“Abrir el corazón y disfrutar de las experiencias que un país tan distinto te pone por delante”



La jienense Alba Villén, de 25 años, es licenciada en Periodismo por la Universidad de Málaga, experta en Cooperación para el Desarrollo con África Subsahariana por la Universidad de Jaén y tiene el Máster en Periodismo de Agencia de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y EFE. La periodista, que realizó un proyecto de cooperación en Etiopía durante dos meses con la Fundación Canfranc (Zaragoza) y su socio local Ethiopian Catoholic Church Archdiocesan Secretariat of Addis Abeba (Etiopía), nos cuenta su experiencia. Encuentro con la población beneficiaria para la evaluación de un proyecto de cooperación consistente en un baño comunitario en Mecha, Etiopía.

¿Habías participado anteriormente en algún programa con características similares?

He hecho muchos voluntariados, tanto en Andalucía como en el extranjero. Siempre me ha interesado el voluntariado y la cooperación, la considero una escuela de la calle, y los conocimientos y valores que se adquieren son mucho mayores que los que se aprenden en cualquier facultad. Antes de ir a Etiopía con el programa de prácticas del Experta en Cooperación para el Desarrollo con África Subsahariana que cursé en la Universidad de Jaén, había hecho voluntariados en Jaén, Málaga, siempre relacionados con inmigración, también estuve seis meses en India con la ONG Semilla para el Cambio, trabajando por la educación de los más pequeños. Además había viajado varias veces al Sáhara con programas educativos y clases de comunicación.

¿Qué te incitó a participar en una experiencia como esta?

Hice el experto con el único fin de poder vivir la experiencia de hacer cooperación en África. Mi curiosidad y ganas de descubrir un trocito más de ese maravilloso continente fue el mayor aliciente. Una misionera vacuna a un bebé en Mecha, Etiopía.

¿Cómo ha sido el proyecto: temática, lugar, duración, participantes, etc.? ¿Cuáles han sido las tareas que has tenido que realizar durante el plan de cooperación?

El proyecto se desarrolló en Etiopía. Un compañero y yo trabajamos durante dos meses con la Fundación Canfranc (Zaragoza) y su socio local Ethiopian Catoholic Church Archdiocesan Secretariat of Addis Abeba (Etiopía). Ambas partes trabajan desde hace años para facilitar a la población etíope el acceso al agua y saneamiento. El proyecto consistió en hacer un seguimiento de los diferentes proyectos que las entidades habían puesto en marcha.  Residíamos en la capital, Addis Abeba, y semanalmente nos trasladábamos a diferentes zonas rurales donde se desarrollan los proyectos. Una vez en el campo extraíamos datos, hacíamos entrevistas, pedíamos facturas para la justificación presupuestaria de Canfranc y formulábamos informes de seguimiento. Además visitamos nuevos lugares donde no existían proyectos con el fin de detectar necesidades y formular futuras colaboraciones con otros entes que trabajan en Etiopía. Reunión con la población local durante la ejecución de un proyecto de
cooperación para la población de Desi, en Etiopía.

¿Qué es lo que más te ha sorprendido de esta experiencia?

Creo que lo que más destaca siempre en cualquier experiencia es la gente. Somos tan diferentes, tan iguales y tenemos tanto que aportarnos mutuamente que es increíble el cúmulo de sensaciones que se producen cuando conoces a alguien aparentemente tan diferente. Hay zonas rurales de Etiopía en las que la población nunca han visto a una persona blanca, así que cuando te acercabas a ellos tocan tu piel para comprobar que el color no destiñe. La gente abre las puertas de su casa de par en par sin conocerte, te ofrece todo lo que tiene y en ocasiones como es imposible establecer un diálogo debido a la barrera del idioma, la comunicación no verbal es el mejor aliado, una sonrisa puede expresar mucho.

¿Qué te ha aportado este proyecto personal y profesionalmente? ¿Crees que aumentará tus posibilidades profesionales en el futuro?

Me ha aportado experiencia, conocimientos y miles de sentimientos. Es imposible hacer un balance cuantitativo de lo que me aportó convivir en Etiopía, pasan los días y los años y muchas veces te vienen a la mente vivencias que ya no recordabas pero que sin embargo están ahí y ahí dejaron su huella para aplicarlo cualquier día a la vida diaria.

Sin embargo no estoy segura de que aumente mis posibilidades profesionales en el futuro. Sin duda es una experiencia que muchas empresas valoran pero no creo que sea suficiente. El mundo de la cooperación necesita una reestructuración desde la raíz, creo que hay que volver a plantearse cómo hacer cooperación. Las formas de establecer relaciones han cambiado, la historia de los países con los que se coopera también, y creo hay que volver a pensar la cooperación y adaptarla a hoy. Niños a la entrada de un colegio en el norte de Etiopía posan con el personal de cooperación

¿Qué ha aportado tu universidad al proyecto? ¿Qué facilidades te ha dado la universidad?

La Universidad de Jaén a través del Experto en Cooperación para el Desarrollo con África Subsahariana ha sido el organizador y ejecutor del proyecto. La Universidad fue la encargada de ponerse en contacto con las entidades que trabajan la cooperación y firmar los convenios de colaboración, así como de elegir los destinos y acordar las funciones. El trabajo en el campo estuvo en todo momento seguido por la fundación en España y por la Universidad de Jaén. Por lo tanto la Universidad ha llevado todo el peso de organización y logística del proyecto, facilitándonos mucho los trámites necesarios para participar en el proyecto.

¿Qué consejos darías a estudiantes que vayan a realizar algún proyecto de Cooperación en el futuro?

Creo que lo mejor es dejarse llevar. Si se decide hacer un voluntariado o proyecto de cooperación en países subdesarrollados debe tenerse claro que hay que amoldarse a lo que uno se encuentra. Que las cosas, por mucho que se planeen, pueden cambiar en cualquier momento, y deben hacerlo si así se adapta a la forma de ser de la población con la que se comparte. Abrir los ojos y el corazón y disfrutar de las experiencias que un país tan distinto te pone por delante. En muchos momentos habrá que saber tolerar la frustración, pero forma parte de la maravillosa experiencia. Niños se lavan las manos y la cara antes de ser atendidos por personal sanitario, uno de los pasos exigidos para prevenir enfermedades.


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