La Universidad de Sevilla participa en el experimento mundial ‘Big Bell Test’

La Universidad de Sevilla participa en el experimento mundial ‘Big Bell Test’


La revista Nature publica un artículo, entre cuyos autores figura el profesor de la Universidad de Sevilla Adán Cabello, que recoge las conclusiones de los 13 experimentos realizados en noviembre de 2016 por el proyecto ‘Big Bell Test’. Por primera vez, las miles de decisiones que requiere cada investigación han sido tomadas directamente por humanos, y no por máquinas. Para ello, contaron con la ayuda de más de 100.000 personas, que permitirán en el futuro comunicaciones imposibles de espiar.

El 30 de noviembre de 2016, y de manera simultánea en Australia, China, Austria, Alemania, Suiza, Italia, Francia, España, Argentina, Chile y Estados Unidos, se llevaron a cabo estos experimentos de física cuántica para comprobar, usando partículas de luz, átomos y sistemas superconductores, la violación de la ‘desigualdad de Bell’, un límite descubierto por el físico John S. Bell, cuya superación demuestra que en la naturaleza hay correlaciones entre sistemas separados que no se pueden explicar suponiendo que los experimentos revelan propiedades preexistentes.

La US ha colaborado en uno de estos experimentos, el ‘experimento de Bell’ con partículas de luz con entrelazamiento en contenedor temporal llevado a cabo en la Universidad de Concepción (Chile). Entre las contribuciones del ‘Big Bell Test’, Cabello ha destacadolo curioso que es ver cómo sistemas físicos muy dispares, sometidos simultáneamente a preguntas muy diferentes en distintas partes del planeta, siguen todos exactamente las mismas leyes”.

‘Big Bell Test’

La iniciativa, bautizada como el ‘Big Bell Test’, muestra cómo las redes globales permiten que decenas de miles de personas participen directamente en una investigación científica puntera. En este sentido, el profesor ha señalado que éste es “probablemente el mayor experimento de la historia de la física, si lo medimos por el número de participantes” y “muestra, de una manera nunca vista antes, que la ciencia es una empresa colectiva de la humanidad”.

“La física cuántica permite comunicaciones seguras”, ha explicado Cabello. Dichas comunicaciones se basan en leyes de la naturaleza, por lo que son imposibles de romper. “Los experimentos muestran lo mejor que los espías podrían hacer para interceptar dichas comunicaciones”, ha declarado. Sin embargo, los investigadores advierten que “queda un largo camino para llevar estas conclusiones a la práctica”, ha concluido.


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