Jóvenes y mujeres, los sectores con más problemas psicológicos durante la pandemia

Jóvenes y mujeres, los sectores con más problemas psicológicos durante la pandemia


Un estudio de la Universidad de Málaga señala que los jóvenes y las mujeres son los sectores de la población más afectados por el COVID-19 psicológicamente. En concreto, el trabajo desarrollado por el Laboratorio de Emociones de la Universidad de Málaga junto al Grupo de Investigación Cognición, Emoción y Salud de la Universidad Complutense de Madrid, junto a varios centros más, señala que los jóvenes son las personas más vulnerables al confinamiento y a la situación generada por la pandemia.

Los resultados se han obtenido de una encuesta cuya muestra es de 1.750 participantes de todo el Estado español. La media de edad ha sido de 40 años; un 37% casados y un 35% solteros, la gran mayoría con educación avanzada (40% estudios universitarios y 40% de post-grado). Un 47,8% trabaja en jornada completa y un 23,2% está en paro.

Según muestra esta encuesta los jóvenes se sienten especialmente ‘castigados’ por diferentes motivos: porque la pandemia rompe o amenaza sus proyectos vitales (Selectividad, exámenes, comenzar una carrera o buscar un empleo, por ejemplo) y porque su estilo de vida es más activo y se ve más alterado por el confinamiento. El estudio también habla de una especial afectación de las mujeres, situación esta que, según los expertos, coincide con los análisis psicológicos llevados a cabo tras otras situaciones traumáticas, en las que las féminas presentaron más ansiedad y episodios de depresión.

Tal y como señala el catedrático de Psicología de la UMA Pablo Fernández Berrocal, director del Laboratorio de Emociones, es fundamental en estos momentos de desescalada poner en marcha estrategias de prevención psicológica “para evitar que los síntomas negativos terminen convirtiéndose en psicopatológicos”, en especial ante una posible recaída o rebrote del virus. En palabras de Férnández Berrocal “el desconfinamiento debe ir ligado a la prevención. En la historia, se confinaba a la población ante las epidemias. Eso ya pasaba en el siglo XVI. Ahora, con los medios que disponemos en la actualidad, debemos ir más allá y prevenir consecuencias negativas para el bienestar de las personas”.

Entre las posibles medidas de desescalada sería positivo la disponibilidad de psicólogos tanto en Atención Primaria, que es donde primero acudirán los más vulnerables, como en los centros escolares y los lugares de estudio y de servicios para los jóvenes.

Casados, jubilados y con estudios: quienes ‘menos sufren’ la pandemia

El estudio que codirige la UMA y la Complutense –con el doctor Antonio Cano Vindel al frente- cuenta con la colaboración de grupos de investigación de varias universidades españolas: Zaragoza, Valencia, Granada, Islas Baleares y Autónoma de Barcelona, así como de la Universidad Siglo 21 de Argentina y la Universidad PUCMM de República Dominicana.

Entre los resultados obtenidos también destaca como, además de un 15,3% de los encuestados presentaron un diagnóstico de Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), mientras que un 20.8% tuvieron síntomas de ansiedad de carácter moderado y severo y un 40.4%, síntomas leves.

A estas cifras se suman que un 12,2% obtuvo un diagnóstico de Trastorno Depresivo Mayor y un 22,8% sufrió síntomas depresivos de carácter moderado y severo (en este caso, un 36.2% fueron síntomas leves). Así como un 17.2% presentó un diagnóstico de Trastorno de Pánico y un 25.7% tuvo ataques de pánico. Todos estos trastornos afectaron en mayor medida a mujeres que a hombres y también fueron más vulnerables otros grupos como los solteros y las personas con situación socioeconómica baja o en desempleo. 

Por el contrario, algunos factores de protección fueron: estar casados, un nivel educativo alto o estar jubilados. Tal y como señala Fernández Berrocal, otro factor clave resultaron ser las estrategias de regulación emocional, ya que quien utiliza estrategias desadaptativas -como la rumiación o la catastrofización- presentaba más síntomas y más trastornos,  mientras que quien utiliza estrategias adaptativas como la reinterpretación y la focalización positiva tuvo menos síntomas y trastornos, lo cual sugiere que se puedan realizar estrategias preventivas en el entrenamiento del manejo de estas estrategias.


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