“La negociación del Brexit no es el momento procesal oportuno para zanjar la controversia sobre Gibraltar”

“La negociación del Brexit no es el momento procesal oportuno para zanjar la controversia sobre Gibraltar”


La controversia de Gibraltar cumple 306 años en 2019 y, según estima el director académico del Centro de Documentación Europea de la Universidad de Alcalá, Fernando Lozano Contreras, las alternativas por las que se podría decantar España son varias, pero considera que “fórmulas como la cosoberanía, que no cuentan con el visto bueno británico ni es vista con buenos ojos por los gibraltareños, tienen muy poco recorrido en la práctica porque, de seguirse hasta sus últimas consecuencias, propiciarían irremediablemente la parálisis del Brexit y el tan temido, también para los españoles, regreso al pasado”.

Además, considera que “la turbulenta y azarosa etapa política por la que atraviesan tanto el Reino Unido como España complica más si cabe la situación. Ni en uno ni en otro país existe el consenso democrático necesario para lograr un acuerdo definitivo sobre la materia. Este hecho, unido a otros aspectos o factores a considerar -el valor estratégico de la plaza, la economía de la zona afectada, los intereses de la población gibraltareña y de los españoles residentes en el Campo de Gibraltar o los propios deseos de la UE de acelerar los trámites de la negociación-, hacen, por el momento, desaconsejable la búsqueda y hallazgo de soluciones a largo plazo”.

El director académico del Centro de Documentación Europea de la UAH asegura que las declaraciones que acompañan al Acuerdo de Retirada del Reino Unido de la UE, junto con la carta remitida por el gobierno británico anexa a las mismas, cumplen el cometido de precisar el sentido o alcance de los artículos 184 y 3 del mencionado Tratado. ‘Son declaraciones interpretativas (actos unilaterales) y por lo tanto tienen pleno valor jurídico. Estos documentos cumplen la función de aclarar por escrito que, a partir de ahora, todo lo relacionado con Gibraltar que forme parte de la negociación general que la UE tiene previsto iniciar en breve con el Reino Unido para establecer sus relaciones futuras, exigirá el visto bueno previo de España, siempre que las partes quieran incorporarlo a ese futuro Acuerdo’, matiza.

Lozano señala que “el objetivo más razonable consistiría en incluir en ese Acuerdo de relaciones futuras un Protocolo anexo en el que queden resueltas, como mínimo, aquellas cuestiones de carácter político, económico y financiero que en estos momentos más preocupan a España: contrabando, medio ambiente, gestión y control de los espacios marinos, uso del aeropuerto, régimen fiscal, derechos de los ciudadanos o cooperación en materia de seguridad, entre otras. En paralelo y mientras tanto, ambos Estados pueden seguir negociando y diseñando un nuevo modelo internacional para Gibraltar, apto para poner fin de manera definitiva a la controversia”. Una controversia que, según ha señalado, no debe dirimirse en la Unión Europea, pues

“la UE no es el árbitro ni el escenario adecuado para zanjar esta situación, contraria al Derecho Internacional. Este es un problema que debe ser resuelto en otro plano”

Considera que en el ámbito del Derecho Internacional hay dos alternativas: “seguir negociando con el Reino Unido hasta lograr una solución que satisfaga a ambas partes y en la que se tenga también en cuenta los intereses de la población de la colonia (en ello estamos); o que ambas partes acordemos poner la disputa en manos de un tribunal internacional (la Corte Internacional de Justicia, por ejemplo) para que este resuelva de una vez por todas la controversia”.

El Acuerdo de retirada, ‘solo el calentamiento’

En su opinión, con el proceso del Brexit, “todos salimos derrotados y es innegable que el proyecto común europeo sufre un duro revés del que deberá recuperarse cuanto antes”. No obstante, advierte que este proceso acaba de empezar y que los términos de la retirada –pendientes de aprobación por parte del Parlamento británico- son ‘solo el calentamiento’ de lo que se avecina, porque lo que realmente interesa es el contenido de ese acuerdo destinado a regular las relaciones futuras entre el Reino Unido y la UE.  Finalmente, Lozano añade que “un buen número de Estados van a querer obtener ventajas o réditos de ese futuro pacto lo que, sin duda, va a dificultar mucho las negociaciones”.


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