‘‘Estoy convencida de que la Universidad Pública está atravesando un fuerte ataque”


Os dejamos la última entrevisa de Adelaida de la Calle que  concedió a nuestro medio  cuando era presidenta de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas y rectora de la Universidad de Málaga, en esta entrevista muestra su compromiso con la Universidad Pública y su desinterés en formar parte de la política. Adelaida cree en el despegue de la Universidad Pública aunque afirma que está sufriendo un importante ataque.

Para empezar, saliendo al paso de numerosos rumores. ¿Tiene Adelaida de la Calle, actual presidenta de la CRUE y rectora de la UMA, aspiraciones políticas?

En absoluto. Si yo hubiese tenido alguna aspiración en ese sentido, hubiera sido en un tiempo de mayor juventud. En este momento, mi única vocación es la Universidad. Por la Universidad he estado y estoy hasta que me jubile; pero que quede bien claro que no tengo ningún interés político. Y por lo tanto no voy a ocupar nunca cargo político alguno. Quiero dejar bien claro, además, que tampoco me han ofrecido nunca ningún puesto político. Deseo que eso quede perfectamente claro; porque leo noticias, o me viene algún amigo, planteando esta cuestión, particularmente vinculándome al partido socialista. Y tengo que decir que si alguna vez me han hecho algún guiño político ha sido, precisamente, desde otras opciones bien distintas. Pero dejo bien claro que nunca he tenido ninguna oferta política. Ni la deseo.

¿Existen dificultades entre los representantes de las Universidades Públicas y el actual Ministerio de Educación?

No. Tengo que decir que tenemos mayor nivel de comunicación. De hecho, nos reunimos con más frecuencia con el equipo actual del ministerio y tengo mayor proximidad. Sí es cierto que hubo un momento, no como una ruptura, como si empezaras una relación y luego la rompes; es que no habíamos empezado ninguna relación. El poder administrativo se mostraba muy separado del poder académico: no había comunicación. Hoy tenemos mayores implicaciones, tenemos una mayor proximidad entre nosotros. Lo importante es saber si esto se va a seguir produciendo con mayor afinidad, por ejemplo, cuando se va a proponer una nueva ley; creo que en este caso las universidades tenemos que decir algo. Yo ya no hablo solo de algo tan específico como puede ser la representatividad de la CRUE. El Consejo de Universidades tiene que participar y en ese organismo estamos todas las universidades.

¿Le parece necesaria la modificación del modelo de Selectividad en la nueva ley de mejora que está preparando el ministerio?

Bueno, por fin habíamos llegado a un modelo de Selectividad que funcionaba, ¿para qué vamos a modificarlo? Esto se lo hemos manifestado al ministerio y hemos planteado enmiendas para poder emitir el informe de la parte que nos corresponde a nosotros. Entendemos que de hacer algo, debería ser parecido a lo que funcionaba. Entiendo que la ley de reforma está siendo contestada desde diversos sectores y nosotros somos como un granito que hemos respondido en la parte que nos correspondía, en el artículo 38 que es el que regula, precisamente, el acceso a la Universidad, también hemos introducido algún tipo de modificación que, más o menos, permite que se haga algo semejante a lo que ya funcionaba.

Por la Universidad he estado y estoy hasta que me jubile; pero que quede bien claro que no tengo ningún interés político. Y por lo tanto no voy a ocupar nunca cargo político alguno

¿Qué opina sobre la implantación de pruebas de acceso por las distintas universidades o por algunas titulaciones más demandadas de las mismas?

Es algo que queríamos controlarlo más; no en el sentido de un control exhaustivo, sino para evitar que se cometan errores. Lo que hemos pretendido es que el Consejo de Universidades apruebe, más que una prueba general, las específicas que pudieran plantearse; las entrevistas, por ejemplo, no nos parecía una manera de medir, por mucho que los anglosajones la tengan. Creemos que una entrevista no es lo suficientemente objetiva. Por eso, entre otras cosas, en el último borrador ya había desaparecido la mención a la entrevista. Lo que hemos pedido es que las pruebas deban ser informadas al Consejo de Universidades, para no someter a los estudiantes a posibles situaciones de desigualdad, como consecuencia de las diferentes pruebas en el conjunto de las universidades españolas.

 

¿Qué opinión le merecen los conocidos incidentes en la Universidad de Sevilla durante una conferencia del ministro Wert?

Sinceramente, me parece fatal. No creo que se deba coartar la libertad de expresión de nadie. Las protestas se podrían haber realizado antes o después de la intervención del ministro; pero el derecho a expresarse libremente, sin coacciones, lo tiene todo el mundo. Por otra parte, tengo que señalar lo inoportuno de ese acto en los momentos que estamos pasando; me parece provocador. Posiblemente habría sido más conveniente esperar a una mejor ocasión; pero más allá de estas consideraciones creo que la libertad de expresión debe respetarse por encima de todo. En este caso, me refiero a la libertad de expresión del ministro.

¿Cree que en el actual contexto político existe un ataque real a la Universidad pública?

Sí, sí. Estoy convencida que la Universidad pública está atravesando por un fuerte ataque. No sé exactamente el porqué; si es porque está prevista una importante modificación de la ley y para adoptar determinadas decisiones en esta nueva normativa creen necesario llevar un cierto desprestigio de la situación actual de la Universidad, cuando creo que la Universidad española ha protagonizado en los últimos treinta años un despegue muy importante y dentro del ámbito universitario ha sido la Universidad pública la que ha llevado la iniciativa en ese cambio de paradigma y en ese cambio de actuaciones. Estoy convencida que deben existir algunos objetivos para adoptar este tipo de actitudes y decisiones respecto a la función pública, en general, y respecto a la Universidad pública, en particular.

Las protestas se podrían haber realizado antes o después de la intervención del Ministro; pero el derecho a expresarse libremente, sin coacciones, lo tiene todo el mundo. Tengo que señalar lo inoportuno de ese acto en los momentos que estamos pasando

Hay quienes apuntan hacia cierta intención de privatizar la Universidad.

Efectivamente. A medida que pensemos que debe haber una mayor participación de las tasas de los alumnos ya estamos privatizando –porque mayoritariamente, el dinero privado que entra en las universidades es por las tasas de los alumnos-. Y es verdad que en las actuales circunstancias tendríamos un cierto desfase, pero no olvidemos que en nuestro entorno europeo hay muchos modelos diferentes. Existe el modelo de la gratuidad absoluta, y me refiero al modelo de la Unión Europea, u otras donde se paga bastante, como es el caso de la universidad inglesa en los últimos años. En este momento lo que si se da es un apoyo importantísimo de becas, con lo cual sigue siendo, de alguna manera, el concepto de universidad pública, abierta, con igualdad de oportunidades, etc., que es lo que siempre ha caracterizado a la Universidad Pública.

¿Qué ventajas o diferencias se dan entre las universidades públicas y las universidades privadas?

Entre las universidades públicas y las universidades privadas existen distintas concepciones. Es lo mismo que ocurre con las diferentes universidades en el ámbito internacional. Hay universidades con un perfil enfocado hacia la docencia, como existen otras más enfocadas a la actividad docente e investigadora. Eso sólo hay que verlo en cuanto a los proyectos de investigación, en las publicaciones, en cuanto a transferencias, que se dan en las universidades públicas y las universidades privadas. Y vemos que esta actividad investigadora corresponde, mayoritariamente, a la Universidad Pública. Es verdad que también hay alguna universidad privada que se desarrollan en el ámbito de la investigación; pero se puede decir que se trata de casos más minoritarios. El hablar de los dos tipos de universidades en el mismo término es complicado, pues algunas se asemejan más al concepto de universidad docente e investigadora, y las otras se parecen al modelo de universidad docente.

Hay frases que ya se han convertido en tópicos, como ‘invertir en Universidad es invertir en futuro’, o ‘no invertir en Universidad saldrá caro’. Sin embargo, ¿tienen las universidades públicas margen de maniobra para obtener mayor financiación privada?

Pero, ¿cuál puede ser la fuente de financiación privada, además de las tasas? Una forma está siendo, por ejemplo, el alquiler de espacios. Alquilamos desde un aula, hasta un salón de actos, pasando por espacios recreativos, teniendo una suerte de entradas económicas, relativamente pequeñas, pero ahí están. La más importante es la financiación que se consigue gracias a la transferencia de conocimiento, de investigación, al sector empresarial. Necesitamos empresas que quieran contratarnos investigación, que persigan la innovación aplicada a sus demandas concretas. Si estas empresas no pueden acceder a esta innovación, pues resultará muy difícil que consigamos ese dinero. Es cierto que esto ha ido aumentando mucho, aunque en España sigue siendo poco, pero no podemos obviar la crisis que también afecta a ese sector empresarial que ya hacía investigación contratada a la Universidad. Pero bueno, puede decirse que la Universidad adquiere recursos como consecuencia de la transferencia de la investigación. Y por último tenemos la opción del mecenazgo. El mecenazgo, el patrocinio, toda esa serie de actuaciones pues estamos necesitados de una ley de mecenazgo que no acaba de salir para ver si así inducíamos a esa financiación; mecenas tenemos muy pocos. Podemos hablar, por ejemplo, que contamos con el Banco Santander, durante bastante tiempo contamos con Unicaja, a través de su Fundación, o a nivel individual, pues a Antonio Banderas. Pero, para encontrarte este tipo de mecenazgo en España es complicado, hoy por hoy, sin una ley de mecenazgo. Respecto al patrocinio, se da a través de determinadas cátedras que interesan también a determinadas personas. Pero ya no estamos hablando de un patrocinio desinteresado, sino que es un patrocinio orientado hacia algún aspecto concreto que interese.

¿Qué tipo de cátedras podría poner de ejemplo de estos patrocinios?

Por ejemplo, la cátedra de empresas familiares; los aportes, los conocimientos que se generan repercuten directamente, casi como una transferencia, a los interesados que, en este caso, son el Banco de Santander y el Instituto de Empresas Familiares. Digamos que tenemos algunos patrocinios, por ejemplo, una marca comercial que patrocinan unos campeonatos deportivos a cambio de poner su logo en la camiseta de los deportistas o en las instalaciones deportivas. Pero esto sigue siendo muy poco en comparación con las universidades anglosajonas, donde los propios ex alumnos son mecenas o patrocinadores.

De hecho, el manifiesto de rectores reclama esa capacidad de maniobra de las universidades públicas para obtener financiación.

Claro, pero ese margen de maniobra tiene que estar avalado por el hecho de que el mecenas y el patrocinador pudiesen tener una contraprestación o una compensación, por ejemplo, con unos beneficios fiscales. Es complicado, pero estamos interesados en ello.

Hablando de las tasas como financiación privada. ¿Se ha notado con la crisis y la subida de tasas una reducción significativa de ingresos?

Se ha notado, sí. Hemos tenido más estudiantes, pero que se han matriculado en menos créditos. Con lo cual, nuestro presupuesto, que ha sido muy ajustado, pues se ha notado esta reducción de ingresos. También es cierto que en la primera matrícula no se ha notado; donde más se ha notado es en la segunda y en sucesivas matrículas.


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