Diez consejos para combatir el estrés y la ansiedad que genera el confinamiento

Diez consejos para combatir el estrés y la ansiedad que genera el confinamiento


El estado de alarma se prolongará, al menos, 15 días más. Y la mayoría de los españoles asume que la cuarentena podría seguir dilatándose mientras no haya indicios de que se reduce la expansión del coronavirus COVD-19. En este punto, al miedo al contagio y a los efectos de la enfermedad empiezan a sumarse temores y preocupaciones cada vez más intensos, como el miedo al impacto económico y social que va a tener esta situación, y las consecuencias emocionales y psicológicas del aislamiento. Para hacer frente a este último punto, el profesor de Psicología de la Universidad CEU San Pablo de Madrid, Fernando Miralles, ha escrito un decálogo para poder aminorar los efectos negativos de la ansiedad y el estrés.

Tener una actitud positiva.

El experto recomienda para ello centrarnos en lo que tenemos más que en lo que nos falta. Al fin y al cabo y siendo objetivos estar en casa nos permite llevar una vida cómoda y permanecer en nuestra zona de confort. Al contrario que muchos militares, policías, guardias civiles, personal sanitario y demás servicios públicos que están fuera de su casa pasando grandes fatigas, sin poder ver a sus seres queridos y sabiendo que la misión que le han encomendado no es de unos quince días, precisamente.

Organizar un horario

El horario en cuestión debe contemplar todo el día, y ayudará a combatir el aburrimiento, la desidia y, en algunos momentos, la desesperanza. Marcar horas para levantarse, el aseo personal, la comida, la limpieza de la casa, la cena y dormir ayudarán a contar con una rutina y asentirse menos ‘desplazado’ por las circunstancias.

Marcarse objetivos distintos cada día.

Organizar por días la limpieza de la casa, el teletrabajo, la gimnasia en casa, las llamadas a la familia y a las amistades, los juegos… Todo eso ayudará a tener una rutina variada y constructiva..

Ser cuidadoso en la limpieza personal.

Aunque no salgamos de casa, por respeto a los que conviven con nosotros y para no entrar en una idea de desánimo, hay que ducharse y arreglarse todos los días. Según indica el psicólogo si estamos todo el día con el pijama, en poco tiempo no nos conoceremos ni a nosotros mismos y tendremos problemas de ansiedad y estrés.

Ser muy cuidadoso con la limpieza y organización de la casa.

Al igual que nosotros tenemos que estar limpios y bien vestidos, es igualmente importante que el entorno que habitamos esté limpio y organizado. El experto destaca que si empezamos a dejar cosas fuera de su sitio y a ser descuidados en pocos días la casa será un desorden total y subirá el nivel de ansiedad en todos los que allí convivan.

Gimnasia todos los días.

El ejercicio diario ayuda a que los niveles de ansiedad se reduzcan y a que las molestias musculares no aparezcan. En este sentido mantener una actividad física diaria es necesario tanto desde el punto de vista físico como mental.

Técnicas de relajación y respiraciones abdominales.

Buscar un momento de soledad en el día para pensar en lo que está ocurriendo. Hacer respiraciones con el estómago para que el diafragma se relaje y practicar técnicas de relajación, estirando las distintas partes del cuerpo. El objetivo es hallar un momento de calma para reflexionar sobre cómo lo estamos haciendo y cómo seguir afrontando la situación.

Descansar lo suficiente.

Estar todo el día en casa no significa acostarse tarde y levantarse a deshoras. Fernando Miralles incide en la importancia de no romper la organización de nuestro reloj biológico para no generar una sensación de desorientación que derive en ansiedad, estrés o depresión.

Mantener contacto con amigos y familiares.

Llamadas, video-conferencias y contacto diario a través de WhatsApp y redes sociales son fórmulas para seguir en contacto con personas con las que nos unen relaciones afectivas.

Fomentar prácticas solidarias con personas de nuestro entorno.

El experto destaca que éste es el momento de ayudar a las personas que viven cerca de nosotros y necesitan ayuda, cuidar de niños cuyos padres tienen que trabajar; hacer compras a personas mayores para que no salgan a la calle, participar en quedadas como las salidas a la ventana a ciertas horas para aplaudir a ciertos colectivos como personal sanitario, cuerpos y fuerzas de seguridad del estado…


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