Grandes cambios

Grandes cambios


Un cambio siempre trae una primera inquietud. Enfrentamos cambios todos los días, pero algunos son más trascendentales que otros. Hace pocos meses el Gobierno de Andalucía transformaba sus siglas y renovaba todo el personal. Este cambio trajo consigo la incertidumbre y la preocupación para muchos, especialmente para las universidades andaluzas.

Con la perspectivas de las necesarias reformas, tanto en financiación como en legislación, los responsables se echaron a temblar. La realidad final ha sido que todo continúa el camino que ya estaba señalando. En la apertura de curso oficial, el rector de Córdoba y presidente de todos los rectores españoles señalaba que “un cambio es una oportunidad de mejora y crecimiento entre todos”. Para relajar los ánimos, en este mismo evento se presentaron las medidas económicas que tanto desajustes en el sueño han provocado en las últimas semanas. Medidas que, en su mayoría, ya están aprobadas desde el anterior ejecutivo, y que como muestra de que los mayores temores siempre viene de la anticipación, ha dado ejemplo del apoyo gubernamental al sistema universitario.

Otro ejemplo de los cambios que no han supuesto grandes giros viene por el nombramiento del nuevo rector de la Universidad Internacional de Andalucía. Si este cargo es nombrado directamente por el Ejecutivo andaluz, este se ha decantado finalmente por un miembro propio del gobierno que ya formaba parte de la UNIA. De vicerrector a rector, José Ignacio García es una muestra de que Andalucía se mantiene todavía en una balsa de aceite. Eso no quiere decir que los próximos presupuestos de 2020 traigan grandes cambios, así como el modelo de financiación que conoceremos dentro de un par de semanas.

Por ahora los compromisos siguen la línea de los años anteriores: apuesta por Andalucía, por sus universidades y por su personal. Si podemos ver una pequeña preocupación por las relaciones público-privadas, que sí es cierto parecen estar más presentes, llegando a ser uno de los incentivos que favorecen a las universidades en sus presupuestos finales. A más convenios más dinero. Una idea básica que pudiera ser tendencia no como línea política sino como estrategia a largo plazo, pues ¿no es un pilar de la universidad la transferencia del conocimiento?.

Los cambios son necesarios, ya sea para mejorar o para valorar lo que se tenía. Este es el momento de volver a apostar por Andalucía, por sus universidades y por un sistema que ya ha demostrado ser capaz de generar empleo, conocimiento y desarrollo económico.

Adaptarse o morir, dice el viejo refrán, es más fácil elegir la primera opción cuando los datos y acciones muestran que la adaptación no está suponiendo grandes cambios después de todo.


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