La cooperación contribuye a acabar con “los estereotipos y prejuicios que se nos inculcan”


Javier Cortés Giles, de 26 años y licenciado en Biología por la Universidad de Sevilla. El sevillano, apasionado de la naturaleza y la botánica, estuvo de Erasmus en Coimbra (Portugal), realizó una beca SICUE/Séneca en la Laguna (Canarias) y volvió a la ciudad portuguesa para trabajar en el Jardín Botánico a través del programa Erasmus Prácticas. Además, al biólogo siempre le ha interesado la diversidad cultural (y en todos los aspectos) y la relación del ser humano con la naturaleza y con otros pueblos, por lo que, el año pasado cursó el Máster en Antropología Social de la US, del cual sólo le queda presentar el TFM.

¿Habías participado anteriormente en algún programa con características similares?

Sí, en 2012 participé en otro proyecto de cooperación universitaria al desarrollo: “Proyecto de Fortalecimiento del Departamento de Biología Vegetal de la Universidad Nacional Autónoma de León (Nicaragua)”.   Director del Grupo de Interés Económico de Tetuán explicando el funcionamiento de las almazaras y de las cooperativas del sector oleícola

¿Qué te incitó a participar en una experiencia como esta?

La participación en el proyecto de Nicaragua de 2012 me descubrió la posibilidad de intentar dedicarme a la cooperación al desarrollo de manera profesional. Antes ya había participado en muchos voluntariados vinculados a la biología y el medio ambiente, pero tras esta experiencia empecé a orientar mi currículum a temas sociales. Creo que desde nuestra sociedad tenemos el deber de luchar por un mundo más justo y equitativo, así como de promover un auténtico diálogo respetuoso con los pueblos del Sur. Tenemos mucho que ofrecer, pero sobretodo mucho que aprender de esas otras realidades a las que solemos mirar con condescendencia cuando no con arrogancia.

¿Cómo ha sido el proyecto: temática, lugar, duración, participantes, etc.? ¿Cuáles han sido las tareas que has tenido que realizar durante el plan de cooperación?

Mi proyecto se ha desarrollado en la Provincia de Tetuán (Marruecos). La ONG que lo llevaba era la Fundación Sevilla Acoge, que cuenta una amplia trayectoria y experiencia en la zona. Dicha entidad, en colaboración con sus socios locales así como con otras personas voluntarias en años anteriores, ha constatado en la grave problemática ambiental que se está generando a causa de la proliferación de almazaras en los últimos años. Dichas instalaciones producen una serie de residuos muy contaminantes para el entorno y las aguas circundantes. Mi intervención ha durado tres meses y se ha centrado en terminar de recopilar la información necesaria mediante entrevistas a miembros de las cooperativas agrícolas y las instalaciones que el gobierno está construyendo para apoyar el incipiente sector oleícola de la zona. Una vez concluida la fase de identificación hemos elaborado un borrador para un futuro proyecto de cooperación.     Residuos de las almazaras susceptibles de ser aprovechables almacenados en una balsa

¿Qué es lo que más te ha sorprendido de esta experiencia?

He podido constatar las dificultades de trabajar en un entorno cultural tan diferente. En mi caso la intervención ha sido exitosa gracias al amplio conocimiento del contexto por parte de la entidad. No obstante, todo lo que me llevo son cosas positivas, pues en en todo momento he aprendido nuevas formas de trabajar, de entender el mundo y la realidad más inmediata; siempre en un clima de respeto mutuo.

¿Qué te ha aportado este proyecto personal y profesionalmente? ¿Crees que aumentará tus posibilidades profesionales en el futuro?

Desde un punto de vista personal me ha supuesto vivir tres meses en un país que aunque se encuentra muy cerca geográficamente culturalmente es bastante diferente al nuestro. He trabajado codo con codo con personal local, aprendiendo siempre nuevas formas de hacer las cosas, de relacionarme y de solucionar dificultades. Así mismo la estancia me ha permitido conocer con relativa profundidad la sociedad marroquí, eliminando todos los estereotipos y prejuicios que se nos inculcan desde algunos sectores de nuestra sociedad. Si he algo he aprendido es que los prejuicios no funcionan, y que jamás debemos guiarnos por ellos.

A nivel profesional ha sido un magnífica oportunidad para aplicar lo aprendido en mis estudios de Biología, y para lo que me resultado esencial mi formación en Antropología. Creo que una experiencia así aumentará mis perspectivas profesionales, especialmente en organizaciones del tercer sector. Logo de la marca con la que el Grupo de Interés Económico comercializa el aceite proveniente de las aceitunas de las cooperativas.

¿Qué ha aportado tu universidad al proyecto? ¿Qué facilidades te ha dado la universidad?

El hecho de que mi voluntariado haya sido mediado a través de la Universidad ha aportado un valor añadido al proyecto. En primer lugar he aprovechado la ocasión para vincular mi Trabajo Fin de Máster a la intervención realizada, contando en todo momento con el apoyo y asesoramiento de una profesora del Departamento de Antropología Social en calidad de tutora.

Por otra parte la colaboración entre la universidad y las entidades de desarrollo otorga una complementariedad a los proyectos difícilmente alcanzable de otra forma. La universidad aporta experiencia, capacitación técnica y nuevas tendencias, mientras que la entidad apoya esa dosis de realidad necesaria para que cualquier proyecto llegue a buen puerto, así como un conocimiento preciso del contexto y el nexo de unión con las contrapartes locales.

¿Qué consejos darías a estudiantes que vayan a realizar algún proyecto de Cooperación en el futuro?

El consejo principal es que se formen previamente en Cooperación, bien realizando cursos, cursando asignaturas, o realizando voluntariados en sede con ONG`s de Desarrollo. La formación es indispensable para realizar intervenciones adecuadas. Por otra parte recomendaría ir al terreno con una disposición abierta y respetuosa. La cooperación debe basarse en la confianza mutua, nunca en la imposición ni en el sentimiento de superioridad. Aceite producido en la nueva almazara del Grupo de Interés Económico con las aceitunas procedentes de las cooperativas de la zona.


Compartir

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Su email no será mostrado en los comentarios. Los campos requeridos son marcados con *