FIR: “las horas de estudio realizadas durante la preparación pueden marcar una importante diferencia en el resultado”

FIR: “las horas de estudio realizadas durante la preparación pueden marcar una importante diferencia en el resultado”


Ya se conocen los resultados de las pruebas para concurrir a las plazas de Farmacéutico Interno Residente, más conocidas como FIR. Durante meses o incluso años, los estudiantes de Farmacia se preparar este examen para optar a la especialidad y completar el período de residencia en la modalidad elegida, cuyo final es la obtención del el título de especialista. Una pruebas donde se recorre todo lo estudiado en el Grado, asignatura por asignatura y temario por temario para optar a una de las 269 plazas que este año han salido a concurso y a la que optaron 1.334 aspirantes el pasado 2 de febrero. Los resultados se conocieron el 21 de marzo, para comenzar a asignar las plazas el 22 de abril.

Un periodo de estudio titánico para el cual Juan Vicente Valor estuvo preparándose casi medio año y ha conseguido ser el estudiante con mejor nota del FIR de toda España, en concreto ha obtenido 207,67 puntos, lo que supone un récord histórico en estas pruebas. Para enfrentarse al examen, Juan Vicente contó con el apoyo y la guía de la Academia GoFIR, especializada en la preparación de los estudiantes en este examen.

Muchas horas de estudio, poca vida social y concentración son las claves de este alicantino que realizó la carrera en la Universidad Complutense de Madrid. Todas las especialidades sanitarias tienen su examen, siendo importante reconocer a los estudiantes que se presentan para hacer del sistema sanitario español un espacio de excelencia y profesionalidad. Para conocer su historia, Juan Vicente expone cómo ha sido su vida en estos últimos meses.

El FIR, un examen de vocación

¿Cuándo decidiste que tu camino pasaría por este examen?

La decisión de preparar el FIR se gestó durante las prácticas tuteladas de 5º de carrera, en el Servicio de Farmacia de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid. En ese momento, me debatía entre hacer un doctorado en el Departamento de Química en Ciencias Farmacéuticas de la Universidad Complutense, o enfocarme hacia una parte más clínica, como la que estaba viendo en el hospital. Al final, me decanté por la vertiente del hospital. Me gustaba cómo se desarrollaba el día a día allí y el trabajo que desempeñaban los farmacéuticos: la atención farmacéutica a pacientes externos (oncológicos, con VIH, virus de las hepatitis, trasplantados,…), validación de la prescripción médica, la farmacotecnia de la elaboración de medicamentos y nutriciones parenterales, los ensayos clínicos, la gestión de medicamentos y presupuestos, etc.

¿Cuáles han sido las mayores dificultades que te has encontrado a la hora de preparar el FIR?

Tal vez, la mayor y más presente de las dificultades haya sido el desánimo, por varios motivos. La preparación del FIR es muy ardua: “No me sé esto, no me sé lo otro”, “esto es infumable”, “esto no me entra ni con calzador”, “Dios mío, dónde me he metido”,… A veces, me parecía una situación angustiosa porque había mucho que estudiar, kilómetros de información, y muchas veces sentía que no me daba tiempo a cumplir con el estudio programado por la academia; al final, acababa sacando tiempo de debajo de las piedras, durante la noche y los domingos.

Además, había que luchar contra el olvido. Era un poco desesperante ver cómo cosas que había estudiado días anteriores, las había olvidado, incluso después de haberlas repasado. Por todas estas sensaciones de frustración, o “de verlo todo negro”, me resultaron muy importantes los apoyos. Apoyos que me permitían tomar fuerzas en los momentos “de bajón”.

¿Cuánto tiempo has dedicado de media a estudiar el examen?

Todo el tiempo que podía lo dedicaba a estudiar. Empecé el día 27 de agosto, con un curso preFIR de químicas de 1 semana que ofertaba GoFIR, la academia con la que preparé el examen. Aquello supuso un verdadero impacto, porque  pasé de una mentalidad de vacaciones de verano a estar en clase 10 horas diarias. Tras esa semana, ya me hice una idea de que la preparación iba a ser realmente dura, y trataba de sacar una media de 12 a 13 horas de estudio, incluidas las 5 horas de clases para el resto de materias. Nunca me controlé el tiempo total que estudiaba, pero desde que desayunaba hasta que me acostaba, salvando las horas para comer y ducharme, trataba de estudiar todo el tiempo que duraba la jornada, sin domingos de descanso ni fiestas.

¿Se puede tener una vida normal cuando estás preparando el FIR? (salir con los amigos, pasa tiempo con la familia, trabaja en otra cosa) 

Creo que no, salvo la que se refiere a las necesidades vitales de comer y dormir. Yo, por lo menos, no tuve vida normal. No vi a mis amigos, ni pasé tiempo con mi familia (aunque ellos estaban en Alicante y yo preparé el FIR en Madrid, en un par de ocasiones me hicieron visitas sorpresa), ni me dediqué a otra cosa que no fuese a estudiar. En resumidas cuentas, me entregué en cuerpo y alma al FIR lo mejor que pude y supe, tratando de abstraerme del resto del mundo, a sabiendas de que no por mucho tiempo, y enfrascándome de lleno en el estudio.

Recomendaciones para ser el número 1 en el FIR

¿Qué proceso/organización has llevado a cabo para prepararte el FIR?

Me apunté a una academia, GoFIR, y seguía el plan de estudio que ellos marcaban. Durante los 3 primeros meses, de septiembre a noviembre, por la tarde iba a clase de lunes a viernes durante 5 horas y por la mañana y la noche, estudiaba. El fin de semana trataba de ponerme al día si me había faltado algo de materia por mirar, y también practicaba preguntas. Y, cuando se acabaron las clases y empezó el repaso, que iba desde diciembre hasta el 2 de febrero, día del examen, estudiaba todo el día, mañana, tarde y noche. Durante estos dos últimos meses hacía también simulacros de examen 1 vez a la semana y pasé a practicar preguntas todos los días durante 1,5 horas. He de decir que la organización proporcionada por una academia es fundamental, y en concreto GoFIR, mete mucha caña, tiene unos apuntes francamente completos y un equipo que ayuda a sacarle partido a las horas de estudio.

¿Qué recomendarías a los estudiantes que quieran hacer frente a este examen? ¿Hay algún ‘secreto’ para el éxito?

Si preguntásemos a números uno de otros años, de los cuales he oído hablar, imagino que cada uno respondería de manera muy diferente a esta pregunta, pero todos estaríamos de acuerdo en lo mismo: estudiar, estudiar, estudiar y estudiar. Las horas de estudio realizadas durante la preparación pueden marcar una importante diferencia en el resultado. La preparación del FIR es similar a otras disciplinas de la vida como el campo, la música o el deporte: tienes más posibilidades de que dé más frutos cuantas más horas dediques a su cuidado y entrenamiento. Siempre hay algo en cada caso que no sólo lo aportan las horas de estudio, como son la suerte y lucidez en el día de la prueba y la intuición para contestar las preguntas que no sabes. Otros consejos más prácticos son realizar muchas preguntas, usar reglas mnemotécnicas que proporcione la academia y las que puedan surgirle a uno (lo de las reglas mnemotécnicas fue un auténtico descubrimiento: nunca había usado tantas ni las había encontrado tan útiles), así como esquemas y resúmenes que se puedan elaborar, no de toda la materia, si no de aquellas palabras o conceptos que puedan olvidarse fácilmente.

También creo que es fundamental contar con un apoyo para los momentos de decaimiento o “bajón”, que los hay. Yo contaba con los ánimos de mi novia, que también estaba estudiando el FIR, y de mis padres. Si alguna vez necesitaba descargar la tensión, porque el día no había ido bien o porque no tenía más ganas de estudiar, hablaba con ellos y eso me relajaba y me ayudaba a continuar adelante.

Por último, pero no menos importante, la guinda la pone la academia. Hay muchos datos que memorizar y la academia facilita mucho el estudio, con los apuntes, las preguntas  propias y las reglas mnemotécnicas.

“es fundamental contar con un apoyo para los momentos de decaimiento o ‘bajón’, que los hay”

Récord histórico

¿Qué sentiste al saber que era el número 1 del FIR 2019? ¿Lo has celebrado de algún modo?

Alegría, gozo y algo de: “no me lo puedo creer”, por haber superado el examen con expectativas muy superiores a las que tenía. También me invadió un sentimiento de liberación, similar al que sentí al salir del examen, ya que tenía un poco de nervios hasta que supe la nota.

De momento he estado descansando por casa y este 11 de marzo me voy una semanita de viaje a Canarias.

¿Qué objetivos te marcas tras el examen? ¿Has elegido alguna especialidad en concreto? ¿Cuál y por qué?

Después del examen, y cuando me incorpore, toca seguir en la línea que me han inculcado mis padres y que llevo siguiendo desde pequeño: la del esfuerzo y la del trabajo. Quisiera seguir formándome con el FIR, si puedo sacar un doctorado y, quién sabe, tal vez acabe estudiando alguna otra carrera, como Medicina, aunque hacer todo parece un poco ambicioso.

La especialidad que me gustaría elegir es Farmacia Hospitalaria. Durante mi estancia de prácticas tuteladas en la Fundación Jiménez Díaz vi muchas cosas que me gustaron de la función del farmacéutico en el hospital y en las que quisiera formarme y profundizar. Entre ellas, se encuentran especialmente la atención farmacéutica y la clínica, pero también otros campos que vayan surgiendo durante la formación y que, probablemente, desconozca.

¿Consideras que hay suficiente apoyo e información sobre estas pruebas?

Si me pongo en plan reivindicativo, creo que a estas pruebas les falta apoyo desde dos perspectivas. En primer lugar, por parte de la administración y/o del modelo de organización del hospital. Me explico, siguiendo los datos que manejo y que son los que se comentan a nivel general, pero creo no equivocarme, en Estados Unidos y Australia por ejemplo, hay al menos un farmacéutico integrado en cada planta médica, o sea, por especialidad médica (por ejemplo, un farmacéutico especialista en cardiología, otro en urgencias, geriatría, medicina interna,…). Hasta donde sé, en España no es así, y aunque existen farmacéuticos especialistas en oncología, nutrición,… cada uno se encarga de un área que casi nunca se corresponde con una especialidad médica, por lo que no hay contacto estrecho con el equipo médico; la integración de los farmacéuticos en otros servicios no está desarrollada ni explotada al completo. Y existen numerosos estudios que avalan cómo los farmacéuticos integrados en plantas médicas mejoran los resultados en salud de los pacientes con respecto a los medicamentos, reducen los errores de medicación y mejoran la seguridad de los pacientes del hospital.

En segundo lugar, por el sistema de enseñanza. Para ejercer de médico es prácticamente una norma hacer el MIR y no hay muchos más opciones disponibles: en las prácticas profesionales de final de la carrera, en los hospitales, los alumnos ya ven de cerca la profesión que van a desempeñar en el futuro y tienen la opción de apuntarse a academias durante 6º curso. Es decir, que ellos empiezan antes que nosotros a estudiar, lo que a priori, es un apoyo para la preparación del MIR, porque están más tiempo en contacto con las materias. Por el contrario, las salidas para ejercer la profesión de farmacéutico son más variadas y la decisión de hacer el FIR no se suele tomar tan precozmente como los médicos, sino cuando estás acabando o una vez terminada la carrera. De este modo, tenemos que preparar el examen en menos tiempo, 5 ó 9 meses. Yo tuve la suerte de que en la UCM las prácticas tuteladas se realizan tanto en oficina de farmacia como en hospital, pero hay facultades en las que sólo se pueden hacer en una de ellos, no en ambos. Y en mi caso, mi estancia durante prácticas tuteladas fue muy importante para tomar la decisión de hacer el FIR.


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