“Hay un antes y un después en la provincia desde que se creó la UJA”

“Hay un antes y un después en la provincia desde que se creó la UJA”


Francisco Vañó Cañada fue nombrado presidente del Consejo Social de la Universidad de Jaén en octubre de 2015, tras ser aprobado para el cargo por la Junta de Andalucía, desde entonces ha trabajado intensamente para fortalecer los nexos de unión entre la universidad y la sociedad jiennense. Actual director general de Castillo de Canena, empresa productora de aceites de oliva virgen extra cuyos inicios se remontan a 1780 y que es todo un referente en el sector oleícola a nivel internacional, Vañó se define como un hombre “enamorado de su tierra” y que cree firmemente en sus posibilidades.

¿Cuál es el papel del Consejo Social en la Universidad de Jaén?

El Consejo Social de la UJA tiene un doble papel, un parte interna volcada en la universidad, en el control de los presupuestos, somos los que validamos las cuentas y actuamos como su consejo de administración. También en lo referente a la parte docente asesoramos y orientamos a la universidad sobre qué Grados, Másteres y demás actividades formativas pueden aplicarse mejor a las necesidades sociales y al tejido empresarial de la provincia. Y luego tenemos una parte externa donde tratamos de conectar a todos los colectivos de la sociedad jiennense con la universidad. Sigue habiendo un desconocimiento mutuo entre la UJA y la sociedad, y desde aquí trabajamos para que haya un mayor conocimiento que beneficie a ambos.

¿Podría existir una universidad ajena a los sectores sociales y empresariales de donde se ubica?

Rotundamente no, la universidad tiene que notar y percibir los anhelos, expectativas, esperanzas y necesidades de la sociedad. Especialmente en una provincia como la nuestra, con una tasa muy elevada de paro juvenil y en la que cada año perdemos a mucha población joven.

¿Cómo definiría su papel al frente del Consejo Social?

Es como llevar un doble sombrero. Cuando tuve el honor de ser nombrado presidente del Consejo Social hace dos años y medio creo que uno de los aspectos que más se valoró fue mi trayectoria como empresario dentro del sector oleícola. Desde entonces en varias ocasiones me he quitado el sombrero de empresario para poder percibir mejor las necesidades, los anhelos y los problemas de la sociedad jiennense. No obstante el ser empresario, un buen empresario, conlleva ya una serie de valores que son extrapolables a la actividad de este consejo, como son ser socialmente responsable, medioambientalmente responsable, concebir a la empresa como un ser vivo a largo plazo, el valor del trabajo, del sacrificio, de gestionar equipos… Son valores que debe de tener cualquier persona vinculada a su territorio, con aspiraciones sociales y con un sentido global de progreso y del desarrollo en una provincia como la nuestra.

¿Cómo se puede fomentar la transferencia de conocimiento desde la UJA?

Esto es lo que más nos preocupa, lo que no se comunica no existe. En este punto hemos dado un gran paso con la creación de la Fundación Universidad-Empresa, que aunque aún está estado incipiente puede ser un foro para acrecentar y potenciar la transferencia de conocimiento. Esto ha sido un paso vital. También hay algo en lo que nuestro equipo ha puesto mucho esfuerzo y es que hayan empezado a funcionar las comisiones, tenemos tres: Académica, Cultura y Relaciones con la Sociedad, y Económica y Financiera, representadas por distintos consejeros para poder tratar de forma más directa y cercana, en petit comité, temas que afectan a la sociedad jiennense. Estas comisiones son como un pleno del consejo más pequeño y específico, para que cualquier inquietud y sensibilidad pueda ser escuchada por la cúpula del consejo.

¿Cuáles han sido los avances más significativos del Consejo Social de la UJA?

Además de la Fundación Universidad-Empresa y las Comisiones, estamos trabajando para crear un Protocolo de Mecenazgo para la Universidad de Jaén. Hay muy poco apoyo financiero y de recursos que perciba la UJA por parte de empresarios, autónomos y personas físicas. El Consejo Social está muy implicado en la puesta en marcha de este Protocolo para ayudar a financiar proyectos e investigaciones. El objetivo es que estos agentes sepan a dónde va su dinero para que puedan apoyar proyectos concretos. Esto a su vez generaría mayor interconexión entre los empresarios, autónomos y otros agentes con la Universidad. Por otro lado, desde el Consejo estamos poniendo un especial empeño en potenciar dos vectores, el sector oleícola (entendido como todo el sector agroindustrial vinculado con el cultivo del olivo y la producción del aceite de oliva) y la parte turística y gastronómica.

Más allá del sector oleícola, ¿Cómo se puede atraer a otros sectores empresariales?

No podemos pensar en vivir sólo del sector oleícola, aun siendo tan importante dentro de la provincia, hay otras industrias que pueden ser perfectamente complementarias e integradoras y enriquecer nuestras posibilidades. Como el turismo, la industria auxiliar del automóvil, la industria del plástico… Lo que podemos hacer, y ya hacemos actualmente, es ofrecer a los empresarios y grupos que quieren implantarse en la provincia la posibilidad de contar con personas formadas y preparadas para su sector. El capital humano es el principal activo de cualquier empresa, por eso es vital la calidad de la formación que reciben estas personas.

Tras sus 25 años de historia, ¿cómo ha beneficiado la UJA a la provincia?

Hay un antes y un después desde el año 1993. La universidad ha sido fundamental y básica para vertebrar y estructurar la provincia, y para dar la posibilidad a miles y miles de jiennenses de poder cursar estudios superiores. El hecho de que en la actualidad haya en torno a 16.000 estudiantes es reflejo del poso de conocimiento y cultura que ha supuesto para la provincia. Yo viví la Jaén de antes de la universidad y de después, he sido testigo del cambio y ha sido sin duda un cambio revolucionario. La UJA ha sido y es motor de progreso, desarrollo y transferencia de conocimiento, y un motor también para que creamos en las posibilidades de nuestra tierra. La universidad debe ser el departamento de I+D del tejido empresarial jiennense, y el granero donde las empresas van a nutrirse para sus cuadros directivos y gerenciales.

Contribuyendo a la mejora del entorno

Francisco Vañó explica en esta entrevista que la provincia de Jaén tiene una gran fortaleza que en parte es también su gran debilidad: el monocultivo del olivar. “Esto es algo que ha creado unas estructuras sociales y empresariales escleróticas y un poco refractarias al cambio”, subraya. El presidente del Consejo Social de la UJA añade que la universidad puede aportar mucho, ofreciendo una generación de personas formadas y preparadas para transformar el sector. “La UJA tiene un papel fundamental formando al alumnado en valores, para que sientan responsabilidad con su entorno, y también para que crean en las posibilidades de nuestra tierra”.

En este sentido Vañó recuerda que su cargo, así como los miembros del consejo (a excepción de la secretaria general y otros cargos) no son retributivos, y se trata por lo tanto de personas del ámbito empresarial, cultural y social, así como estudiantes, que forman parte de este consejo con el fin de contribuir al progreso y desarrollo de la provincia.

El Consejo Social de la UJA forma parte del Foro de Consejos Sociales Andaluces así como de la Conferencia de Consejos Sociales a nivel estatal. “Esto supone una doble ventaja, ya que por un lado la universidad jiennense cuenta para el resto de universidades andaluzas, y por otro podemos compartir experiencias, buscar soluciones afines para problemas comunes, y conocer la situación de otros consejos, se trata de una transversalidad que sin duda enriquece nuestra actividad”, concluye Francisco Vañó.

 

 

 


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