Gabriel Vargas “tenía la impresión de estar viviendo en dos países diferentes” durante su proyecto peruano


Gabriel Vargas Zapata tiene 33 años, es natural de Puerto La Cruz y estudiante del último curso del grado Comunicación Audiovisual. El venezolano, voluntario de la Asociación de Cáncer de Páncreas, acaba de finalizar su proyecto de cooperación internacional en la ciudad de Lima, Perú, y ha respondido a la entrevista del periódico universitario Aula Magna, que exponemos a continuación.

¿Cómo ha sido el proyecto: temática, lugar, duración, participantes, etc.? ¿Cuáles han sido las tareas que has tenido que realizar durante el plan de cooperación?

El lugar donde desarrollé mi proyecto es el asentamiento humano “Villa Lourdes II Ecológico”, ubicado en el distrito de Villa María del Triunfo de la ciudad de Lima, capital del Perú. Estuve dos meses y medio realizando un documental sobre los atrapanieblas, unas instalaciones que capturan agua atmosférica para el uso humano. El primer mes lo dediqué a investigación, documentación, convivencia con la comunidad y planificación de las entrevistas y grabaciones. A partir del segundo mes me dediqué a grabar mientras que, me seguía haciendo parte de la comunidad.

En mi caso fui solo a Lima, trabajé con la ONG Peruanos sin agua, quienes me llevaron al asentamiento y me pusieron en contacto con varios vecinos de la comunidad, con el tiempo me fui centrando y me dediqué a contar la historia de una de las 500 familias que allí viven. Ellos serán los protagonistas de mi historia.  Niños jugando entre la niebla de Perú

¿Qué es lo que más te ha sorprendido de esta experiencia?

Al principio me sorprendió mucho la ciudad, por lo grande y convulsa que es, y por los contrastes sociales tan radicales que retrata en sus calles, y con los que hay que acostumbrarse a vivir. Una ciudad también con mucha personalidad.

Me llamó mucho la atención también, observar la diferencia de los caracteres y temperamentos entre las personas de la “ciudad” y las de los asentamientos humanos, en su mayoría migrantes de la sierra o de la selva. Son totalmente diferentes, tenía la impresión de estar viviendo en dos países diferentes al mismo tiempo.

Sobre el asentamiento, debo destacar la capacidad de organización que demuestran sus vecinos. También fue asombroso ser testigo de sus reuniones y asambleas, y de la forma noble y democrática que tienen de ceder, dialogar, pactar. Toda una clase de política y negociación.

¿Qué te ha aportado este proyecto personal y profesionalmente? ¿Crees que aumentará tus posibilidades profesionales en el futuro?

Profesionalmente, muchísimo. En estos dos meses aprendí muchas cosas que nunca hubiera descubierto en la universidad. Yo desde un principio me lo tomé como un trabajo, con un horario y unos objetivos semanales que cumplir, porque no contaba con mucho tiempo ni con muchos recursos. Lo veo como una experiencia laboral en la que pude poner en práctica mucho de lo aprendido en los últimos cuatro años, y al mismo tiempo, descubrir, como dije, lo que nunca me enseñaron.

A nivel personal, este es el tipo de experiencias que definitivamente te cambian la vida y te hacen verla de aquí en adelante, de otra manera. No eres el mismo después de una experiencia como esta. Te hace crecer muchísimo y te enseña a valorar tu tiempo y a administrarlo y a usarlo de una mejor forma. También he aprendido a oírme a mí mismo y a nivel espiritual te hace reflexionar sobre muchas cosas, pero esta es sin duda, el mayor aprendizaje que yo he sacado.

También hay una parte técnica y teórica. Me tocó investigar mucho y muy rápido sobre los atrapanieblas y sobre el conflicto del agua que existe actualmente en Perú y en buena parte del mundo. Hoy puedo decir que domino bastante el tema y me siento preparado para abordar este documental con conocimiento de causa y responsabilidad.

Por otra parte, no sé si esta experiencia me ayude en mi futuro laboral. Creo que será algo que destaqué en mi curriculum, y de lo que me siento orgulloso… Así que espero que la respuesta sea afirmativa. Gabriel Vargas grabando a los atrapanieblas en Lima, Perú

 

¿Qué ha aportado la Universidad de Málaga al proyecto? ¿Qué facilidades te ha dado la UMA a ti?

Los profesores involucrados en este proyecto en concreto, María Altamirano de la Facultad de ciencias y Tasio Camiñas de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, me han asesorado, orientado y atendido en todo momento, antes, durante y después del viaje. Han sido muy buenos guías durante este viaje, a nivel profesional y personal.

La universidad por su parte me pagó un paquete de viaje de 1500 euros, que fueron muy escasos para todos los gastos que hay que afrontar en un viaje de este tipo.


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