La controversia en torno a la ciencia


La ciencia tiene una metodología fija y rígida. Esta aseveración podría ser constatada por muchos de los científicos e investigadores actuales que, en estos días se han visto insertos en una controversia más que preocupante sobre las denominadas teorías pseudocientíficas. Esta ha sido la tesitura en la que se ha encontrado la Universidad de Málaga las últimas semanas tras la polémica del curso de verano La enfermedad: ¿enemiga o aliada?, que ha obligado al Rectorado de la UMA a retirar este seminario tras la “petición de una parte del profesorado de diversas áreas para que así fuera”, informando posteriormente a los coordinadores del curso.

Esta resolución vino tras la campaña que en redes sociales llevaron a cabo diversos colectivos de estudiantes y profesores que manifestaron su descontento con la existencia de cursos de “pseudociencia” en la Universidad de Málaga. Sobre este hecho, Carmen Álvarez, catedrática de Genética y directora del curso, ha expuesto que “la controversia viene a raíz de una noticia nacional que ha herido la sensibilidad de determinadas personas, yendo contra el curso. En este clima de consternación es mejor una retirada con gallardía”. La noticia a la que se refiere versa sobre la eliminación del máster de homeopatía de la Universidad de Barcelona el pasado marzo por “falta de base científica”. En la misma línea se encontraba el programa del curso malagueño, que incluía temas como la medicina china, homeopatía, bioneuroemoción y otras tendencias alternativas, que llegaban a insinuar la posible vinculación de alimentos con la cura del cáncer.

Ha sido este programa el que ha llevado a que, entre otras, la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP) dirigiera una carta abierta a José Ángel Narváez, como rector de la UMA, en la que solicitaba se tomasen “las medidas oportunas para que no se lleve a cabo dicho curso por el riesgo a la salud pública”.

En palabras de Carmen Álvarez, “para cualquier persona que quiera evolucionar observar a otras es una ventaja” y, en cuanto al término pseudocientífico, esta catedrática subraya que “yo no etiqueto las cosas con tanta facilidad”. Por su parte, José Ángel Narváez declaró ante Aula Magna que estaba a la espera de hacer otro curso donde debatir este “problema social, pues hay muchos usuarios que de una forma u otra hacen uso de ambas técnicas y por tanto la universidad pública lo que tienen  que hacer es aportar claridad”.

El Rectorado, como órgano universitario y en función al entorno en el que se encuentra, a mediado en busca de un debate en el que las partes puedan manifestar sus posiciones, mostrándose como el espacio científico adecuado para que los implicados expongan sus defensas.


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