Vanessa Montfort: “La vida pierde intensidad cuando la grabas. Estamos en el momento del mal uso de la tecnología”

Vanessa Montfort: “La vida pierde intensidad cuando la grabas. Estamos en el momento del mal uso de la tecnología”


-Me encanta tu camisa

-A mi me encanta tu libro

Así empieza mi charla con Vanessa Montfort. Periodista, escritora, directora de teatro, aunque no se considera así, productora… Una mujer todoterreno. Su piel blanca, pelo rojizo y una sonrisa que no cesa. Mirada fija, de esas que se funden con tus ojos, que se compenetra con su lenguaje directo. Una mujer que, como ella misma dice, a los 43 años empieza a enterarse de quién es.

“Soy muy inquieta. Si no cambio de trabajo y de género me aburriría mortalmente. Me gustaría haber vivido muchas vidas, y como no tengo muy claro que me vaya a reencarnar, intento reencarnarme en esta”, relata Vanessa, respecto a sus diferentes profesiones y el gran abanico de géneros de sus novelas. “En esencia sí sé que soy escritora. He dirigido teatro pero no me considero directora de teatro, produzco cine pero no podría definirme a mi misma como productora de cine. Todas las demás actividades las hago para volcarme en ser mejor escritora“. La obsesión por la escritura la ha llevado hasta a buscar escenarios para sus novelas, como una directora de fotografía.

Su último libro, El sueño de la crisálida, con la editorial Plaza & Janes, narra la historia la amistad entre dos mujeres, totalmente opuestas, cuyos caminos no estaban destinados a cruzarse. Una novela que plantea la libertad de ser uno mismo, y de atreverse a no gustar a los demás por ser tu. “La historia surge de un encuentro real con una mujer, de la que me he servido para dibujar el personaje de Greta, que es una exreligiosa. Me contó su historia sin conocerme de nada. Es un superpoder que tengo, todo el mundo me cuenta su vida. Un superpoder que le presto a Patricia, la protagonista, que funciona como un álter ego”, cuenta Montfort entre risas.

“Es la primera vez que se cuenta la situación de la mujer en la iglesia. En este caso es un asunto de abuso laboral muy grave, que llevó a Greta casi al suicidio”

Greta, una de las protagonistas, enferma y sin recursos, es expulsada de una congregación religiosa. Una mujer que tiene que revelarse contra una sociedad que la rechaza. “Es la primera vez que se cuenta la situación de la mujer en la iglesia. No es una crítica a la iglesia en general, pues podría haber estado en otra congregación y a lo mejor no le hubiese pasado, pero sí es una forma de alertar de que estas cosas también pasan dentro esta institución. En este caso es un asunto de abuso laboral muy grave, que la llevó casi al suicidio“, narra la escritora con un tono de enfado. Además, también aclara que no es el único caso que se ha encontrado, después de hablar con esta mujer.

Patricia, la otra protagonista, es una periodista a la que una grave crisis de ansiedad le obliga a replantearse su vertiginosa vida profesional. “Cuando Patricia se encuentra a Greta piensa que esa mujer es lo más parecido a una crisálida que se ha encontrado en la vida. Si esa mujer ha sido capaz de reconstruir todo eso, qué no será capaz de reconstruir Patricia. Me pareció que la historia de Greta era un milagro vivo y que, de alguna manera, podía arrojar luz a los demás”, confiesa Vanessa Montfort. Ambas protagonistas se van transformando durante la novela. Se enfrentan a sus miedos, al tabú, a estar fuera del circuito periodístico…

Dos personajes que no tienen nada que ver entre ellas, y un encuentro que las une. Una “rabiosamente” heterosexual y agnóstica. La otra, homosexual y creyente no solo en Dios, sino en la magia y la superstición. “En esencia comparten algo muy importante que es una herida. Han decidido que han sido víctimas de algo pero no lo van a ser en el futuro. Al final ambas tienen que hacer un gran ejercicio de humildad para poder dialogar“, comenta Montfort.

“En general no nos gusta la diversidad. Lo que destaca por arriba y por abajo se siega”

A la vez, la rebeldía de estas dos mujeres hace que su entorno también cambie. “Quien desafía lo establecido, salta del plano y los más habitual es que recibas un ataque, porque eres distinto. En general no nos gusta la diversidad, decimos que sí, pero es mentira. Lo que destaca por arriba y por abajo se siega. Si consigues mantenerte ahí y tienes cierta repercusión social se te perdona que seas distinto, incluso se te admira. Llegar hasta ahí, es un camino muy largo y duro”, así habla la escritora sobre los cambios que sufren los personajes de su novela.

Greta y Patricia se mueven entre el corazón y el cerebro. Son muchas las decisiones que ambas tienen que tomar, y estas dos partes están muy presentes. “Yo creo que tiene que ser un equilibrio entre cerebro y corazón. Si tengo que elegir, normalmente me guío más por lo emocional. Pero a veces hay que aplicar la frialdad para tomar ciertas decisiones. Lo ideal sería el equilibrio en todo. Aunque, en una sociedad tan desequilibrada se hace bastante difícil“, comenta Vanessa.

La sociedad de la prisa, la sobreabundancia de ruido, cómo nos afecta la hiperconexión y la falsa sensación de libertad

En su anterior libro, Mujeres que compran flores, Vanessa Montfort hacía una radiografía de la mujer contemporánea. En El sueño de la crisálida, las protagonistas vuelven a ser mujeres, y los retos a los que se tienen que enfrentar. Aunque Vanessa cree que hay cierto matiz. “En esta ocasión son temas más universales. La sociedad de la prisa, la sobreabundancia de ruido, cómo nos afecta la hiperconexión y la falsa sensación de libertad. Al vivir a la velocidad a la que vivimos, es muy difícil tener empatía por los demás y está la falsa sensación de que tenemos muchos amigos. La vida pierde intensidad cuando la grabas. Estamos en el momento del mal uso de la tecnología. La tecnología que aleja y no que acerca, que sustituye lo que podría ser una relación humana”, declara la escritora con un tono, casi, de decepción.

En El sueño de la crisálida, la ciudad de Madrid sirve de escenario central. “Me encanta hacer rutas literarias como lectora. Me hacen conectar entre la realidad y la ficción. A mis lectores parece que también les gusta porque se hacen las rutas de las novelas”. En las historias de Vanessa Montfort es muy frecuente que las localizaciones sean reales y fáciles de localizar por el lector. La Latina y el Palacio de Oriente son los barrios protagonistas de esta novela.

La persona que da vida al personaje de Greta ya ha leído el libro, y sus reacciones han pasado por varias etapas. En un primer momento, la escritora le leyó a “Greta” los primeros capítulos en voz alta, luego lo leyó de corrido y se emocionó mucho. “Las personas del núcleo de la iglesia que han leído el libro, incluso le han pedido perdón en nombre de la institución. Eso es hermoso”, dice Vanessa Montfort. Una historia con final feliz, pues quien da vida a Greta se acaba de casar con su mujer.

Vanessa Montfort, una mujer cargada de proyectos

Una mujer todoterreno que sigue teniendo muchos proyectos por delante. De manera inminente estrena, en el Teatro Valle-Inclán de Madrid, Firmado Lejárraga, dirigido por Miguel Ángel Lamata y que pondrá por primera vez en escena de un teatro a Eduardo Noriega. Esta obra trata sobre María Lejárraga, una mujer que ha escrito más de 90 obras, entre ellas Canción de cuna. Obras que siempre fueron firmadas por su marido. “Recientemente se ha podido demostrar que su marido no escribió una sola línea y ella es por derecho propio una de las autoras más prolíficas del siglo XX español“, manifiesta Vanessa Montfort.


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