Camacho Ferre, profesor de la UAL, recibe un reconocimiento del gobierno de México



El profesor Francisco Camacho Ferre, catedrático del Área de Producción Vegetal de la Universidad de Almería y delegado del Rector para la puesta en marcha del CIAIMBITAL, el cual también pertenece al Grupo de Investigación AGR 200, recibió recientemente en México un reconocimiento por parte de la subsecretaria de Gestión (Viceministra) para la Protección Ambiental de SEMARNAT y del director Adjunto de la División Protocolo de Montreal de ONUDI por

“Haber contribuido de forma destacada al cumplimiento de los compromisos de México ante el protocolo de Montreal”.

Esto es gracias a que la Universidad de Almería lleva desde 1998 colaborando con las Naciones Unidas para el desarrollo Industrial, a través del Grupo de Investigación AGR 200 ‘Producción Vegetal en Sistemas de Cultivo Mediterráneos’. Organismo con el que ha desarrollado alternativas sostenibles al bromuro de metilo en su empleo como fumigante de suelos en hortalizas, fresas y flores.

Por motivos como este, el pasado 24 de noviembre, en un acto realizado como clausura de los ‘Proyectos de Alternativas al Uso de Bromuro de Metilo’ llevado a cabo por la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), y por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México; el profesor Camacho Ferre obtuvo este galardón por parte del gobierno mexicano y dicha delegación de la ONU.

Como bien se sabe en el ámbito industrial y agrónomo, el bromuro de metilo es un fumigante de suelos que tiene efectos agotadores sobre la capa de ozono estratosférica. Uno de los papeles que tiene este ozono es filtrar la mayor parte de la radiación ultravioleta (UV) que proviene del sol, a la vez que determina la temperatura de una gran proporción de esta capa atmosférica. El principal efecto derivado de la destrucción de la capa de ozono, es el aumento de la radiación UV sobre la superficie terrestre.

Entre las principales consecuencias de estos aumentos de radiación están los efectos sobre la salud humana en enfermedades tales como, ceguera, melanoma ocular y aumento de cataratas a los ojos. Han sido detectados otros efectos como son la disminución de la resistencia del sistema inmunológico hacia ciertos tipos de tumores y enfermedades infecciosas y menor respuesta a vacunas.

Por todo lo anterior, el Protocolo de Montreal, elaborado en 1987 bajo los auspicios del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, definió las medidas que se debían adoptar para limitar la producción y el uso de sustancias SAO (Sustancias Agotadoras del Ozono), entre ellas el Bromuro de Metilo, que se añadió en la enmienda de Copenhague de 1992. Por ello, en 1995 las partes en el Protocolo de Montreal decidieron eliminar el bromuro de metilo en 2005 para países desarrollados y en 2015 en países en vías de desarrollo, incentivando la eliminación anterior a esta fecha para estos países, con ayudas en bienes y transferencia de tecnología que le proporcionaran adoptar las alternativas con mayor rapidez.


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