Las inundaciones en el litoral mediterráneo se podrán prevenir gracias a un estudio de la UMA


La Universidad de Málaga ha recogido una investigación, realizada en forma de tesis doctoral, sobre metodología para mejorar la predicción de las inundaciones en el litoral mediterráneo. El estudio ejecutado por el ya doctor Antonio Gallegos Reina, ofrece una nueva técnica de cálculo que se fundamenta en la incorporación de los residuos sólidos al flujo de inundación. Con esta medida se podrían prever las crecidas que, por ejemplo, tuvieron lugar en el Rincón de la Victoria en marzo de 2004.

El estudio, que le ha valido la mención cum laude, permite dar una salida práctica a los últimos avances científicos, posibilitando un ahorro del presupuesto que las instituciones destinan a la prevención y reparación de daños. En palabras de Antonio Gallego su investigación consiste en “estudiar las inundaciones no como un hecho sectorial aislado, sino como un proceso territorial en el que influyen otros peligros asociados y condicionantes”. Del mismo modo, el nuevo doctor en geografía, ha subrayado la importancia de añadir nuevas exigencias a la ley andaluza de aguas y la ley estatal de evaluación y gestión del riesgo de inundación a través de disposiciones concretas que posibiliten cambios normativos, como sería la necesidad de añadir las zonas con alto contenido de sedimentos transportados y flujos de derrubio o las instalaciones potencialmente contaminantes como áreas de riesgo. Simulación 3D de una inundación en el litoral mediterráneo

Este estudio beneficia directamente al litoral mediterráneo, el cual viene incrementando el número de inundaciones con daños directos sobre el producto turístico y la pérdida de vidas humanas. Históricamente destacan las inundaciones acaecidas a principio del s.XX en Málaga o las riadas de octubre de 1973 en la costa granadina, que afectó de forma colindante al levante almeriense y el sur murciano, con un total de 300 fallecidos. De forma más actual, el litoral mediterráneo ha sufrido desbordamientos destacables, como los que perjudicaron a los municipios del Bajo Guadalhorce en 1989 o el periodo de fuertes lluvias que comprendió entre diciembre de 1995 y febrero de 1998. El último hecho destacable fue la inundación de Almuñécar en septiembre de 2007 y las enérgicas lluvias de septiembre de 2012 que llegaron a acumular localmente hasta más de 200 mm de agua en pocas horas, provocando desastrosas riadas en el valle del Guadalhorce y en el levante almeriense, con un resultado final de seis víctimas mortales entre Málaga y Almería.

Con este estudio la comunidad científica está más preparada para llevar a  cabo su labor social, previniendo las futuras inundaciones que puedan afectar a las costas mediterráneas andaluzas. De esta forma la Universidad transfiere el conocimiento engendrado en sus programas de investigación de forma directa a la ciudadanía, realizando un beneficio sobre la población y su sector económico y turístico.


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