria, las cuales van en función de las necesidades personales y de los requerimientos de cada titulación.

“Algunos optarían por examinarse en julio, dado que supone una descarga de trabajo académico durante el verano, otros mantendrían la convocatoria en septiembre porque necesitan esos meses para preparar asignaturas a las que no han podido hacer frente antes por la ingente carga de trabajo a la que se somete a muchos”, explica el presidente del máximo órgano de representación estudiantil en Málaga, Maximiliano Gámez, insistiendo en que los órganos de gobierno de la UMA deben facilitar los medios para que se dé el necesario debate entre todos y en que este debe hacerse de manera “seria y sin prisas”.

Para la Universidad de Almería el principal problema se plantea con los estudiantes de primer curso, cuya matriculación se retrasa. El inicio del curso a comienzos de septiembre podría suponer graves inconvenientes para estos alumnos, lo que podría afectar a su tasa de éxito en este primer curso. La intensificación de horas de clase sobre diversas materias prevista para estos estudiantes puede ser difícil de llevar a cabo en algunas áreas.

Desde el Consejo de Estudiantes de la UAL, según palabras de su delegado Mohamed Bagdad, “consideramos que la propuesta de eliminar la convocatoria de septiembre para trasladarla a julio, tal y como sucede en algunas universidades españolas, supone una desventaja respecto a la situación actual”. Esto se debe a que en la actualidad los estudiantes que no consiguen aprobar cualquiera de las asignaturas de junio, tendrían tan sólo un mes para estudiarlas pudiendo influir en su nota y posteriormente en la posibilidad de optar a la beca que otorga el Ministerio de Educación.

Por ese motivo, el CEUAL ha pedido que la hipotética propuesta de trasladar los exámenes de septiembre al mes de julio sea sometida a votación por parte del colectivo de alumnos. Proceso de cambio que en otras universidades se ha sometido a votación entre los alumnos y en unos casos estaban de acuerdo, y en otros no. En esta misma línea, desde la Universidad de Córdoba, ante un planteamiento similar, el vicerrector de Estudiantes, Alfonso Zamorano, señala que “no tendría sentido es establecer un calendario para cada Facultad”, mostrando su confianza de que la última modificación aprobada acabe con los problemas que se registraron a principios de este curso en la UCO.

Así, desde la Universidad de Almería, la posibilidad de adoptar el nuevo calendario está siendo actualmente estudiada. Para ello se ha creado una Comisión que incluye el análisis de la posibilidad de trasladar los exámenes extraordinarios de septiembre a julio. Esta Comisión está formada por miembros del equipo de gobierno, los decanos y directores de centros y una representación de los estudiantes. Los trabajos de esta Comisión acaban de iniciarse, de manera que todavía no hay ningún informe realizado y, en “ningún caso”, ha subrayado el vicerrector de planificación y ordenación académica, José Céspedes,”afecta al calendario 2016/2017 que ya está aprobado en Consejo de Gobierno”.

La Delegación General de Estudiantes de la UGR también se encuentra en pleno proceso de recogida de opiniones. Según ha explicado Jorge Contreras, delegado de estudiantes, a Aula Magna, “estamos empezando a escuchar. Hasta que no haya nada de trabajo no podemos plantear un posicionamiento”. Todas estos posicionamientos se traducen en la necesidad de un debate y consenso en la comunidad universitaria, siendo el criterio académico y el correcto funcionamiento administrativo los pilares sobre los que se asiente la decisión final.


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