José Antonio Megías aconseja ganarse la confianza del pueblo, respetar su cultura y participar con humildad



José Antonio Megías Pacheco es licenciado en ADE y Economía, y estudiante del Máster de Cooperación Internacional y Políticas de Desarrollo de la Universidad de Málaga. El alumno, que sólo necesita terminar el Trabajo de Fin de Máster para obtener el postgrado, ha aprovechado una beca de cooperación en Villa Lourdes, en la ciudad peruana de Lima, al igual que Gabriel Vargas, para realizar su proyecto.

El malagueño de Villanueva de Tapia, un pequeño pueblo de apenas unos 1.500 habitantes cerca de Antequera, confiesa que le gustaría que el proyecto continuase y, por ello, van a volverlo a presentar a la UMA para su aprobación. Además, al equipo busca ampliar el programa a nuevos sectores que ayuden a mejorar la salud, la perspectiva de género o el urbanismo.

¿Habías participado anteriormente en algún programa con características similares?

No, anteriormente había realizado otras prácticas en una entidad pública en un proyecto de cooperación entre España y Marruecos. A diferencia del voluntariado, el trabajo era íntegramente en oficina y yo no era partícipe de la ejecución en el terreno.

¿Qué te incito a participar en una experiencia como esta?

En mi caso, como estudiante del Máster en Cooperación y Políticas de Desarrollo tenía que realizar unas prácticas curriculares obligatorias. Muchos de mis compañeros de curso decidieron realizarlas en entidades de Málaga. Sin embargo, este proyecto era una oportunidad para aplicar lo aprendido en estado puro, en un contexto que representaba la problemática y carencias de los llamados “países en desarrollo” y, así, vivir verdaderamente lo que es la cooperación al desarrollo y no realizar unas simples prácticas más. Villa Lourdes, en Lima (Perú)

¿Cómo ha sido el proyecto: temática, lugar, duración, participantes, etc.? ¿Cuáles han sido las tareas que has tenido que realizar durante el plan de cooperación?

El proyecto tuvo lugar en la ciudad de Lima, en Perú. Concretamente en el asentamiento humano de Villa Lourdes Ecológico II Etapa. La fuerte emigración desde el interior del país hacia la capital, ha provocado el surgimiento de zonas periféricas en la misma, las cuales carecen de un gran número de servicios e infraestructuras públicas. En el caso concreto de Villa Lourdes existen problemas para su reconocimiento legal, lo cual acentúa, aún más, las dificultades para satisfacer sus necesidades básicas.

El proyecto fue coordinado por el profesor de la facultad de Económicas, Marcos Castro y surgió a raíz del trabajo de la ONG “Peruanos Sin Agua”. Esta aprovecha la enorme humedad existente en la zona para obtener agua para el cultivo mediante los llamados “atrapanieblas”, unas estructuras que transforman la niebla en agua.

A raíz de esta iniciativa y el resto de necesidades detectadas, se elaboró un proyecto que giraba en torno a tres ejes: económico, social y ambiental. Para ello, nos desplazamos dos economistas, dos educadoras sociales y un biólogo, todos bajo la tutela del propio profesor.

En el caso de los economistas, de los que yo formaba parte junto a Marcos y mi compañero Rafa, nuestra labor principal consistió en el estudio de la realidad socioeconómica del asentamiento con la finalidad de detectar las carencias y problemas del mismo así como posibles soluciones. De la misma forma, se realizaron talleres de capacitación estratégica con la finalidad de que los propios habitantes de asentamiento fuesen capaces de ser los protagonistas de su propio futuro mediante una planificación estratégica llevada a cabo por ellos mismos. En definitiva, se trataba de lograr que ellos tomaran las riendas de su situación. Estructura que utilizan los atrapanieblas para conseguir agua

 

En el ámbito social, las educadoras sociales, Alba y María José, realizaron talleres con mujeres y jóvenes y niños respectivamente. Estos iban encaminados a ayudar a mejorar una realidad protagonizada por un fuerte machismo que se traduce en una falta de igualdad de oportunidades entre sexos en todos los ámbitos o, incluso, la existencia de casos de violencia de género. De este modo, se realizaron diversas sesiones referidas a cuestiones como el género, el empoderamiento, la capacitación o la educación.

Por lo que respecta a los jóvenes y niños, estos tienen una gran dificultad para acceder a la educación y formación tanto por los costes de la misma como por la insuficiencia de políticas públicas, lo cual puede generar un desánimo en los mismos que derive, en muchos casos, en situaciones de alcoholismo o drogadicción. En este sentido, los talleres de jóvenes y niños intentaban mejorar cuestiones tales como el autoestima o los valores colectivos. Por último, mi compañero Rafa, el biólogo, realizó un estudio de los cultivos de la zona planteando a la población recomendaciones sobre tipos y técnicas de mejora de los mismos.

¿Qué es lo que más te ha sorprendido de esta experiencia?

La gente. Se trata de una sociedad con una mentalidad y cultura diferente a la occidental y, aunque suena a tópico, a pesar de lo poco que tienen, te abren las puertas de su casa y te ofrecen lo que tienen.

Lógicamente, para que esto ocurra, tienes que ganarte su confianza, respetar su cultura y sobre todo escuchar y participar con humildad en aquellas vivencias de las que quieran hacerte partícipes.

También, me llamó la atención los casos personales de algunos pobladores. Conocimos el caso de Teresa, una mujer que llegó a Lima huyendo del terrorismo de Sendero Luminoso y cuya familia realiza grandes esfuerzos para que su hijo Andrés pueda estudiar en la Universidad.

En términos globales, fue sorprendente como la mayor parte de las infraestructuras que tenían habían sido construidas por el pueblo, sin apenas ayuda, mediante un trabajo comunitario y, sobre todo, lo que más destaco de la experiencia son las enormes ganas e ilusión que poseen por mejorar su situación y darles un futuro mejor a sus hijos. José Antonio Megías colaborando con nativos del pueblo peruano

¿Qué te ha aportado este proyecto personal y profesionalmente? ¿Crees que aumentará tus posibilidades profesionales en el futuro?

Personalmente, una experiencia única que cambia en ti ciertos valores o formas de ver el funcionamiento de la sociedad en la que vives. Te planteas el excesivo materialismo del mundo occidental o cual es la responsabilidad del mismo en la situación de los países menos desarrollados.

Profesionalmente, adquieres una experiencia y unos conocimientos en el terreno mucho más profundos que aquellos que puedes adquirir en cualquier aula. Pero, sobre todo, mejores habilidades como el trabajo en equipo, la comunicación y el trato con otras culturas, la organización o la capacidad para hacer frente a situaciones imprevistas.

En mi caso, ya que me gustaría dedicarme al ámbito de la cooperación, es fundamental adquirir experiencia sobre el terreno, ya que esta es una cualidad bastante valorada por las ONG e instituciones dedicadas a este ámbito.

¿Qué ha aportado tu universidad al proyecto? ¿Qué facilidades te ha dado la universidad?

Desde Relaciones Internacionales de la UMA recibí una ayuda de 1500 euros, siempre que la estancia mínima fuese de dos meses. Además, la Universidad posee otra beca de 1000 euros para la realización de prácticas externas en el caso de los alumnos de Máster. En mi caso, recibí ambas ayudas, las cuales son muy necesarias para hacer frente a los gastos de alojamiento y comida y, sobre todo, al billete de avión.

Desde mi punto de vista, otra importante ayuda es el seguro médico que facilita la Universidad, este cubrió los imprevistos de salud que pudieron surgir durante el viaje y sobre todo proporciona una mayor seguridad y tranquilidad a la hora de realizar el proyecto. Además, Relaciones Internacionales realiza una formación previa sobre las pautas y consejos a seguir para nuestra salud y seguridad así como un curso online de voluntariado.

¿Qué consejos darías a estudiantes que vayan a realizar algún proyecto de Cooperación en el futuro?

Que no tengan miedo por enfrentarse a un país y cultura diferente, que se relacionen con la gente pero siempre desde el respeto a su forma de ver la vida. Además, deben de ser conscientes que, para que el proyecto tenga éxito, los objetivos y actuaciones del mismo deben ser establecidos de forma conjunta con los beneficiarios ya que estos deben ser siempre los protagonistas de su futuro. De igual forma, deben intentar establecer nuevos contactos con organismos y personas que puedan ayudar a mejorar tu proyecto o incluso abrir nuevas perspectivas para el mismo.

También, es importante que sigan las recomendaciones dadas por Relaciones Internacionales en cuanto seguridad, higiene o salud, de esta forma no tendrán problemas. Además, estas son normas muy sencillas y fáciles de cumplir. Por supuesto, que no se olviden de aprovechar el viaje para conocer la cultura y costumbres del país, si te organizas bien hay tiempo para todo, el ocio incluido. Estudiantes de la UMA junto a nativos de Villa Lourdes, en Lima (Perú)


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