Alejandro Soria, cooperante: “Grano a grano se hace un desierto y gota a gota un océano”


El jienense Alejandro Soria, de 30 años y natural de Bailén, reside y trabaja en Sevilla. El joven realizó sus estudios musicales de piano en el Conservatorio Superior de Granada y cursó el Máster de Profesorado de Educación Secundaria. Actualmente, compagina su actividad como profesor de música en un instituto con estudios de doctorado en la Universidad de Sevilla en la línea de investigación en tecnologías educativas.

¿Habías participado anteriormente en algún programa con características similares?

Anteriormente nunca había participado en un programa similar, siempre he tenido la intención pero por un motivo u otro me pedían requisitos que no podía cumplir, a pesar de esto nunca me desanimaba y lo volvía a intentar una y otra vez hasta que encontré mi oportunidad. Taller de música española que impartió el cooperante en el centro musical The Bangalore School of Music”

¿Qué te incitó a participar en una experiencia como esta?

Desde que era un adolescente siempre me ha llamado la atención el voluntariado internacional, me imaginaba conviviendo con la gente y ayudando en todo lo necesario, pero no me veía como un superhéroe sino como una persona más, quizás desde una visión más romántica de lo que luego es en realidad. También he visto varias películas que tocan este tema (“Amar Peligrosamente”, “En un mundo mejor” o “14 kilómetros”) y que aunque son duras muestran la cruda realidad que no queremos ver. Todo esto me hace pensar en lo importante que es ayudar a las personas que por problemas o conflictos sociales, educativos, económicos y políticos están totalmente indefensas y a la merced del destino.

Aparte de la necesidad interna de querer vivir esta experiencia, tengo amigos cercanos que han participado en proyectos de cooperación, concretamente en Centroamérica y África y siempre me han hablado de lo positivo y lo gratificante que ha sido poder ayudar a los demás. Así que les tengo que dar las gracias por trasladarme todas sus vivencias, sensibilizarme y animarme a dar ese salto. GRACIAS.

¿Cómo ha sido el proyecto: temática, lugar, duración, participantes, etc.? ¿Cuáles han sido las tareas que has tenido que realizar durante el plan de cooperación?

El proyecto para el que trabajé se llamaba “Música en los barrios de Bangalore”. Bangalore se encuentre en la zona sur de la India y es la quinta ciudad más poblada del país. La duración del proyecto era de seis semanas y fui el único participante.

El trabajo de campo lo realicé en “The Bangalore School of Music” uno de los pocos centros musicales especializados en música clásica occidental (piano, violín, cello, etc). La India tiene un sistema musical completamente diferente al nuestro, su música es muy compleja y se transmite básicamente de forma oral, algo parecido a lo que ocurre con el flamenco. Aunque muchos se decantan por estudiar música tradicional India, hay otro porcentaje de personas que quieren aprender piano o violín, el problema es que al haber pocas instituciones especializadas en este tipo de enseñanza, el nivel del profesorado es muy limitado. Mi trabajo principalmente se centraba en asistir a los profesores de piano y ayudarles en las clases con sus alumnos, también les echaba una mano con la elaboración y diseño de material didáctico como programaciones, búsqueda de partituras y orientación sobre aspectos pedagógicos y metodológicos.

Esta escuela de música cuenta a su vez con varios programas de ayuda gracias a la colaboración externa con varias entidades, la finalidad es la de fomentar el aprendizaje musical entre los niños y niñas con problemas familiares y económicos. A veces los niños venían a la academia y otras somos los mismos profesores los que nos desplazamos a los centros. Una de estas organizaciones era “Sukrupa”, esta ONG proporcionaba educación en diferentes ámbitos: salud e higiene, idiomas, nutrición y actividades deportivas, aparte de la enseñanza de matemáticas, ciencias y lengua. Los chicos que estudiaban en este “colegio de acogida” recibían clases de coro y aprendimos algunas canciones tradicionales españolas, la verdad que el español no se les daba nada mal.

Alejandro Soria impartiendo un pequeño taller sobre música española en el centro musical The Bangalore School of Music”

¿Qué es lo que más te ha sorprendido de esta experiencia?

En primer lugar el país es increíble, está lleno de vida y color, su gastronomía es sorprendente porque en cada región es completamente distinta, pero lo que más me ha cautivado ha sido la gente, muy hospitalaria y acogedora, lo poco que tienen te lo ofrecen, te invitan a sus casas y te dan las gracias por todo, yo algunas veces no sabía cómo responder a tanta generosidad, me abrumaba.

Una cosa que me llamó la atención es que siempre que iba por la calle se paraban para hablar conmigo, tenían mucha curiosidad por saber qué hacía por allí o a qué me dedicaba, muchos de ellos me decían que no tienen dinero para viajar a Europa u otros países porque supone un gran esfuerzo económico y es que el nivel de vida es muy bajo, existe un escalón muy grande entre la gente pobre y la gente rica, el sistema de castas aún se puede percibir.

Como anécdota os puedo contar que mientras viajaba en tren uno de los pasajeros comenzó a ver una película en su móvil y me dijo que si quería verla con él, así que compartimos auriculares y estuvimos viéndola durante buen un rato, nunca sabes lo que te puede pasar en la India.

¿Qué te ha aportado este proyecto personal y profesionalmente? ¿Crees que aumentará tus posibilidades profesionales en el futuro?

Este proyecto me ha hecho crecer personalmente, me ha abierto la mente, los ojos y el corazón, y he aprendido a valorar más lo que tengo, esto es algo en común que me han transmitido todas las personas que han tenido una experiencia de este tipo. Profesionalmente puede que haya crecido pero eso no era mi mayor expectativa, aunque es cierto que el hecho de haber sido cooperante podría tener puntos a favor en algunos trabajos.

¿Qué ha aportado tu universidad al proyecto? ¿Qué facilidades te ha dado la universidad?

Gracias al departamento de Cooperación al desarrollo de la Universidad de Sevilla he podido disfrutar de mi primer proyecto como cooperante, el proceso de selección es complicado porque había muchos aspirantes que quieren conseguir la beca para poder emprender esta aventura. La Universidad nos ha facilitado los contactos, la formación, la orientación y ayuda económica, sin esta ayuda hubiese sido más complicado participar en esta experiencia, siempre les estaré agradecidos por darme esta oportunidad.

¿Qué consejos darías a estudiantes que vayan a realizar algún proyecto de Cooperación en el futuro?

A todos los estudiantes que estén pensando en realizar esta experiencia que se animen y que no tengan miedo, les va a cambiar la forma de ver el mundo que nos rodea, nos ayuda a ser mejor persona y además nos da la posibilidad de crecer en todos los niveles.

Id con la mente abierta, sin prejuicios y sin expectativas, es posible que nuestra ayuda pueda pasar desapercibida pero no por ello debemos sentirnos inútiles o impotentes ante tanto trabajo que hay por delante, grano a grano se hace un desierto y gota a gota un océano. Lo más importante es llegar al destino, vivir en terreno y luego sensibilizar a los demás, de esta forma podremos ir construyendo poco a poco un mundo mejor. Soria junto a los niños de la ONG “Sukrupa” que asistían a la escuela de música los viernes por la tarde para recibir clases de coro.


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