Madueño pide potenciar al máximo los conocimientos y ponerlos al servicio de los que más lo necesitan



El joven Adrián Madueño Alarcón, de 23 años y natural del pueblo malagueño de Mijas, es graduado en Pedagogía por la Universidad de Málaga y actualmente cursa el Grado en Educación Social en la Universidad Nacional de Educación a Distancia. El malagueño ha realizado un proyecto de Cooperación en el pueblo peruano de Piura y ha querido compartir su experiencia con los lectores de Aula Magna, al igual que Maria Mera, José Antonio Megías y María D. López, entre otros.

¿Habías participado anteriormente en algún programa con características similares?

No. Es la primera vez que realizaba un voluntariado, ¡y lo hacía de lleno de manera internacional, por todo lo alto! Era inevitable tener una gran incertidumbre y muchos nervios, antes y durante la experiencia. Adrián Madueño realizando su proyecto junto a otros estudiantes de la UMA

¿Qué te incito a participar en una experiencia como esta?

Escuché la idea de realizar proyectos en Latino América y me llamó la atención. Quise informarme de todas las variables para estar más al tanto de todo lo relativo al voluntariado de cooperación internacional. Otro elemento importante es la idea de tener, como voluntario, una gran voluntad de aportar, más que de recibir, aunque viviendo la experiencia te das cuenta que al final recibes mucho más de lo que aportas, al menos en mi caso.

¿Cómo ha sido el proyecto: temática, lugar, duración, participantes, etc.? ¿Cuáles han sido las tareas que has tenido que realizar durante el plan de cooperación?

El proyecto en el que estaba inmerso trataba sobre acciones socioeducativas en la zona rural de Malingas, Piura, Perú. Proyecto en relación con mi ámbito de estudio profesional e íntimamente ligado a mis intereses como futuro profesional, por la naturaleza de dicho proyecto. Tratar las necesidades sociales desde la Educación me parece tan apasionante como necesario para prevenir los distintos aspectos que provoquen riesgo de exclusión social, y aún más en un contexto como el de la zona rural peruana en la que estuve, en la que las dificultades y necesidades socioeducativas eran patentes.

Allí en terreno estuve con tres compañeros más de la Universidad de Málaga: dos chicas de Educación Social y un chico de Trabajo Social y, conmigo de Pedagogía, formábamos un equipo multidisciplinar interesante. La estancia duró dos meses, un período que se antoja insuficiente para llevar a cabo todos los procesos de transformación necesarios, y como voluntario en una realidad absolutamente opuesta a la nuestra.

El joven malagueño junto a niños nativos de Piura, Perú

Las actividades fueron numerosas y muy diversas. Desde actividades no muy relacionadas con mi profesión concreta, como la impartición de clases, labor que corresponde a maestros, hasta actividades estrechamente relacionadas con la pedagogía, como puede ser la elaboración de un proyecto de intervención y su ejecución, planificación curricular o jornadas de formación de docentes.

¿Qué es lo que más te ha sorprendido de esta experiencia?

Bueno, una de las cosas que más me ha llamado la atención es la generosidad y cercanía que suelen tratar los lugareños de Malingas, y especialmente a la gente que viene de fuera, como era mi caso. Encima mejor era el trato por ser España mi procedencia. “La madre patria” decían muchos. La verdad es que dan un valor España y a nosotros los españoles enorme, y eso se nota en el trato.

Yo soy joven y no he vivido la España antigua, la de la dictadura, transición y demás, pero con la opinión de los mayores y el estudio de la historia me hago una idea, y pienso que era similar a lo que yo me encontré en Perú. País en vía de desarrollo con esperanzas en un futuro prometedor, con fuerte arraigo religioso, mejorando infraestructuras… característica de la España de hace 40-50 años.

¿Qué te ha aportado este proyecto personal y profesionalmente? ¿Crees que aumentará tus posibilidades profesionales en el futuro?

Es un crecimiento global, tanto personal como profesional. Desarrollas competencias clave para la vida social y laboral, como la potenciación de habilidades sociales, trabajo en equipo, la comprensión, flexibilidad y adaptabilidad. Además, conozco un poco mejor la realidad latinoamericana, conozco más mundo, te abre la mente y puedes ver más allá. Y por supuesto te llevas cantidad de amigos nuevos, personas que te han ayudado, y valoras las cosas realmente importantes. Te puede ayudar mucho a conocerte mejor a ti mismo, mejorar como persona y eso te posibilita afrontar mejor los problemas y ser, de alguna manera, más feliz. Estudiante de la UMA llevando a cabo sus tareas de cooperación en la zona rural peruana de Malingas

Desde luego que pienso que aumentará mis posibilidades. Reflejar este tipo de experiencia en un currículum es muy positivo, porque los recursos humanos de las empresas lo van a valorar. Saben que esas vivencias suelen abrir la mente y potenciar las competencias de las personas. Punto a favor.

¿Qué ha aportado tu universidad al proyecto? ¿Qué facilidades te ha dado la universidad?

Bueno, en relación al proyecto, el contacto ha sido exclusivamente con las chicas de Cooperación Internacional encargadas del programa de estos proyectos y con mi tutor de proyecto, que sí pertenecía mi facultad, lógicamente. Gente maravillosa por cierto. Su apoyo y asesoramiento ha sido continuo, constante y muy satisfactorio. Toda la información previa y durante la experiencia me la han aportado ellos con escrupuloso detalle.

¿Qué consejos darías a estudiantes que vayan a realizar algún proyecto de Cooperación en el futuro?

Principalmente que tengan mucha ilusión. Que confíen en sus posibilidades, en sus talentos, que todos tenemos. Que viva y disfrute esta experiencia al máximo, ya que es única e irrepetible. Que trabaje la consciencia, no debemos olvidar lo que somos, a donde vamos y cuál es nuestro cometido. Ser lo más camaleónico y flexible posible, la adaptación va a depender de trabajar esas habilidades. Que potencien y expriman al máximo sus conocimientos y lo pongan al servicio de los que más lo necesiten, para que cobre sentido su vocación como profesional, pero sobre todo como persona. Adrián Madueño junto a nativos del pueblo peruano de Piura


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