Expertos de la UJA participan en un proyecto europeo para mejorar la biodiversidad agrícola

Expertos de la UJA participan en un proyecto europeo para mejorar la biodiversidad agrícola


Investigadores de la UJA participan en el proyecto internacional Diverfarming, que aspira a cambiar el paradigma de las prácticas agrarias para reducir el impacto de la agricultura intensiva en el entorno. En total, sesenta investigadores de universidades, centros de investigación, empresas agrarias, de logística y de maquinaria de 8 países europeos conforman este iniciativa y se han reunido esta semana para acordar el mapa de acciones a desarrollar en los próximos 5 años.

La agricultura intensiva basada en el monocultivo ha puesto en peligro la biodiversidad de muchas especies en Europa, lo que supone un elevado coste medioambiental, además de generar un impacto mayor en los suelos y ecosistemas en los que se lleva a cabo. Este proyecto, enmarcado dentro del Horizonte 2020 de la Comisión Europea, aspira por lo tanto a fomentar la diversificación de cultivos bajo prácticas agrícolas de bajos insumos (cultivo alternativo que reduce el uso de plaguicidas y fertilizantes) y que puede ser una alternativa a los actuales modelos intensivos.

Los expertos participantes en este proyecto coinciden en que este cambio mejoraría la calidad ambiental y la sostenibilidad a largo plazo de los sistemas agrarios, contando además con beneficios económicos para el sector profesional de la agricultura. Igualmente, destacan que este es un cambio que hay que trasladar a los agricultores, yendo de lo local a lo global, y teniendo en cuenta las peculiaridades climáticas de cada región.

Lavandín para enriquecer el monocultivo del olivar

Por parte de la UJA participan en este proyecto los investigadores Manuel ParrasFrancisco José Torres y Manuela Vega, pertenecientes al grupo Marketing UJA (Markuja). Su aportación ha estado aplicada al monocultivo  del olivar tradicional, calculando la rentabilidad que supondría compatibilizarlo con la plantación de lavandín (mezcla de lavanda y espliego). “La bondad de este proyecto es que además de contribuir a la rentabilidad de olivares más necesitados de recursos, se incrementa el valor añadido del paisaje y se genera empleo, porque la recolección del lavandín, que se realiza a finales de agosto, se puede compatibilizar con la recolección en el olivar, son complementarias”, ha asegurado el catedrático de Comercialización e Investigación de Mercados de la UJA, Manuel Parras. Los primeros ensayos técnicos se están llevando a cabo en el olivar experimental que el proyecto tiene en la pedanía de Garcíez en Torredelcampo (Jaén), por el que ya hay algunos agricultores interesados.

Este consorcio internacional de investigación contempla así a expertos en agricultura, matemáticos, economistas, sociólogos, biólogos, ambientólogos y químicos con el objetivo de diseñar protocolos y acciones planificadas que puedan exportarse al sector profesional agrario. Todo con el objetivo de ofrecer alternativas que sean factibles, que estén adaptadas al entorno y a las peculiaridades de cada región y cultivo, que mejoren la sostenibilidad y que a la vez redunden en el beneficio del agricultor.


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