La selección de fútbol sala femenino ya se prepara para competir y ampliar su número de jugadoras


Del mismo modo que han arrancado las clases en la Universidad de Almería, también lo han hecho sus actividades culturales y deportivas. Prácticas entre las que se incluyen la vuelta a los entrenamientos y la renovación de las plantillas de sus selecciones universitarias, como es el caso del equipo de Fútbol Sala Femenino.

Un conjunto que este año afronta un nuevo reto, además de las propias competiciones deportivas universitarias que llegarán pasados los exámenes de febrero. Y es que su plantilla esta temporada se ha visto algo afectada por las limitaciones lógicas de un equipo universitario: la graduación de la mayoría de sus integrantes, o el cambio de universidad de otras tantas. Sesión de entrenamiento con lanzamiento de penaltis.

Un bache en el camino al que Matilde Vallejo, actual entrenadora del conjunto femenino de la UAL, ya le está buscando solución mediante las pruebas y entrenamientos propios de esta época del curso.

Construyendo un equipo

Una de las ventajas que podrían atribuirse al fútbol sala es que su plantilla no es muy extensa. Para formar equipo, con titulares y suplentes, se precisan ‘tan sólo’ una docena de jugadoras; algo más sencillo de encontrar que una plantilla al completo de fútbol 11, que suele requerir el doble de jugadores al menos.

De este modo, tras formar parte del equipo en años anteriores, Vallejo se ha puesto a los mandos de la selección con el objetivo de, en cierto sentido, devolverle el cariño que le ha dado años atrás y ceder sus conocimientos a las jugadoras noveles. Para ello se apoya en las dos únicas veteranas que quedan, Encarni Rodríguez y Alba Esteban, para iniciar a las nuevas candidatas.

Por lo pronto, apenas ha concluido la primera quincena de octubre, “están viniendo pocas niñas”, asegura la entrenadora. Algunos de los motivos pueden ser que no se conozca mucho la existencia de la selección, tanto ésta como la del resto de deportes; o porque “realmente no haya niñas universitarias que juegen al futbol o las que hay entrenan y tienen sus clubes y no quieren venir aquí”, comenta.

Por suerte, Matilde Vallejo no desiste y poco a poco llegan estudiantes interesadas en probar suerte en el equipo, reuniendo en el último entrenamiento a casi una quincena. “Estas primeras semanas estoy viendo las niñas que vienen y cómo nos vamos a organizar” afirma. Encarni Rodríguez, Alba Esteban (veteranas), Mª Carmen Rubi (novata) y Matilde Vallejo (entrenadora)

Su principal objetivo es formar una selección que haga un buen papel en los campeonatos universitarios, aunque asumiendo las limitaciones, y para ello no cierra la puerta a nadie. Así, la plantilla estará abierta a nuevas incorporaciones hasta al menos diciembre, cuando se hará una preselección, y pasadas las navidades se cerrará definitivamente para las competiciones. Algo que no influirá en que las no seleccionadas puedan seguir entrenando con el grupo.

Válvula de escape

“Yo no había jugado nunca al fútbol, el año pasado probé y me llevé una experiencia muy interesante”, comentaba la ahora veterana Alba Esteban, lo que le ha llevado a repetir. Una práctica que les sirve, a ella y sus compañeras, para despejarse de la rutina y los estudios y, en cierto modo, les otorga equilibrio. “Si no quieres dejar el fútbol sabes que te tienes que organizar sí o sí“, afirma a su vez Mari Carmen Rubi.

Alternativa de ocio que, para los recién llegados a la Universidad, “si te pica un poco el deporte, siempre intentas buscar lo que hay”, remarca Encarni Rodríguez.

Un nuevo proyecto futbolístico para los próximos cuatro años

Vallejo, tras cuatro años como jugadora de campo de la selección de fútbol sala femenino de la UAL, se ha visto ‘obligada’ a colgar las botas tras finalizar sus estudios. El fin de una etapa que ahora le ha dado pie a vivir su pasión desde otra parte del terreno de juego, el banquillo; pero esta vez como entrenadora. “Me lo plantearon y me lo he tomado como un reto, una experiencia nueva”, asegura a la vez que confiesa que le encantaría seguir jugando. Los entrenamientos son martes y miércoles, de 18 a 19.30 horas, en el Pabellón del Centro Deportivo de la UAL.

“Le tengo mucho cariño a esta selección porque llevo cuatro años jugando y me ha dado muchísimo”. Razón por la que quiere intentar transmitir a las nuevas jugadoras “lo poquito que puedo aportarles de fútbol sala” y formar así un equipo fuerte y duradero.

Una labor que, aunque por ahora el nivel esté un poco bajo, es un desafío que ha aceptado con muchas ganas y con el firme objetivo de llevar a la nueva plantilla a los campeonatos universitarios y hacer un buen papel en ellos.

Por supuesto, la falta de complicidad y entendimiento en el juego de un equipo con tantas caras nuevas no es algo que se supla rápidamente; aunque su ventaja es haber comenzado ya a trabajar, a diferencia de otros equipos universitarios.

De este modo la selección de la UAL comandada por Matilde Vallejo cuenta con varios meses por delante para pulir los aspectos más importantes a nivel físico y táctico que las lleven, al menos, a semifinales del CAU.


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