Desde Málaga a Lúxor, excavando en una tumba de la necrópolis tebana

Desde Málaga a Lúxor, excavando en una tumba de la necrópolis tebana



Arena, una escobilla, calor y cientos de siglos de historia son las ideas que se vienen a la cabeza al pensar en Egipto. Desde Málaga, el estudio de la historia de las antiguas dinastías se lleva a cabo de la mano de Francisco Martin-Valentin y Teresa Bedman, quienes dirigen el trabajo del arqueólogo y doctorando de la Universidad de Málaga Sergio Sistac Marina en su trabajo de campo en Lúxor, un espacio donde se encuentran las principales excavaciones y descubrimientos arqueológicos.

En concreto, Sistac trabaja en la investigación y recuperación de la tumba de un importante visir de época del faraón Amen-Hotep III, de la XVIII Dinastía, situada aproximadamente entre los años 1550 y 1295 a. C. Una época que se considera el periodo de máximo esplendor de la civilización faraónica, así como un momento de gran expansión territorial. Para conocer un poco más a fondo el trabajo desarrollado por la UMA en Luxor, gracias a su vinculación con el Instituto de Estudios del Antiguo Egipto, hablamos con el joven doctorando sobre su experiencia, en la cual se centra “en la restauración de este gran monumento de la necrópolis tebana, de manera que éste resista el paso de los años una vez terminado nuestro trabajo allí, y que pueda ser visitado en un futuro por todo aquel que lo desee”

De la teoría a la práctica ¿qué destacaríais de poder trabajar de forma directa en unos yacimientos de la categoría de Lúxor?

Sin lugar a duda, el poder excavar de primera mano en una antigua tumba egipcia de la necrópolis tebana es una experiencia increíble para todo arqueólogo y apasionado de la historia. La monumentalidad propia de nuestro yacimiento y del contexto en el que éste está inmerso es algo que solo puedes encontrar en muy pocos sitios del planeta, entre ellos, Lúxor. Por supuesto, el hecho de trabajar en un país tan distinto culturalmente al nuestro y con tanta Historia detrás, te hace viajar en el tiempo, haciéndote sentir que eres uno de aquellos primeros pioneros que, entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, dedicaron su vida a descubrir y excavar las maravillas del país del Nilo.

¿Qué destacáis del lugar en el que estáis trabajando? ¿Hay algún hecho histórico o alguno antecedente que os llevara a solicitar estar trabajando allí?

Como acabo de apuntar, si tuviera que destacar una cosa acerca de nuestro yacimiento, sería la riqueza de su valor histórico y patrimonial. La tumba del Visir Amen-Hotep Huy fue construida en un momento de la historia de Egipto que se caracteriza por ser un período de gran conflictividad religiosa y social debido a la reforma religiosa de Amen-Hotep IV (Aj-en-Aton) que dio lugar a la conocida como revolución amárnica. Por si  fuera poco, con posterioridad a este suceso, esta tumba fue objeto de sucesivos enterramientos de altos miembros del clero de Amón de Tebas durante muchos siglos después de la muerte de este visir. Es por ello que esta excavación está siendo, hoy en día, de gran importancia dentro de la reconstrucción de la historia de Egipto perteneciente sobre todo al final del Imperio Nuevo. Además, sus hallazgos nos están permitiendo conocer muy bien los entresijos de esta cultura, ya que se trata de un monumento funerario en el que se tiene constancia de actividad ritual desde la época de Amen-Hotep III, halla por el año 1350 a.C., hasta época greco-romana, siglos II-III d.C.

¿Cómo es el día a día de trabajar en un yacimiento?

Hablando de nuestro contexto particular en Egipto, nuestra semana laboral allí es de sábado a jueves, ya que el día festivo allí son los viernes, y este día es el que aprovechamos también nosotros para descansar y reponer fuerzas para la semana siguiente. Es decir, trabajamos 6 días a la semana con un horario de 6  h. de la mañana a 14 h. del mediodía, aproximadamente, con un pequeño descanso de una media hora para almorzar a mitad de la mañana. Por lo tanto, el resto del día, solemos tener libre para poder descansar, ir a tomar algo por la zona, ver tumbas y monumentos cercanos, o, básicamente, pasear y disfrutar descubriendo diferentes rincones de la ciudad de Lúxor. También es verdad que la mayoría de las tardes sacamos un par de horas para trabajar en casa con tareas relacionadas con el proyecto y que pueden ser abordadas mejor al amparo de un buen escritorio, como puede ser: ayudar con las labores de registro de los hallazgos, realizar fotogrametría y modelados 3D, digitalizar e investigar las piezas halladas durante las labores de excavación, etc. También, incluso, aprovechamos para sacar tiempo para estudiar y elaborar cada uno nuestros respectivos trabajos de fin de máster, tesis doctoral, etc.

En relación con nuestro trabajo diario en la excavación, una de las cosas que más me llamaron la atención y a la que no estaba acostumbrado antes de participar en este proyecto, es el trabajar codo con codo con un equipo de profesionales y obreros egipcios con los que, durante casi tres meses, acabas compartiendo todas las cargas y las alegrías de lo que, al fin y al cabo, es una excavación arqueológica. Por ejemplo, los obreros, tradicionalmente, están en las excavaciones para realizar aquellos trabajos menos gratificantes o para los que no se necesita una cualificación concreta, pero que son completamente esenciales para el correcto funcionamiento de una excavación. Además, las condiciones particulares de nuestra tumba, la cual está situada en una gran depresión excavada en la roca, hace que el sacar los escombros sea una tarea muy dura para la que se necesita hacer un gran esfuerzo de todos, por lo tanto, todos nosotros, colaboramos en este tipo de tareas, haciendo que  el trabajo allí sea muy duro pero muy gratificante a su vez. Esto genera que haya un buen ambiente en el trabajo diario y sin duda, eso se nota mucho, a la hora de estar allí día tras día.

¿Qué requisitos son indispensables para hacer frente a un trabajo como el que estáis desarrollando en Luxor?

Lo primero de todo, ilusión, sin duda. Es indispensable sentir pasión por la historia antigua y el trabajo que estás realizando, ya sea el de arqueólogo, restaurador, antropólogo, etc. Trabajar en Egipto, aunque sea una experiencia única, no es fácil por lo que debes tener tus ideas muy claras acerca de lo que verdaderamente te motiva.

Una vez tenido en cuenta esto, es necesario también tener unos buenos conocimientos acerca de la metodología de una excavación arqueológica y de cuáles son los objetivos que se pretenden lograr con este proyecto. Esto permite que este proyecto tenga una base sólida y que cada año pueda aumentar el grupo humano que trabaja en él, integrando a nuevos miembros provenientes distintas disciplinas (antropólogos, restauradores, arqueólogos, arquitectos, ceramólogos, etc.) haciendo, a su vez, que este equipo sea cada vez más interdisciplinar, de manera que los resultados científicos también sean cada vez más prolíficos y de mayor calidad.

Por último, el apoyo institucional se presenta como un punto indispensable para que toda esta labor de investigación sea posible. Los materiales con los que trabajamos, el costo del viaje, el trabajo de todas estas personas, etc., hacen necesario que exista un gran empuje por parte de las instituciones y empresas que están detrás de este tipo de proyectos arqueológicos. Gracias a este tipo de ayuda, que muchas veces no se ve, el trabajo de una misión como la nuestra en Egipto puede salir adelante año tras año, dando lugar a importantes descubrimientos para el mundo de la egiptología y que tienen su repercusión a nivel mundial.

¿Cómo animaríais a otros estudiantes a sumarse a esta experiencia?

Les diría que no se lo piensen dos veces. Si ellos tienen claro que lo que verdaderamente les apasiona es el estudio de la Antigüedad o la restauración y conservación del patrimonio histórico, deben vivir una experiencia vital como es el trabajar en una excavación arqueológica en Egipto. No importa no tener conocimientos de egiptología, pues muchos de nosotros llegamos muy verdes a nuestra primera campaña aquí, sino que, lo verdaderamente importante es que (ya sea que finalmente quedes enganchado a este mundo o simplemente seas participe de este proyecto una vez), muy posiblemente, vivirás una experiencia inolvidable que recordarás para toda la vida, pudiendo decir algún día:

“Sí, yo he excavado en Egipto”.

¿Qué experiencia ha sido la más significativa durante la excavación? ¿ha habido algún momento que consideréis especial?

La verdad es que me resulta difícil quedarme con uno sólo entre todos los grandes momentos que he tenido la suerte de disfrutar durante los cuatro años que llevo participando en este proyecto. Algunos de los momentos más memorables tienen que ver con el descubrimiento de algún hallazgo que te hace conectar directamente con aquellas personas que, como tú, pasaron por esta misma tumba hace miles de años.

En concreto, recuerdo que, a finales de la campaña del año 2016, encontramos una maza de madera que pertenecía a uno de los canteros que habían estado trabajando en la construcción de la tumba del visir Amen-Hotep Huy. Debido al nivel en el que se encontró, depositada en el estrato más inferior, junto a la roca madre, quedaba claro que está había sido abandonada allí de manera repentina en el preciso momento en que los trabajos de construcción de la tumba se vieron súbitamente paralizados por los sucesos históricos del momento, relacionados con la revolución Atoniana impulsada por Aj-en-Aton. Es en ese instante del hallazgo cuando tú, como arqueólogo, entras en contacto con aquella persona que había estado trabajando en aquel mismo lugar, al igual que tú, pero con una diferencia temporal de cerca de 3.000 años. Digamos que es algo así como viajar en el tiempo hasta aquel momento de la historia de Egipto.

¿Cómo es trabajar en un espacio que guarda tanta historia?

Es una experiencia que, en la mayoría de las ocasiones, hace que nos sea muy difícil poder explicar a aquellas personas que no lo viven como nosotros. Para todo arqueólogo y apasionado de la historia antigua, el hecho de trabajar en Egipto, excavando en una tumba de la necrópolis tebana, es algo con lo que todos, seguramente, habíamos soñado alguna vez. Sin duda, el hecho de que hemos estado trabando en un yacimiento del antiguo Egipto, descubriendo nuevas tumbas, desenterrando momias y realizando hallazgos tan importantes como algunos enterramientos intactos, es algo que recordaremos para toda la vida y que podremos contar orgullosos cuando seamos ya mayores y echemos la vista atrás.

Sergio Sistac Marina, doctorando de la UMA y arqueólogo en Lúxor

Sergio Sistac Marina, doctorando de la UMA y arqueólogo en Lúxor

En vuestro caso contáis con el apoyo de las bolsas de estudios del Vicerrectorado de Estudiantes ¿qué supone esta ayuda?

El apoyo que la Universidad de Málaga da, no sólo a este proyecto, sino a sus estudiantes, los cuales quieren participar en él e iniciarse en el mundo de la  egiptología, tan inaccesible en España en muchas ocasiones, es verdaderamente envidiable. Para muchos, como es mi caso, estas ayudas económicas suponen un verdadero impulso para que, finalmente, decidamos apostar por ir a trabajar y a formarnos, dentro cada uno de nuestra vocación, en uno de los lugares más importantes para de la Historia, como es Egipto.

Todos sabemos que, con los tiempos que corren, esta posibilidad no está al alcance de todos, ya que los gastos de estas misiones arqueológicas en el extranjero necesitan de un apoyo económico e institucional muy fuerte, y cada vez hay menos posibilidades de poder participar en proyectos de estas magnitudes. Los gastos que ello conlleva son difíciles de asumir en ocasiones para muchos jóvenes estudiantes y es por ello me veo en la obligación de agradecer a la Universidad de Málaga su labor de mecenazgo y colaboración con este gran proyecto, lo que hace posible que mucha gente como yo pueda cumplir sus sueños y aspiraciones, algo nada fácil hoy en día.

¿Desarrolláis vuestro trabajo con otros estudiantes? ¿qué tipo de relaciones se mantienen con el resto de equipos de excavación?

Actualmente somos uno de los equipos más grandes que se encuentra trabajando en la necrópolis tebana. Estamos hablando de un equipo formado en los últimos años por unas 35-40 personas, entre miembros fijos del equipo, estudiantes que vienen por primera vez, y algunos expertos que vienen de vez en cuando a colaborar en ciertos aspectos del proyecto. Dentro de este equipo, hay especialistas de todo tipo: arqueólogos, antropólogos, ceramólogos, restauradores, arquitectos… Como ya he comentado, se necesitan expertos en diversos ámbitos para poder estudiar este monumento en toda su extensión, intentando así extraer toda la información posible. Esto hace que el trabajo en equipo y el buen ambiente, tanto dentro de la excavación como fuera del yacimiento, sea fundamental para que toda nuestra labor tenga éxito año tras año.

Además, también tenemos cierto contacto con el resto de equipos de otras misiones que se encuentran trabajando en Luxor al mismo tiempo que nosotros y solemos sacar tiempo para asistir a alguna fiesta que organizan las misiones extranjeras que están trabajando allí. Una de ellas es la que organiza todos los años para Hallowen la misión americana del Instituto de Estudios Orientales de la Universidad de Chicago, a la cual hay que ir disfrazados y reúne a todos los equipos que están allí trabajando en ese momento, americanos, franceses, polacos, españoles, japoneses, etc. A su vez, en ocasiones hacemos alguna visita al yacimiento de otra misión para que nos explique, de manos de su director, el trabajo que ellos están realizando allí, siendo también posible que sean ellos los que nos devuelvan la visita a nosotros.

Imágenes cedidas por: Bedman©PVAH-IEAE-2018


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