Investigadores de la UJA regresan de Egipto ante el aumento de personas afectadas por el Covid-19

Investigadores de la UJA regresan de Egipto ante el aumento de personas afectadas por el Covid-19


Tres investigadores de la Universidad de Jaén regresaron ayer a España desde Egipto por la situación generada por la expansión del Covid-19. Los investigadores realizaban trabajos arqueológicos en el yacimiento de Qubbet el-Hawa, en el marco de una misión arqueológica que la que la UJA lidera desde hace varios años en esta necrópolis faraónica ubicada en una colina rocosa frente a la ciudad de Asuán, a orillas del Nilo.

Hasta la fecha Egipto ha registrado más de 110 casos de personas afectadas por el Covid-19, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Y el gobierno egipcio ha anunciado la suspensión de todos los vuelos a partir del próximo jueves. Estas circunstancias han propiciado que los investigadores de la UJA, siguiendo las recomendaciones de la Embajada Española en El Cairo, hayan adelantado su vuelta a España con el objetivo de pasar en su país el tiempo de cuarentena y no verse aislados en Egipto ante la cancelación de vuelos.

Según explica Alejandro Jiménez, doctor en Egiptología de la Universidad de Jaén y responsable del equipo arqueológico de Qubbet el-Hawa, estos investigadores formaban parte de un grupo de 12 personas. Quienes realizaban excavaciones menores en el yacimiento y  analizaban material cerámico rescatado en campañas anteriores, a través de análisis químicos, capturas fotogramétricas y otros medios. “Se ha tratado, por tanto, de una campaña de estudio más que de excavación, algo que resulta necesario cada cierto tiempo”, asegura Jiménez. Concretamente los tres investigadores ultimaban el montaje para una exposición sobre los descubrimientos realizados por la misión arqueológica de la Universidad de Jaén en la necrópolis de Egoipto, y que por la situación del Covid-19 ha quedado pospuesta.

La necrópolis de Qubbet el Hawa es uno de los cementerios privados más importantes de Egipto. Las tumbas que allí se ubican tienen cerca de 4.000 años de antigüedad, lo que convierte a este yacimiento en uno de los recursos clave para investigar a las familias aristocráticas que gobernaron Elefantina, la provincia más al Sur de Egipto.


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