La cultura del honor contra las víctimas de violación

La cultura del honor contra las víctimas de violación


Con el juicio por la presunta violación de los San Fermines del pasado año se ha generado un debate que si bien no es nuevo ha obtenido una mayor dimensión social. Existe un segmento de la sociedad que culpabiliza a la víctima de la violación de lo sucedido. No es difícil encontrar a quien dude si de verdad la joven no había dado su consentimiento. Explicaciones de lo ocurrido basándose en la ropa que llevaba, a la hora que iba sola por la calle o el alcohol que había ingerido.

En estos días se han llegado a ver encuestas en redes sociales para que el conjunto de la sociedad opine como si de juez y jurado se tratase. La visibilización de esa presunción de culpabilidad que afecta a las víctimas de violación tiene otra lectura. Aquel que comete la violación pasa a ser un sujeto pasivo de la misma. Un ente que se encontraba en el lugar adecuado en el momento justo, incapaz de actuar de otra forma. La víctima se convierte en su propio verdugo por no haberse defendido lo suficiente o por no haber cerrado las piernas con la suficiente fuerza, como se ha llegado a escuchar en los tribunales.

La reputación de las víctimas de violación

¿Qué lleva a parte de la sociedad a percibir que la víctima es la responsable de lo sucedido? Esa es la pregunta que desde hace años se plantea un grupo de expertos en Psicología Social de la Universidad de Málaga. Sus estudios se centran en analizar la influencia de ciertas variables ideológicas en la percepción de la culpabilidad de las mujeres violadas.

En concreto, el último estudio de este grupo de investigación se analiza si esta culpabilidad que se le atribuye a las víctimas de violación se debe a la denominada ‘cultura del honor’. Esta ‘cultura del honor’ que sigue aun presente en la sociedad actual se basa en las estructuras sociales tradicionales y el peso que tiene la opinión pública en las acciones que se realizan. La buena reputación de la mujer ha de ser protegida por los hombres, que pueden hacer uso de la violencia para mantener las normas.

“El código de honor masculino se crea y sustenta sobre la fidelidad femenina. Su transgresión constituye una afrenta a este y, también, a la familia”, afirma el profesor Jesús María Canto, uno de los autores del estudio, quien también señala que la violencia contra la mujer sirve para reestablecer su control cuando el varón percibe que su honor ha sido violado.

Estudio universitario

víctimas de violación. 25NEn el trabajo han participado 262 estudiantes universitarios, 120 hombres y 142 mujeres, que actuaron como observadores de una hipotética agresión. Se les presentaron tres escenarios donde una mujer casada era violada por un desconocido, por un conocido o por su marido. En esos tres casos se analizó el grado de culpabilidad de la mujer, y si este dependía de la aceptación de la cultura del honor por parte de los observadores.

Los resultados confirmaron la influencia de la cultura del honor en el nivel de inculpación de la víctima en los casos de violación por parte de un conocido, seguido de la violación conyugal. “En ambos contextos, el comportamiento de la mujer había supuesto una ofensa a la honra para el marido y desafiaba los códigos de la cultura del honor”, añade Canto. En el segundo escenario se culpabilizaba a la víctima porque la mujer había coqueteado previamente con el compañero de trabajo y en el tercer escenario, porque esta no quiso mantener relaciones sexuales con su marido tras una pelea doméstica.

Para el investigador, “conocer el entramado ideológico y actitudinal sostenido por los observadores de las agresiones sexuales sufridas por las mujeres es muy importante para desmontar los prejuicios que sufren las mujeres violadas en nuestra sociedad”, declara el profesor de la UMA. Además, conocer estas variables es necesario para desarrollar programas de prevención y formación para evitar futuras agresiones sexuales. “La conducta de apoyo de los observadores de un caso de violación ya sean amigos, familiares o compañeros es muy importante para ayudar la recuperación psicosocial de la víctima”, concluye Canto.

Los profesores Fabiola Perles y Jesús San Martín también han participado en este trabajo desarrollado en la Universidad de Málaga, que ha sido publicado en la revista científica de Psicología Social.

Día Mundial de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Este sábado se celebra el Día Mundial de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Una efemérides que sigue siendo más que necesaria cuando por mucha información y ayudas que haya los estudios indican que entre los adolescentes se ven como normales conductas violentas dentro de las parejas. Además cuando el último estudio del Delegación del Gobierno para la Violencia de Género actualizado al 10 de noviembre confirma el asesinato de 44 mujeres a causa de la violencia de género en 2017. Solo nueve de las cuales había denunciado previamente a su agresor, pero además 10 de las cuales no habían cumplido los 30 años.

Según la agencia SINC, las mujeres sufren elevados índices de violencia sexual. Sin embargo, muchas son reacias a denunciar ante las autoridades el delito del que han sido objeto. La falta de denuncias se debe, entre otras razones, al hecho de que buena parte de la población culpabiliza a la víctima y exonera al agresor. Se da a entender a la víctima que está sola y que sus acciones solo traerían consecuencias negativas.

Muchas investigaciones ya han dejado patente cómo los mitos de la violación sirven para negar, trivializar o justificar la violencia sexual ejercida por los hombres contra las mujeres. Por ello, las creencias estereotipadas hacen que las mujeres violadas se sientan objeto de prejuicio y, por lo tanto, doblemente culpabilizadas.


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