De bacon y patentes


La salud es una de las preocupaciones que más comentarios suscita en las redes, medios de comunicación y corrillos de vecinas, y es que si no se tiene nada importa. En nuestro siglo, una de las enfermedades que más temor ocasiona es el cáncer, y aunque existen decenas de grupos de investigación y proyectos para crear una cura, ésta parece de difícil descubrimiento, más si desde las instituciones se entorpece los progresos en el desarrollo de nuevos avances.

La Organización Mundial de la Salud ha alertado estas semanas sobre cómo estamos más expuestos a padecer un posible cáncer de colon por el consumo de carnes rojas de tipo procesadas. Guerra a las salchichas, los embutidos y los sanjacobos, la alerta se ha encendido para acudir a los frigoríficos y vaciarlos de todo lo considerado peligroso. Un miedo desconsiderado que parece no acudió a los hogares cuando, también hace unas semanas, se informó de que el grupo de investigación granadina sobre cáncer, liderado por los profesores Juan Antonio Marchal y Joaquín Campos, se quedaba sin fondos para continuar con sus investigaciones .

Aún con el peligro de quedarse sin fondos, los investigadores granadinos continuaron sus proyectos hasta patentar un fármaco, el Bozepinib, que demostraba su utilidad en animales. La portadas de los medios se volvieron a llenar de avisos anunciando “la cura del cáncer” lo que volvió el tema a los corrillos y las instituciones gubernamentales se vieron obligadas a restituir, e incluso ampliar, las dotaciones económicas para el proyecto. El Ministerio de Economía y Competitividad, si bien antes no había considerado la investigación digna de un presupuesto que asegurase su continuación, finalmente ha dotado al estudio de 124930 euros para abordar la primera fase clínica de prueba en humanos.

Respondemos a las demandas sociales a base de titulares, sin considerar que la investigación que se realiza desde las Universidades Españolas es a largo plazo, y que si se quiere desarrollar patentes científicas que devuelvan a los nombres castellanos a los pódiums internacionales hace falta que antes se invierta en sus investigaciones. Y no solo en materia de ciencias puras, las Ciencias Sociales también necesitan el apoyo institucional necesario para encumbrar sus ideas a los grandes reconocimientos mundiales.

El ex ministro de Educación, Cultura y Deportes se quejaba al inicio de su mandato de la falta de premios Nobel entre los investigadores españoles ¿y es que acaso no es necesario que para premiarlos haya antes una financiación que los respalde? El caso granadino demuestra como en ocasiones, estudios que se consideran sin interés y se les niega financiación pueden llegar a ser los que posteriormente otorguen patentes y reconocimiento internacional a las academias.  Estudios que si no llegan a demandar atención por los medios se hubieran quedado en el olvido científico.

Las portadas actuales nos llaman la atención sobre el bacon y el interés general se despierta en torno al cáncer, lo que beneficia a los científicos que sobre él trabajan. Esperemos que no sea necesaria otra alerta sanitaria o social para que se llegue a la conclusión de la necesidad de financiar a nuestros investigadores, pues, a lo mejor, sea demasiado tarde y se haya dejado pasar un gran descubrimiento que suba a las Universidades españolas a las cabeceras de los rankings. El prestigio se consigue con trabajo y el trabajo solo se puede desarrollar con un respaldo económico detrás que lo financie.


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