Las redes sociales y la marca profesional


Distintos informes muestran que España, país social por naturaleza, es uno de los territorios europeos con más ciudadanos conectados online.

Además de las extendidas aplicaciones de comunicación vía smartphone, del tipo Whatsapp, muchos comparten contenido e interaccionan con otras personas desde sus perfiles en redes sociales generalistas como Facebook o Twitter, las de mayor penetración, y cada vez más a través de otras orientadas a imágenes y vídeos, como Youtube, Instagram o Pinterest. Como las primeras, son empleadas tanto por individuos y como por organizaciones. Y aunque en el primer caso la mayoría hace un uso mera (o fundamentalmente) personal, son cada vez más quienes las emplean como herramientas para extender su presencia profesional y poner en valor experiencias off line, mediante portafolios, e incluso para aportar un valor añadido a su currículum, arrancando sus propios proyectos de publicación online. María Sánchez, profesora de la UMA.

Aunque la mayoría hace un uso fundamentalmente personal, son cada vez más quienes las emplean como herramientas

Muchos de estos (vídeo) bloggers, instagrammers y, en definitiva, innovadores en red, son jóvenes -profesionales e incluso aún estudiantes-. Sus perfiles cuentan, en determinados casos, con más seguidores que los de las organizaciones, y han hecho de estas prácticas una vía, si no para obtener ingresos extra, para, en cierta medida, convertirse en influenciadores de su sector.

Podría citar numerosos ejemplos que conozco de cerca, de ámbitos tan diversos como la comunicación (@AnitaBtwice), la psicología (@Laura_Chica) o el asesoramiento a la maternidad (@soydelia). Todos, a mi parecer, con una estrategia previa, una adecuada selección de canales y varios rasgos comunes, que precisamente les aportan valor: ofrecer contenidos diferenciados y de calidad; no limitarse a ello sino también tener una actitud social que implica interactuar con sus públicos, creando comunidad; y hacerlo de forma honesta y coherente, respetando los mismos principios básicos que en lo analógico.

Escrito por María Sánchez, @cibermarikiya
Profesora e investigadora en Periodismo en la Universidad de Málaga y Técnico de Innovación en la UNIA.

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