La Fundación Unicaja entrega unos premios cargados de solidaridad

La Fundación Unicaja entrega unos premios cargados de solidaridad


Grandes escritores y con un gran corazón. Así han demostrado ser los dos últimos premiados por los certámenes de literatura de la Fundación Unicaja. Durante el confinamiento, la institución vinculada a la entidad bancaria ha dado a conocer a los nombres de los galardonados en el premio Nacional de Periodismo José Ortega Munilla y en el premios Unicaja de Relatos, quienes han donado las cuantías recibidas a causas solidarias.

Así, en el caso del ‘I Premio Nacional de Periodismo José Ortega Munilla’, convocado por la Fundación Unicaja y la Agrupación Nacional de Legionarios de Honor, el primer puesto ha recaído sobre Antonio Esteban López, General de Brigada, Secretario General del Mando de Adiestramiento y Doctrina, y periodista colaborador del Grupo Editorial EDEFA, por su reportaje titulado ‘La Legión, las operaciones y el eterno retorno’. Con una dotación de 10.000 euros, el general Esteban López ha decidido donar íntegramente la dotación económica a partes iguales entre Cáritas Castrense y la Fundación Tercio de Extranjeros, ambas instituciones de carácter benéfico y vinculación militar, la primera en el ámbito general de las Fuerzas Armadas y la segunda más centrada en La Legión.

“En la situación actual, lo que en principio podría haber sido buena intención, se convierte en ineludible obligación; estoy seguro de que estas instituciones darán un mejor destino a la generosa dotación del premio” ha afirmado el ganador, Antonio Esteban López, en una carta donde manifestaba su deseo.

En el caso del XXX Premio Unicaja de Relatos, recaído el pasado 28 de abril en el escritor Miguel Ángel Rubio por su obra ‘La suerte come barato’, el premio de 5.000 euros fue donado a las Hermanitas de los Pobres de Málaga, que lo destinarán a la compra de material protector, tales como mascarillas, guantes, geles desinfectantes o trajes protectores.

Con esta donación, el premiado ha querido aportar su granito de arena para ayudar a las hermanas, que debido al confinamiento por la pandemia del COVID-19 de estas últimas semanas han visto mermados sus ingresos. Las monjas y el personal del asilo cuidan a más de 60 mayores, precisamente el colectivo que se muestra más vulnerable a la enfermedad, y que requiere de cuidados especiales para evitar cualquier riesgo de contagio. El asilo de las Hermanitas de los Pobres, situado en la calle Héroe de Sostoa, ofrece atención integral a ancianos desprovistos de medios económicos o procedentes de familias que no pueden hacerse cargo de su situación.


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