‘Cascos azules’ de la Universidad de Córdoba en misión de paz en el Líbano


Colaboración entre veterinarios civiles y personal militar como mejor ‘arma’ para contribuir a la paz internacional y al desarrollo de los pueblos. Esta es la filosofía que impregna el proyecto veterinario que desde 2009 lidera la Universidad de Córdoba (UCO) en el Líbano, en colaboración con la reconocida Brigada de Infantería Mecanizada ‘Guzmán El Bueno X’ (BRIMZ X), con sede en la base militar cordobesa de Cerro Muriano. Un proyecto por el cual un equipo de cuatro veterinarios y profesores de la UCO volverán a desplazarse durante unas semanas a este país el próximo mes de marzo, para integrarse dentro del contingente militar de la BRIMZ X que ya se desplazó al Líbano el pasado mes de noviembre y estará allí unos seis meses.

Este proyecto veterinario de desarrollo agroganadero se enmarca en las denominadas actividades de Cooperación Cívico-Militar (CIMIC) que llevan a cabo las Fuerzas Armadas Españolas integradas en la Fuerza Interina de Naciones Unidas para el Líbano (UNIFIL) desplegadas en el sur de este país, en el transcurso de las Operaciones ‘Libre Hidalgo’ que se vienen desarrollando en esta zona bajo mando español. Actividades CIMIC que realizan los ‘cascos azules’ españoles para apoyar a la población civil autóctona, entre las que destacan, además de este apoyo veterinario, la reconstrucción de infraestructuras, la enseñanza del español y la asistencia sanitaria. Todo ello con el objetivo último de generar confianza y estimular la colaboración entre la población libanesa y las tropas españolas desplazadas.

Así lo explica a Aula Magna el impulsor y director de este proyecto, Librado Carrasco, que fuera decano de la Facultad de Veterinaria de la UCO hasta mayo de 2014 y que actualmente es el coordinador general de Prácticas y Empleabilidad de la UCO y presidente de la Fundación universitaria para el desarrollo de la provincia de Córdoba (Fundecor). En concreto, y mediante visitas temporales sobre el terreno de un equipo de veterinarios de la universidad, Librado Carrasco coordina esta iniciativa que comenzó en 2009, y que se ha convertido “en el único servicio veterinario que tienen los ganaderos de aquella zona cada 6 meses”, indica Librado Carrasco.

Origen y tres universidades más

El anterior decano de Veterinaria explica que este proyecto surgió a raíz de la visita que en 2009 realizó una delegación de la UCO, encabezada por el anterior rector, José Manuel Roldán, a la Base ‘Miguel de Cervantes’ en Marjayoun, al sur del Líbano, con motivo del despliegue de la BRIMZ X en la zona y con el objetivo de estudiar la posibilidad de desarrollar algunos programas de colaboración, en el marco del convenio existente entre el Ministerio de Defensa y la UCO.

Detalle de uno de los convoys con material veterinario desplazado al Líbano.

“En el trancurso de las reuniones con los mandos militares españoles, los alcaldes y los representantes de diferentes organizaciones de la zona -recuerda Carrasco- se puso de manifiesto la importancia y la situación en la que se encontraba la agricultura y la ganadería del lugar”, de donde surgió la idea de este proyecto.

Proyecto al que, con el tiempo, y bajo la coordinación de la UCO, han ido incorporándose equipos de las facultades de Veterinaria de las universidades de Zaragoza, CEU Cardenal Herrera de Valencia y Cáceres, que han acompañado, respectivamente, a contingentes militares procedentes de otras bases españolas que han ido turnándose en las distintas Operaciones ‘Libre Hidalgo’, donde la BRIMZ X participa ahora por cuarta vez.

Misión bajo mando español

Desde entonces, la labor de estos ‘cascos azules’ veterinarios ha permitido, entre otras cuestiones, elaborar un censo ganadero, implantar programas de vacunación, mejorar el diagnóstico de enfermedades en las explotaciones y, en definitiva, mejorar la calidad de vida de los ganaderos.

Todo ello conjugado con el citado objetivo de estrechar lazos entre las fuerzas españolas desplegadas en la zona y la población autóctona, en el marco de las actividades CIMIC “que buscan ‘ganarse’ el corazón de la gente, para que no vean a las tropas allí desplegadas como enemigos, sino como aliados que quieren ayudarles”, señala este ex decano de Veterinaria.

Algo que contribuye a facilitar la propia labor de garantizar la paz y la seguridad, y de prestar asistencia al Gobierno del Líbano para restablecer su autoridad en la zona, que realizan los militares españoles, como también explica el comandante de Ingenieros DEM -Diplomado del Estado Mayor-, Ricardo Puente García, actual jefe de la sección CIMIC del Sector Este de UNIFIL (bajo mando español desde 2006). Comandante que actualmente ya se encuentra en el Líbano junto a unos 450 soldados desplazados desde la base cordobesa de Cerro Muriano, que forman parte del contingente militar internacional que opera en esta zona, integrado por unos 3.500 efectivos, con soldados indios, indonesios, nepalíes, serbios, brasileños y de El Salvador, capitaneados por España.

Balance muy positivo

No en vano, para el comandante Puente el balance de este proyecto veterinario que comenzó hace más de 5 años “es difícilmente mejorable y muy positivo”, ya que las enseñanzas y consejos de los veterinarios “han ido calando y llevándose a cabo por parte de los ganaderos, que han visto como sus cabañas mejoran gracias al trabajo que realizan estos veterinarios allí”.

Todo ello por no hablar de que esta labor del personal de la universidad “repercute en un incremento de la percepción positiva de España, que se traduce en un apoyo a las tropas, contribuyendo al reconocido prestigio que España tiene en la zona”.

Veterinarios y militares interviniendo a un animal en una explotación libanesa.

Y ¿cómo se coordina el trabajo de estos profesionales en el marco de la operación militar? El jefe de la Sección CIMIC del Sector Este de UNIFIL explica que la experiencia de anteriores misiones ha demostrado que, previamente al despliegue en la zona, “debemos realizar un estudio o censo sobre el propio terreno de las ganaderías existentes, de los lugares dónde están”, muchos de ellos dispersos. Censo formado mayoritariamente por cabañas de ganado caprino, ovino y vacuno.

Una vez visto este censo o ‘mapa’ ganadero, y junto al material que se traslada antes de que lleguen los veterinarios, “se planifica una ejecución diaria desde la base ‘Miguel de Cervantes’, compatibilizando actuaciones directas con el ganado con charlas informativas a los ganaderos“, en unos equipos compuestos por unas diez personas, entre oficiales, suboficiales y los propios veterinarios.

De igual manera, el personal militar se encarga de contactar previamente e implicar a las autoridades locales y a los representantes ministeriales libaneses. Tanto es así que, como apunta Librado Carrasco, este proyecto ya se ha convertido en un auténtico pilar para el propio Gobierno libanés, “que nos considera referentes a la hora de ver y analizar cómo está su sector ganadero“. Estos equipos veterinarios vienen atendiendo a una docena de poblaciones repartidas en un área de unos 50 kilómetros, con una media de atención de 95 ganaderos por misión y 8.000 animales tratados por enfermedades.

En estrecha colaboración

Además de ofrecer ayuda a los propios ganaderos de la zona, el personal civil de la UCO y los militares que forman parte de las actividades CIMIC se apoyan mutuamente en el día a día de la misión, como indica el comandante Ricardo Puente. No en vano, el comandante Puente, que ahora afronta su tercera misión en el Líbano, destaca que la labor de estos veterinarios “es una contribución más para conseguir el cumplimiento de la misión“. A la izq., el comandante Ricardo Puente García.

De la experiencia de años anteriores, este comandante resalta “el rigor en la preparación de esta colaboración, y la eficacia y eficiencia conseguida” sobre el terreno.

“Valores como el compañerismo, el rigor, la honradez, no son ni mucho menos exclusivos de los militares, sino que son universales. Y ese es un nexo de unión con la Universidad”, recuerda el comandante Puente.

Mejorando la ganadería libanesa

El impulsor y coordinador de este proyecto veterinario enmarcado en las actividades CIMIC, y anterior decano de la Facultad de Veterinaria de la UCO, Librado Carrasco, recuerda cómo durante el primer viaje al Líbano en 2009 el equipo de veterinarios desplazados desde Córdoba comprobó sobre el terreno que el ganado no recibía ningún tipo de tratamiento sanitario, por lo que con apenas un ecógrafo y unas pruebas de gestación, y a pesar de las reticencias iniciales de los ganaderos de la zona, este equipo “fue abriendo puertas” y contribuyendo a la mejora de la cabaña y de las explotaciones, con el apoyo y seguridad del personal militar “y con la ayuda de un traductor autóctono que nos ayudó a empezar a comprender las enfermedades más persistentes en la zona”. Librado Carrasco entregando un póster informativo a un ganadero.

Desde entonces, los distintos equipos que han ido sucediéndose han podido contar con más materiales (en el próximo viaje de marzo gracias también al apoyo de la Diputación de Córdoba), y han facilitado información a los ganaderos y medicamentos para sus animales -donados por empresas farmacéuticas en España-; además de ofrecer formación sobre sanidad animal y sobre cómo mejorar sus explotaciones, donde el diagnóstico de mastitis ha sido la enseñanza ‘estrella’. Todo ello en contacto directo con los ganaderos, y mediante charlas y la distribución de posters informativos realizados expresamente para ellos en su idioma, y elaborados por la UCO en colaboración con el Ministerio de Defensa.

Fruto de este trabajo es la mejora evidente que han registrado las explotaciones desde entonces, como resalta Librado Carrasco, lo que además de mejorar la salud y bienestar animal ha contribuido a aumentar la producción, con el consiguiente incremento de los recursos de estos ganaderos y sus familias, que han podido ver mejorada su situación, en la mayoría de ocasiones basada en una economía de subsistencia.Tanto es así que a partir de la misión de 2011 “los ganaderos ya se acercaban a nosotros porque veían resultados”, afirma Carrasco.

Y todo ello bajo una aparente sensación de “normalidad”, ya que a pesar de que el Líbano es un país donde están muy presentes milicias paramilitares de musulmanes chiítas –Hezbolá y Amal, fundamentalmente-; la sensación general es “de seguridad y no de peligro continuo”, afirma Librado Carrasco.

Normalidad que es de desear que persista en este tipo de colaboraciones entre la Universidad de Córdoba y el Ejército, contribuyendo así a la paz, a la seguridad y a garantizar un futuro mejor al conjunto de la sociedad libanesa.


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