Daniel Brito, estudiante de la UPM con vocación de inventor

Daniel Brito, estudiante de la UPM con vocación de inventor


“Más que inventor, soy un solucionador de problemas”. Así prefiere que le definan Daniel Brito, estudiante de 2º del Grado en Ingeniería Electrónica Industrial y Automática en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería y Diseño Industrial de la UPM. Una mente privilegiada que pertenece a la Familia  ETSIDI , Escuela con más de 2900 alumnos, 147 profesores y 75 personas dedicadas a la administración o los servicios.

Daniel cuenta en la entrevista con la UPM que, gracias a su esfuerzo y sus ganas de crear, en primero de carrera se puso en contacto con Juan Mario García de María, Subdirector de Investigación y Doctorado, al que le comentó su proyecto Gauss -en ese momento la versión Mark.2-, Mario vio rápidamente el potencial, tanto de Daniel como del proyecto, y decidió apoyarlo poniéndolo en contacto con una tutora. Desde entonces, varios profesores le han prestado su ayuda, tiene a disposición una mesa de trabajo junto a Antonio Sánchez, técnico de laboratorio, y un convenio mediante el cual le fabrican cualquier pieza de la que él previamente lleve los planos.

Una vocación muy temprana

Su curiosidad por la electrónico empezó cuando cursaba “6º de Primaria. Rompí un casete que había en casa y me fascinó que había dentro una especie de motores y lucecitas que, con unas pilas, podía encender. Creo que ese fue el día en el que empezó el gusanillo”, señala Daniel Brito, quien luego tuvo “tecnología desde 1º de ESO con un profesor que se llamaba Rosendo, él fue el que, aunque la asignatura fuera más manual, en 3º de ESO nos dio una semana de electrónica de forma muy básica y me introdujo así en este mundo. El boom fue en 4º de ESO, que me compré un Arduino, y de ahí hasta el día de hoy”

Entre sus inventos más destacables, como él mismo confiesa, se encuentra el “Gauss. El Gauss Mark.1 lo hice en primero de Bachillerato, consistía en unas pilas que, junto al circuito del flash de una cámara analógica, cargaban unos condensadores. Así, mediante el campo magnético generado por la descarga de esos condensadores en la bobina, lancé un mini clavo. Desde pequeño quería acelerar objetos con campos magnéticos y, haberlo conseguido de forma tan rudimentaria creo que fue un gran éxito en mi vida. Yo además vengo de la Palma, que es una isla pequeña de las Canarias, en la que el interés por la tecnología es más bajo que aquí en Madrid”.

Aceleración de objetos

“La aceleración de objetos siempre se ha hecho con impactos, combustible o una explosión”, señala este estudiantes de mente privilegiada, quien añade que su idea “era poder acelerarlos con electricidad, y lo que se me ocurrió en esa época fue crear un campo magnético que impulsase un objeto. Pero para poder inventar algo antes hay que seguir un minucioso plan. La primera pregunta que se hace Daniel antes de crear nada “es intentar abarcar cómo voy a llevar eso al mundo real. Con el ejemplo del Gauss, las preguntas que me hice fueron: ¿cómo puedo acelerar un objeto con electricidad? Con campos magnéticos. ¿Cómo genero un campo magnético? Con bobinas. ¿Qué le tengo que dar a la bobina? Corriente. Y así voy resolviendo inconvenientes y pequeños problemas uno detrás de otro. Luego hago croquis, algunos cálculos, veo si es factible o no, y ya de ahí, por lo general, paso a hacer prototipos, fabricar con los conocimientos y las herramientas que tengo para ver si lo calculado en un papel se adapta al mundo real”.

Un papel en que se compagina ser “autodidacta y aprender”. “Creo que para inventar hace falta tener, digamos una capacidad creativa, curiosidad y saber pensar de forma divergente. Pero también inventar implica saber fabricar o hacer cálculos, porque de nada te sirve tener una idea si no sabes llevarla al mundo real. Entonces, parte se puede enseñar, que es el cómo hacer cosas, por ejemplo: saber cómo usar un torno o una fresadora te permite tener el concepto de qué cosas puedes o no fabricar. También conocer las cosas que hay en el mercado ayuda mucho a saber qué cosas se pueden hacer y qué cosas no. Sin embargo, la parte de inventar, de resolver un problema, creo que, o tienes esa capacidad de pensar de forma divergente, o solo con mucho trabajo por tu parte puedes conseguir también ese pensamiento, digamos diferente”, explica Daniel, quien ya ha piensa en su futuro. ¿Dónde será? “Me gustaría estar en una empresa de alta electrónica, o no me importaría dedicarme a lo que me gusta a mí: solucionar problemas. Sin embargo, lo que me encantaría hacer en el futuro es estar en el CERN, ya que me encantan los campos magnéticos y allí se dedican a utilizarlos para acelerar partículas. Además, me motiva que los ingenieros que están allí son los mejores y me encantaría poder trabajar allí junto a los científicos que están investigando.


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