Misión, visión y valores de los Colegios Mayores en el s. XXI

Misión, visión y valores de los Colegios Mayores en el s. XXI


Los cambios se producen en nuestra sociedad a un ritmo vertiginoso y la universidad debe adaptarse a esos cambios para poder servir a la sociedad adecuadamente sin perder su misión de creación y difusión del conocimiento. Si nos proponemos identificar nuestros problemas o debilidades, me querría centrar en los que considero, son los tres más importantes: por un lado, que los cambios en el paradigma educativo nos han cogido con el pie cambiado, con carreras más cortas y Erasmus en 2º o en 3º curso; la crisis, que ha drenado gran parte de los recursos que las clases medias reservaban para la educación universitaria de sus hijos; y, por supuesto, una competencia que antes no teníamos: las residencias universitarias.

Es comprensible que las universidades, acuciadas por sus problemas económicos y en muchos casos por su infrafinanciación, vean en las empresas de residencias un modo rápido de rentabilizar espacios en su suelo o de reconvertir colegios mayores que se han visto abocados a cerrar, pero deberían considerar esta tendencia del mercado financiero internacional con precaución, pues como toda repoblación forestal de ciclo corto, con la vista únicamente dirigida al beneficio a corto plazo, además de no crear valor pueden acarrear daños irreparables al ecosistema universitario en muy pocos años.

Hecho este diagnóstico de nuestros problemas y nuestras debilidades, me ocuparé ahora de nuestras fortalezas. En primer lugar, nuestra vibrante tradición universitaria, una parte fundamental de nuestra identidad: de excelencia intelectual, de servicio, de tolerancia y de compromiso cívico. No somos unos recién llegados y debemos hacerlo valer. Tenemos una enorme ventaja: debido a la decantación de nuestra trayectoria, somos comunidades de aprendizaje, lugares con personas, con jóvenes que aprenden en comunidad, que crecen y se desarrollan en comunidad. Somos el ejemplo perfecto de educación permanente y en competencias, es decir, experiencias significativas de aprendizaje, tanto formales como informales, entre las que destaca el arte de la convivencia.

En un nuevo contexto social, ante un nuevo paradigma educativo, debemos seguir apostando por el capital social, por la formación de nuestros colegiales en competencias, por su crecimiento personal y emocional, por su desarrollo social en integración, convivencia y ciudadanía y aportando habilidades profesionales. Los colegios mayores ofrecen un enorme dinamismo, capacidad de innovación y emprendimiento, predisposición y familiaridad con el trabajo en equipo y facilidad de adaptación a entornos multiculturales y aceptación de la diversidad y la diferencia. Debemos recuperar nuestro prestigio social y reivindicar nuestra misión al servicio de la universidad y de la sociedad.

El Consejo de Colegios Mayores Universitarios de España cuenta con un capital humano de más de 17.000 colegiales que se renuevan cada año prácticamente al 50%. ¿Hemos meditado alguna vez sobre la fuerza que nos da ese caudal de inteligencia, de dinamismo de creatividad?

Mi contacto cotidiano con jóvenes me hace ser optimista. Porque siempre va a haber estudiantes que llamen a nuestras puertas, porque no quieren pasar por la universidad como se pasa por una academia o una escuela de formación. Desean esta experiencia genuina de vida universitaria y sus familias han decidido apoyarles en lo que será la mejor inversión que harán en la educación de sus hijos.

Por Nicanor Gómez Villegas
Director del Colegio Mayor Isabel de España, Presidente del Consejo de Colegios Mayores de España


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