CEUMA: “Nosotros somos los que sufrimos directamente las consecuencias de los errores y las malas gestiones”

CEUMA: “Nosotros somos los que sufrimos directamente las consecuencias de los errores y las malas gestiones”



En el aulario Rosa Gálvez hay una oficina en constante movimiento. Es donde los representantes de estudiantes trabajan cada día para llevar sus propuestas y reivindicaciones a los distintos órganos de Gobierno.

Al frente del Consejo de Estudiantes de la UMA (CEUMA), Miguel Ángel Sánchez, ejerce el cargo de presidente, pero su día a día cuenta con el apoyo del resto de miembros. Guillermo Martín y Benjamín Santiago, claustrales y vocales en el Consejo de Gobierno, le acompañan en esta entrevista, donde planteamos algunas de las preocupaciones actuales de los estudiantes.

La falta de participación es una constante, qué respondéis  a la pasividad de los estudiantes?

Miguel Ángel Sánchez: El problema también afecta en los propios profesores que no les dan importancia y cuando por ejemplo damos un pasaclases explicando a inicio de curso qué es la representación nos encontramos con casos de profesores que nos empiezan a contestar y hacer argumentaciones mientras exponemos. Hay profesores que no saben qué hacemos los estudiantes y que piensan que no debemos tener representación, porque no entienden que no somos niños pequeños. La realidad final es que nosotros nos comemos las cosas buenas y sobre todo las cosas malas.

Por otro lado, al ser un paso breve el que tenemos por la universidad no da tiempo de empoderarnos como tal. En los primeros cursos se escucha “que no sirve para nada”, pero luego cuando se avanza, se empieza a ver que sí, que era importante y que se han conseguido cosas y ya se empieza a escuchar “si yo me hubiera metido podría haber también cambiado las cosas”. Nos damos cuenta tan tarde que ya no da tiempo.

Guillermo Martín: Respecto al profesorado destacar que es variable. Aunque personalmente pueda tener una visión generalista, donde haya una parte que sí es cierto que está en contra de los representantes alegando que “cómo va a saber una alumnos más de mi grado que yo, que llevo impartiéndolo tropecientos años, pero ahí está el error, porque nosotros somos los que sufrimos directamente las consecuencias de los errores y las malas gestiones, los que vemos como se queda atrás y anticuada la formación. Sin embargo es importante decir que hay profesores que nos apoyan, y los tenemos como casos especiales que hay que proteger, porque son personas que no solo defienden la participación, sino que después cuando estés en órganos de Gobierno están más de tu parte en ciertas cosas. Luego siempre hay la parte de incertidumbre que no tira para un lado o para otros.

El año que viene se convocarán elecciones al Rectorado de la UMA, ¿qué le solicitaréis a los posibles  candidatos o candidatas?

Miguel Ángel Sánchez: Tenemos que trabajar para mejorar lo que tenemos. Tenemos muchas comisiones de trabajo que se remitirán al Rectorado. Una de ellas es respecto al programa EVALUA, que se prometió para el año pasado, también está el tema de los bonos transporte, que trabajando a nivel andaluz. El tema vivienda es muy importante, donde la UMA está trabajando con las becas de inclusión social que dan 1.000 euros de oficio a las rentas más bajas. Ahora mismo lo que más nos preocupa es la futura residencia que se plantea construir, que parece será de gestión privada durante 25 años, pero eso no tiene sentido porque si es privada tendrá un interés económico y lo que sobra son residencias privadas mientras que solo tenemos una pública, para los 36.000 estudiantes lo que hace que esté saturada.

En materia de Igualdad, ¿hay alguna medida concreta que creáis debe estar presente?

Benjamín Santiago: Yo me leí toda la evaluación del Plan de Igualdad y sí hay que valorar muchos matices. Por un lado la labor de las Unidades de Igualdad son más que necesarias, pero sí que es cierto que en muchos aspectos se queda corto el asunto. Hemos reivindicado el protocolo de transexualidad y hemos visto como en papel queda reflejado pero que luego nos llegan casos que muestran que, aunque en teoría son tres semanas, pasan muchas más antes de que te cambien el nombre. También es cierto que la UMA es la primera universidad que tiene este protocolo, lo que no se puede dejar de lado.

Desde mi perspectiva habría que trabajar aún más con todos los colectivos que conforman la universidad, a la hora de elaborarlos, evaluarlos y pasar todas sus fases. Esta es nuestra reivindicación, que hemos llevado al Claustro señalando que se había evaluado el Plan de Igualdad y no nos vimos preguntadas las estudiantes.

Miguel Ángel Sánchez: Nosotros estamos trabajando en un protocolo de acoso que va más allá de los casos sexuales, por orientación sexual y de género, que incluye los casos actuales de ciberacoso y bullying. Estamos trabajando con el defensor universitario para hacer una propuesta y llevarla a debate. Entendemos que cuando se creó el protocolo de acoso se hizo más para visibilizar esos casos y quizás está más segmentado en encaminar esos casos concretos y ahora se debe trabajar más en otros tipos de acoso que también existen y no se contemplan tanto.

Una respuesta a la “fusión de títulos”

Benjamín Santiago: Primero y ante todo, el CEUMA no ha elaborado un posicionamiento al respecto, pero sí tenemos uno contra los rectores en educación. De por si va en detrimento de la educación pública, yendo contra los avances que han permitido que los estudiantes puedan estudiar en sus comunidades, algo indispensable para muchos que de otra manera no se lo podrían permitir. Cada vez que escuchamos “excelencia” o “élite” temblamos, por qué al final sentimos que las universidades privadas van a ser las que puedan campar a sus anchas y que casualmente acaben quitando los títulos de las públicas porque claro, es menos rentable.


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