La cooperación al desarrollo, una experiencia inolvidable para el alumnado universitario

La cooperación al desarrollo, una experiencia inolvidable para el alumnado universitario


El Programa de Formación y Prácticas Universitarias en Proyectos de Cooperación para el Desarrollo de la Universidad de Jaén ofrece al alumnado la oportunidad de formarse en valores, conocer la estructura y el funcionamiento de las ONGs y vivir una experiencia inolvidable en un país en vías de desarrollo. Hasta la fecha han sido más de 170 los estudiantes que han participado en este programa, que ha inaugurado recientemente su octava edición. Beatriz Pino Muñoz está a punto de cumplir los 23 años, ha estudiado Trabajo Social en la UJA, actualmente cursa el Máster de Justicia Penal y Sistema Financiero, y participó en la última edición de este programa.

“La cooperación no consiste en creerte un salvador que viene desde un país rico con un tanque de comida, cooperar es compartir y compartir es amar, se trata de compartir tu conocimiento con las personas con las que estás, y ellas contigo, compartir experiencias, momentos, compartir la comida e incluso a veces el alojamiento”.

Hace cerca de dos años Beatriz realizó una experiencia de movilidad internacional en Argentina, y aprovechó su estancia allí para colaborar con un centro social en el área de salud sexual y reproductividad, realizando tareas de orientación y de monitoreo. Esta experiencia le gustó tanto que al regresar se estuvo informando de otras formas de colaborar con asociaciones y organizaciones de acción social, y fue así como dio con el programa de formación en cooperación para el desarrollo de la UJA.

“He sido siempre una persona muy inquieta y soy una trabajadora social no de despacho, sino de terreno”

El mencionado programa se desarrolla a lo largo de un año, comenzando en octubre, y cuenta tanto con formación teórica como con prácticas sobre el terreno. De esta manera Beatriz destaca la formación recibida en el ámbito de la cooperación internacional, la participación en un seminario de cooperación al desarrollo con el África subsahariano, o un viaje a Marruecos de dos días para conocer diversos proyectos sociales, como parte del contenido del programa del curso pasado. Si bien en su caso lo más interesante han sido las prácticas sobre el terreno. En este caso Beatriz colaboró en Jaén con la Asociación Al-Quds, que aspira a promover la solidaridad y la cooperación con los pueblos del mundo árabe. “Estas prácticas están muy bien porque te introducen en la dinámica de este tipo de organizaciones, los precedentes necesarios para formar una organización y su estructura”, explica. Durante estas prácticas la estudiante realizó tareas de gestión y de coordinación para la celebración del ‘Día de la Tierra’, que tuvo lugar el pasado 30 de marzo y en el que se aspira a fomentar la solidaridad hacia el pueblo palestino. “Hubo que gestionar los permisos con el ayuntamiento para celebrar este día, preparar y organizar las actividades, decorar el espacio y otras cosas”, señala al respecto.

Nuevas experiencias

Igualmente, Beatriz Pino ha pasado los meses de julio y agosto en Guatemala, colaborando con la comunidad indígena de Pueblo Nuevo, cerca de la frontera con México y ubicada en plena selva. En este caso Beatriz colaboró con otras dos estudiantes de la UJA para llevar a cabo un proyecto de no violencia en alumnado de Primaria y Secundaria de esta comunidad. “El objetivo era trabajar valores con los niños que después pudieran reforzar en casa pero tuvimos muchas complicaciones, porque en esta comunidad hay mucha confrontación y mucha violencia, por lo que nos dimos cuenta de que no podíamos llevar a cabo el proyecto que queríamos”, subraya la estudiante, quien explica que en esta comunidad la venta de alcohol está prohibida, aunque muchos grupos lo venden de manera ilegal, algo que provoca numerosas confrontaciones.

En este sentido Beatriz matiza que aunque lleves la teoría bien preparada cuando llegas al terreno en el que tienes que aplicarla no siempre es posible, y hay que adaptarse a las condiciones de la comunidad con la que trabajas. “El proyecto no funcionaba porque no tenía sentido trabajar valores como el respeto cuando luego los niños estaban viviendo este tipo de violencia en sus propias casas”. De ahí que las estudiantes de la UJA se decidieran por reinventar su trabajo para estimular otro tipo de valores como la empatía, la solidaridad o la igualdad, en lugar de ceñirse únicamente en la No Violencia. “Te parte el alma conocer la realidad y no poder hacer más de lo que ya haces”.

Como conclusión, Beatriz destaca que este programa de cooperación para el desarrollo de la UJA aporta mucha riqueza tanto personal como profesional y que, aunque no siempre es fácilmente compatible con las clases, es una gran oportunidad para los estudiantes. “La juventud tenemos que ser el cambio, no hay suficiente concienciación con la realidad, y nos tenemos que unir para luchar”, concluye.


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