Claves sobre la transmisión del virus causante del Covid-19 en espacios de baño y actividades acuáticas

Claves sobre la transmisión del virus causante del Covid-19 en espacios de baño y actividades acuáticas


Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas publican un informe sobre cómo puede transmitirse el virus SARS-CoV-2 (causante de la enfermedad COVID-19) en espacios destinados al baño y otras actividades acuáticas. Este documento ha sido diseñado dentro de los protocolos de actuación que está elaborando el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo para la reanudación de la actividad del sector turístico.

Los autores subrayan que la principal vía de transmisión es a través de secreciones respiratorias que se generan con la tos y los estornudos, y el contacto de persona a persona, por lo que deben mantenerse las recomendaciones generales de seguridad establecidas. Además, las aglomeraciones que pueden darse en piscinas y playas, así como los objetos de uso común, pueden continuar sirviendo de mecanismo de contagio. Otras posibles vías de contagio son las derivadas de la presencia del virus en aguas residuales que puedan llegar a masas de agua de baño, y la supervivencia del virus proveniente de los bañistas en aguas, arenas y superficies limítrofes.

En líneas generales y según el informe, el agua de piscinas y espacios de baño artificiales contemplan habitualmente el uso de agentes desinfectantes, lo que debería ser suficiente para neutralizar al virus. Igualmente en el caso del mar, y ha falta de estudios que lo evidencien, se considera que el efecto de dilución y la presencia de sal son factores que disminuyen la carga viral. El agua dulce y no tratada de ríos, lagos y pozas naturales, por otra parte, son los medios menos recomendables para el baño en relación con los demás.

Consideraciones a tener en cuenta en los espacios de baño

  1. En el ámbito de las actividades recreativas, la infección por SARS-CoV-2 a través del contacto con el agua para el baño es muy poco probable. Sin embargo, estas actividades generalmente implican una pérdida de las medidas recomendadas de distanciamiento social.
  2. En piscinas y spa, el uso de agentes desinfectantes está ampliamente implantado con el fin de evitar la contaminación microbiana de las aguas por la afluencia de usuarios, y esta medida debería ser suficiente para la inactivación del virus.
  3. Los aerosoles generados en un balneario o en una instalación de aguas medicinales tendrán las mismas características de desinfección que las aguas de baño de estas instalaciones. En aquellos casos en los que el ambiente de las instalaciones se mantiene a temperaturas elevadas, como en el caso de las saunas y los baños de vapor, se espera que, debido a la alta temperatura la supervivencia del virus se reduzca.
  4. En lo relativo al agua del mar, el informe sostiene que, aunque actualmente no existen datos de la persistencia del SARS-CoV-2, el efecto de dilución y la presencia de sal son factores que probablemente contribuyan a una disminución de la carga viral y a su inactivación por analogía a lo que sucede con virus similares.
  5. La supervivencia del SARS-CoV-2 en agua de ríos, lagos, pozas de agua dulce y no tratada es superior en comparación con las piscinas y el agua salada y, por tanto, deben extremarse las medidas de precaución para evitar aglomeraciones, siendo éstos los medios acuáticos más desaconsejables en relación con otras alternativas.
  6. Otros de los factores que pueden preocupar es la prevalencia del virus en la arena presente en playas o riberas. Aunque no existen estudios experimentales al respecto, la acción conjunta de la sal del agua de mar, la radiación ultravioleta solar y la alta temperatura que puede alcanzar la arena son favorables para la inactivación de los agentes patógenos. El informe también hace hincapié en que cualquier forma de desinfección de la arena de la playa debe ser respetuosa con el medio ambiente y no es recomendable su desinfección con los procedimientos habituales para espacios públicos urbanos.

Este informe ha sido redactado por siete investigadores de centros del CSIC: Ana Allende, del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura, Alicia de Andrés, del Instituto de Ciencias Materiales de Madrid, Antonio Figueras, del Instituto de Investigaciones Marinas, Gloria Sánchez, del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos, Joan Grimalt y Teresa Moreno, del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua, y Carlos Prieto, vicepresidencia adjunta de áreas Científico-Técnicas del CSIC. Los investigadores se han basado en la literatura científica disponible hasta la fecha para ofrecer estas indicaciones y recomendaciones para los espacios destinados a actividades acuáticas recreativas.


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