El campus de la UAL se vuelca en contra de la violencia de género

El campus de la UAL se vuelca en contra de la violencia de género


Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y dentro de las actividades del Mes de la Cultura en Igualdad y No Violencia, en la Universidad de Almería se llevó ayer a cabo la lectura de un manifiesto en contra de la violencia de género por parte de dos estudiantes, una representante del Personal de Administración y Servicios (PAS), una representante del profesorado y la vicerrectora de Estudiantes y Delegada del Rector para la Igualdad de la UAL, Maribel Ramírez. Un manifiesto promovido por la Red de Unidades de Igualdad de Género de las Universidades Españolas.

De este modo, la vicerrectora explicó que para conseguir la eliminación de la violencia ejercida contra las mujeres “las Universidades y sus unidades de Igualdad trabajamos desde hace tiempo en algunas de las líneas estratégicas establecidas en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género adoptando medidas y prácticas de actuación dirigidas a las comunidades universitarias y a su entorno”. Así, la puesta en marcha de dichas medidas, remarcaba, “conlleva un esfuerzo continuado de tolerancia cero frente a la violencia contra las mujeres”. Por ello, para poder ejercer todas estas acciones Ramírez pidió, tras años de recortes en políticas universitarias, “el respaldo institucional y financiero del gobierno de las comunidades autónomas para acometer las políticas de género”. Y es que “sin dicho respaldo resulta muy difícil, cuando no inviable, que las universidades y sus unidades de igualdad podamos asumirlas”.

Unidos contra la violencia de género

En la lectura del manifiesto se fue explicando la situación actual de las mujeres en las Universidad por parte de María Jesús Simón, representante del PAS de la institución almeriense. “En las 50 universidades públicas solo hay siete rectoras. Solo el 39 por ciento de los vicerrectores son mujeres. Decanas o directoras de centro son únicamente el 27 por ciento y las catedráticas de universidad el 21 por ciento. Sin embargo en nuestras universidades hay estudiando más mujeres que hombres y el porcentaje de nuevas doctoras el año 2017 es mayor que el de doctores”.

Por otro lado, sobre la violencia física y psicológica en el ámbito de las relaciones de pareja habló Sara Sánchez, estudiante de la UAL, señalando que “en lo que va de año, 46 mujeres han sido asesinadas. Cuando gritamos, ni una más debemos recordar a las 974 mujeres asesinadas desde que existen registros de la violencia machista en el ámbito de pareja. Y esa violencia también alcanza a hijas e hijos sobre quienes los riesgos de integridad psicológica y física se convierten en peligro cierto por la instrumentalización que de ellos realizan algunos hombres para continuar ejecutando su crimen sobre la madre”.

Además, Sara Sánchez extendió esa violencia a cuando a las mujeres “se nos cosifica desde la publicidad, el cine o la música y se nos utiliza como reclamo para despertar las bajas pasiones que nos lleven a consumir o a autoafirmar la superioridad masculina”. Palabras con las que Sánchez expuso también otras formas de violencia de género como la explotación sexual y reproductiva, la trata de mujeres y niñas con fines sexuales, la violencia simbólica sexista o la hipersexualización de las niñas.

Tras su intervención, le tocó el turno a la estudiante María Rodríguez, quien explicó que todas estas violencias están asentadas “sobre las desigualdades entre hombres y mujeres, construidas culturalmente mediante prácticas discriminatorias asimiladas como naturales y propias dentro del orden social establecido”. Sin embargo, apuntaba en su discurso ayer, “públicamente queremos declarar que la violencia ejercida a las mujeres no es un hecho natural, ni viene impuesta por ninguna ley física universal”. Por este motivo, Rodríguez pidió durante la lectura del manifiesto contra la violencia de género que esta práctica sea “denunciada y señalada como inaceptable” y que sea combatida con todas las herramientas disponibles, entre ellas la educación en todos los ámbitos.

Por último, sobre este aspecto (la educación) habló Rosalía Rodríguez, profesora de Derecho Romano, afirmando que “es imprescindible que las universidades incorporemos formación inicial y específica en los planes de estudios de grados y másteres que capaciten para el ejercicio profesional con perfil cualificado en los procesos derivados de las situaciones de violencia de género”.

En este sentido, además, pedía la formación especializada dirigida a los itinerarios profesionales correspondientes a todos los agentes judiciales, al cuerpo facultativo médico y personal sanitario, así como a los diferentes cuerpos policiales, docentes de primaria y secundaria, comunicadores, publicistas y creadores audiovisuales y de contenidos digitales y otros perfiles intervinientes.


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