La jungla de los contratos laborales


 

“He realizado las prácticas externas en una empresa privada a través de un convenio de colaboración con la Universidad de Jaén. Tras llegar a su  fin y haber recibido el informe del tutor con una valoración más que positiva, tal es mi sorpresa que esta empresa pretende contratarme. Tienen una vacante y desean cubrirla con un perfil que, al parecer, se ajusta al mío. Estoy confuso con el tipo de contrato que pueden hacerme porque he oído hablar que han pasado de ser 42 modalidades a tan solo 4. Gracias de antemano”.

Esta es la pregunta que nos ha hecho llegar un alumno, lector de este portal y, como han podido observar, procedente de la Universidad de Jaén.

Su duda, es más que razonable. La mayoría de las últimas noticias aparecidas en los medios de comunicación no han informado como han debido.  Cualquier artículo que trataba este tema venía precedido por un titular que bien podría parecerse a este: “Se reducen a cuatro los cuarenta y dos contratos laborales…” provocando una confusión que efectivamente han conseguido. Recomiendo que cojas tu PDA, es decir, tu papel de apuntar, y empieces a sumar: uno y uno, dos… dos y dos, cuatro… cuatro y cuatro, ocho… ocho y ocho, dieciséis… en total, cuarenta y tantos contratos. ¡Y siguen siendo los mismos!

En cambio, lo que sucedía hasta hace poco tiempo es que había un formulario para cada tipo de contrato. Imagínese la situación de ese gestor que se le iba y venía la conexión de wifi, con una impresora láser de última generación que la muy… se le agotaba el tóner, precisamente, un sábado por la noche. Entre medias, la banda sinfónica de los silbidos de Twitter y el tintineo de Whatsapp, y  por otro lado, esa llamada que cuando descolgaba el ¡ring, ring! solo escuchaba: “disculpe, me he equivocado”… y entre tanto desbarajuste, un baile de papeles que se formaba para saber exactamente qué impreso correspondía a tu contrato, eso sí, a elegir entre los cuarenta y tantos que había. Tenías más probabilidad de que te tocara la lotería a que acertaras con el formulario. Entonces ¿En qué situación estamos ahora? Pues verás. Lo del wifi sigue prácticamente igual, lo del tóner… creo que también lo mismo. Sin embargo, en cuanto a los contratos, se ha intentado solucionar esa compleja burocracia.

Los formularios se han reducido a cuatro, siendo estos el indefinido, el temporal, el contrato en prácticas y el contrato para la formación y el aprendizaje. El resto, como ya hemos adelantado, no han desaparecido. Por decirlo de alguna manera, a cada uno de estos cuatro grandes grupos, cuatro formularios, se le irán incorporando distintas cláusulas y peculiaridades hasta llegar a configurar el contrato que más se te adapte. Capítulo aparte merecerían las bonificaciones e incentivos. Ya entenderá mi profesora de Derecho del Trabajo, porqué nunca llegué a estudiarme el tema de los contratos.

Resulta muy gratificante seguir compartiendo experiencias con todo el colectivo universitario de @AulaMagna. Nos seguimos.

@vistadpajaro
José Antonio León Llorente


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