Prácticas: una fórmula eficaz

Prácticas: una fórmula eficaz


La empleabilidad de los estudiantes universitarios es una preocupación de las Universidades y en los últimos años se ha convertido en una línea prioritaria de sus planes estratégicos. Para ello, con el fin de acercar a los estudiantes a la realidad con la que se van a encontrar una vez finalizados sus estudios, las universidades desarrollan toda una serie de programas que tienen el objetivo de mejorar la empleabilidad y facilitar el acceso al mercado laboral de sus egresados. Las prácticas en empresa, la orientación profesional, la intermediación laboral o el fomento del emprendimiento son algunos de estos programas.

Una de las fórmulas más eficaces para el acercamiento de los estudiantes a la realidad empresarial la constituyen las Prácticas Académicas Externas. Las prácticas permiten al estudiante conocer la cultura empresarial, adquirir conocimientos adicionales y aplicar los propios al desarrollo de la actividad de la empresa, adquirir nuevas competencias que ampliarán y mejorarán su perfil profesional, establecer contacto con profesionales de su área de conocimiento con los que podrán colaborar y, además, tener la posibilidad de ser contratado en un futuro por la empresa en la que realizan las prácticas, no en vano es un dato documentado el hecho de que los estudiantes que han realizado prácticas tienen una mayor probabilidad de conseguir un empleo. Las prácticas constituyen por tanto un modelo de formación colaborativo entre la Universidad y el tejido empresarial dónde finalmente deberán insertarse los estudiantes.

Como es bien sabido, existen dos modalidades de prácticas, las prácticas curriculares y las prácticas extracurriculares, que aunque persiguen el mismo objetivo tienen enfoques y características que las diferencian. Así, mientras que las prácticas curriculares forman parte de los planes de estudios como una asignatura más y por tanto son de carácter obligatorio, por lo general tienen una duración breve y no suelen conllevar compensación económica, las prácticas extracurriculares son de carácter voluntario, pueden tener una duración mayor y conllevan, al menos en la Universidad de Málaga, una compensación económica con alta en el régimen general de la Seguridad Social.

En la UMA la gestión de las prácticas curriculares se lleva a cabo por parte de los respectivos Centros, mientras que la gestión de las prácticas extracurriculares se realiza en el Servicio de Empleabilidad y Emprendimiento. En este Servicio los estudiantes, previa inscripción como demandantes de prácticas, pueden tener acceso a las ofertas de prácticas de más de 4.000 empresas con las que la UMA tiene firmado el correspondiente convenio de cooperación educativa. Igualmente, a través de este Servicio se puede acceder a diferentes programas de prácticas que cuentan con la financiación de entidades y organismos externos.

Es importante comentar en este momento que recientemente se ha publicado un Real Decreto-Ley en el cual se plantea la necesidad de dar de alta en el Régimen General de la Seguridad Social a todas las personas que realicen prácticas académicas, independientemente de si son curriculares o extracurriculares e independientemente de si la persona percibe o no algún tipo de compensación económica por la realización de las mismas. Ésta es una medida que a priori genera cierta incertidumbre tanto para las universidades como para las empresas. No obstante, la prudencia invita a esperar, tal y como se recoge en el propio Decreto, al desarrollo reglamentario de esta medida, esperando que el mismo se realice en pro de facilitar los procesos que permitan la realización de prácticas por parte del mayor número posible de estudiantes y en las mejores condiciones para todas las partes implicadas, estudiantes, empresas y universidades, teniendo en cuenta además el carácter de cada modalidad de prácticas.

Por  Antonio Peñafiel Velasco
Director de Empleabilidad y Emprendimiento de la Universidad de Málaga
@AntPenafiel @linkbyuma


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