Los Consejos Sociales abren el debate sobre los nuevos modelos de financiación en las universidades públicas

Los Consejos Sociales abren el debate sobre los nuevos modelos de financiación en las universidades públicas


El Salón de Grados de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad de Huelva (ETSI), situada en el Campus de El Carmen, sirvió de escenario a las Jornadas ‘La financiación como herramienta de mejora de la gestión universitaria’, organizadas por el Foro de los Consejos Sociales de las Universidades Públicas Andaluzas.

Más de 70 expertos en materia económica de todo el país viajaron hasta la capital onubense para asistir a este encuentro, desarrollado entre el miércoles 30 y el jueves 31 de enero. La financiación es el motor para garantizar el modelo de universidad que se pretende configurar y de ella depende la calidad y la contribución que aporta a la sociedad, como transmisora del conocimiento. Por su unión con el entorno, la institución universitaria debe adaptarse a las demandas de la sociedad e invertir sus recursos en mejorar su futuro. Aunque el 80% la financiación es pública y proviene del gobierno autonómico, en este caso la Junta de Andalucía, un 20% debe buscarse en el sector privado, lo que a veces genera controversia en el seno de las instituciones.

La inauguración de estas jornadas, que han concentrado la totalidad de sus ponencias en el jueves 31, ha contado con la presencia de varios agentes imprescindibles en la dirección del rumbo de las universidades de la región. Tras un vídeo introductorio que explicaba el origen y significado de los Consejos Sociales de las universidades, Miguel Palacios, presidente de dicho órgano en la Universidad de Huelva, fue el encargado de comenzar con las intervenciones. Perteneciente al sector industrial onubense, Palacios lidera la comisión de economía del Foro, organizador de las jornadas. En su discurso destacó la necesidad de mirar a otras universidades que inspiren un modelo de financiación similar al que ya presentan algunos países de Europa. Propone emprender políticas económicas que

“ayuden, mediante nuevos criterios de financiación, a mejorar la calidad del sistema universitario andaluz, generar propuestas útiles en base a planteamientos a medio y largo plazo, tomando como referencia otros modelos como, por ejemplo, el de los países nórdicos”

Prudencio Escamilla, presidente del Foro de Consejos Sociales de las Universidades Públicas Andaluzas

Tras él, Prudencio Escamilla, presidente del Foro de Consejos Sociales de las Universidades Públicas Andaluzas, puso el punto de mira en la función social que cumple el organismo que dirige y que permite contribuir al desarrollo de la sociedad. El representante del Foro insistió en la creación de un modelo que responda a las demandas sociales, sobre todo, en lo que se refiere al acceso al mundo laboral de los egresados. Junto a la función social, un punto clave que planteó es la transparencia como elemento imprescindible en la gestión de la financiación.

“Es necesaria la buena gestión de los recursos públicos pero también es clave la búsqueda de nuevos recursos procedentes del sector privado, con el objetivo de llegar a compromisos transparentes, alcanzables y medibles. En la actualidad, es imprescindible la captación directa de empresas para poder seguir hacia delante y paliar los recortes de financiación pública”

Por su parte, Juan Gómez, presidente de la Asociación de Universidades Públicas de Andalucía y rector de la Universidad de Jaén, se centró en la idea de que un modelo de financiación marca el modelo de universidad que se quiere construir  “para diseñar un modelo de financiación hay que decidir qué se finanza, quién y cómo, teniendo claras las misiones de la institución, como transmisión del conocimiento, que se va adaptando a lo que demanda la sociedad” apuntaba el rector.  La autonomía universitaria es otro punto clave para Gómez, ya que es preciso tener en cuenta que los contextos sociales, culturales y económicos de las provincias son distintos, al igual que la situación y características de cada universidad.

Para finalizar con la inauguración de las jornadas, María Antonia Peña, rectora de la UHU, sostuvo que “no todo pasa por el dinero” aunque el tema de la financiación es esencial y es necesario unir esfuerzos entre las universidades. Peña hizo suya la petición de un modelo de financiación plurianual, que les permita decidir con tiempo, a la vez que transparente. Eficiencia, claridad y rendición de cuentas para conseguir que:

“dejemos de pensar que la financiación de la universidad es un gasto y asumir que es una inversión hacia el progreso”.

En cuanto a que la UHU haya sido la sede de estas jornadas la rectora admite que “es una satisfacción ya que se trata de un tema tan importante, preocupante y estratégico como la financiación y vamos a poder avanzar en la búsqueda de ese modelo de financiación transparente, con certidumbre, basado en objetivos y en la rendición de cuentas de los logros, para que las universidades andaluzas puedan incorporarse a ese modelo de Universidad del siglo XXI que todos queremos”.

Discrepancias entre los modelos más adecuados así como de la procedencia de los fondos, han marcado este encuentro entre expertos en el que también se ha mostrado la inquietud ante el cambio de gobierno en Andalucía y su línea en este sentido. La finalidad de estas jornadas no ha sido otra que la de aunar opiniones que puedan configurar las líneas del nuevo modelo y aprender de los expertos, procedentes de ámbitos y lugares dispares, que han participado.

Cuatro ponencias para entender la financiación universitaria

Criterios para un nuevo modelo de financiación

Miguel Palacios ha liderado la primera ponencia, moderada por Luis Javier Cepedano, presidente de la Comisión Económica de la Conferencia de Consejos Sociales de Universidades Españolas (CCS) y presidente del Consejo Social de la Universidad de León. El regidor del consejo social de la UHU volvió a poner el foco en la necesidad de buscar inspiración en universidades que consideran la formación superior como servicio público, como por ejemplo ocurre en el modelo nórdico. “Es necesario partir del modelo ya existente y que así ayude a mejorar la calidad del sistema, de forma que sirva de palanca hacia el progreso” para lo que aseguró que es esencial llegar a un consenso entre financiador y universidades que contribuya a la creación de un modelo suficiente y sostenible. Su discurso se centró en las ideas de autonomía y suficiencia, que las universidades puedan decidir y economizar sus recursos dependiendo de sus características y de sus necesidades. Para ello propone medidas como la financiación en función de imputs y outputs, un mayor equilibrio en la inversión entre docentes e investigación y la preocupación tanto por cubrir los gastos corrientes como por invertir.

Miguel Palaciosjunto a Luis Javier Cepedano

Con el objetivo de aumentar las vías de financiación, propone seguir experiencias de otros países como fomentar el sentimiento de pertenencia a la universidad (como ocurre en EE.UU), impulsar la financiación filantrópica y potenciar la figura del alumni, buscando activos en el sector privado. En cuanto a las características del modelo al que las universidades públicas deben aspirar, apunta a la eficiencia de la aplicación de la contabilidad analítica, que permita contabilizar con criterios de excelencia “para mí que vengo del mundo de la empresa, es impensable no usar una contabilidad contable, que permita fijar estrategias” sentencia Palacios. Proviniendo del sector económico de Huelva, sabe exponer el porqué de la injerencia de las empresas en la universidad, aludiendo al término de Responsabilidad Social Corporativa. El sector económico ve otros matices y tiene el papel de desarrollar ciertas acciones como, por ejemplo, las cátedras.

Buscar la inversión privada exige a su vez mejorar la calidad que ofrecen las universidades “la financiación externa no llega sin la calidad, esto ayuda a fomentar una cultura de exigencia, que a su vez puede desembocar en fuentes de financiación”. El modelo debe partir del consenso entre las partes, con un alto grado de compromiso, liderado por personas cualificadas e implicadas en la financiación universitaria. Para la consecución de este fin se contempla un plazo entre los años 2022-2027, aunque añade que es imposible que el modelo se aplique a todas las universidades, ya que cada una tiene sus características, limitaciones, necesidades y ritmos de trabajo.

Insuficiencia financiera del sistema universitario español

El encargado de esta conferencia comienza anunciando que no se va a corresponder su discurso con el título. Juan Hernández Armenteros es coordinador de La Universidad Española en Cifras y docente jubilado de la Universidad de Jaén. El moderador de dicha ponencia, Luis Córdoba, presidente del Consejo Social de la Universidad de Córdoba, comienza su presentación introduciendo a Juan Hernández que, tras finalizar su etapa docente, ahora es un libro de consulta recurrente para un tema como la financiación universitaria, al ser experto en productividad y eficiencia financiera.

Juan Hernández Armenteros junto a Luis Córdoba

Centrándose en el caso de las universidades andaluzas, su opinión difiere de algunos de los puntos tratados anteriormente en la jornada, aunque insiste “no es palabra de Dios, sino de Juan Hernández”. Comienza haciendo un breve recorrido por las universidades de la comunidad, hablando de su experiencia como estudiante y la evolución de los datos afirmando que “las universidades tuvieron sus bondades, tanto las españolas como las andaluzas, sus buenos momentos y también su caída, ahora esperan respirar”. En las universidades andaluzas, es perceptible el cambio desde los años 80, por ejemplo en el proyecto hacia la transparencia. En sus inicios, esta idea se veía como una intromisión en la vida universitaria, el hecho de que cualquiera tuviera información sobre la institución no estaba bien visto. Hernández no es un hombre políticamente correcto y en su intervención fue fácil darse cuenta de ello, ya que ha elaborado un informe sobre la adecuación de la formación al empleo que ha creado polémica entre decanos de magisterio, y es que él incide en la idea de que es esencial economizar recursos y no multiplicar, sin sentido, las titulaciones para que todas las universidades ofrezcan los mismos títulos, sin pensar en que sea rentable.

“El modelo de financiación debe liderarlo alguien, es difícil llegar a un acuerdo entre universidades ya que cada una tira para sus intereses, el órgano financiador, como es la Junta, debe liderar y dirigir el proyecto” afirma Hernández. Discrepando de algunas intervenciones anteriores que apuntaban a la necesidad de acudir a la contabilidad analítica, opina que esto es algo que debe aplicar cada rector, que es quien tiene la capacidad de ordenar y gestionar sus activos. Insiste en que el modelo no puede ser único, no todas tienen las mismas características, no se puede alcanzar el mismo nivel de suficiencia, lo que debe preocupar es poder asignar con eficiencia los recursos que posee. Establece en el financiador la responsabilidad de marcar el camino y seguir guiando a las universidades hacia el progreso, la especialización, una mayor accesibilidad social y una oferta diversificada y amplia pero, a la vez, rentable para el sistema y que ayude a desarrollar la economía de alcance y a economizar recursos.

Según el experto, el sistema andaluz tiene muchas fortalezas debidas, en gran medida, a la aplicación del actual modelo de financiación. Ha permitido mejorar la cualificación del profesorado, reducir el ratio profesor/alumno y aumentar la capacidad productiva. Sin embargo, para Hernández “Investigar es arruinarse”. Esta potente frase la explica asegurando que determinados proyectos de investigación se llevan más recursos de los que genera, hay que tener en cuenta la productividad. No hay que confundir el estar académicamente cualificado con ser productivo y ser eficiente como docente, apuntando que el número de doctores no determina la calidad de una universidad. Finaliza su intervención redundando en la idea de la eficiencia de recursos, reduciendo títulos repetidos, no financiando lo que no se tiene, invirtiendo en función del número de alumnos y siendo más exigentes con estos. Para ello, pone de ejemplo el caso de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, que exige la superación de muchos más créditos para quedarse con los mejores alumnos y aumentar la tasa de rendimiento, economiza sus recursos con quien no va a abandonar.

Ranking y modelos de financiación universitaria

Carmen Pérez Esparrells, desde la Universidad Autónoma de Madrid, intenta poner ejemplos prácticos que ilustren la configuración del ansiado modelo de financiación. En un coloquio moderado por Juan de Dios Mellado, presidente del Consejo Social de la Universidad de Málaga y Vicepresidente del Foro, la experta expone que las posibilidades son amplias si se consigue el consenso, aunque quien tiene que liderar una política pública es el financiador, es el que decide. Los rankings son herramientas que permiten saber las características de las universidades y así poder ver qué han podido hacer otras similares para destacar. La parte negativa es que pueden comparar “peras con manzanas” al no tener en cuenta las diferencias que hay entre universidades, además pueden verse intereses geopolíticos. A la hora de analizar los rankings universitarios internacionales, hay varias perspectivas: World class system mide desde una perspectiva macro, a nivel de gobierno; Wold-Calls Universitie, tiene una perspectiva meso, a nivel de institución; mientras que Highly cited researchesrs/ Q1 mide desde un punto de vista micro, a nivel de los investigadores.

Carmen Pérez Esparrells en su ponencia, moderada por Juan de Dios Mellado

A la misma vez, Pérez Espallers cita los tipos de rankings universitarios y bases de datos, poniendo el foco en los globales, los que se basan en la investigación, los multidimensionales y algunos más algo difíciles de catalogar. El ranking Times Higher Education (THE) es uno de los más destacados, aunque en los últimos años ha habido una gran proliferación de herramientas similares. La eficiencia de los rankings reside en el poder de esclarecer puntos fuertes y potencialidades hacia las que hay que caminar. En este sentido, la experta incide en la idea de que

“en España y, es una pena, no se tienen en cuenta a los autores altamente citados”

algo peligroso ya que es necesario cuidar ese capital humano porque además permite a una universidad estar en el top, por el hecho de poseer algún autor así. En la actualidad, hay 38 universidades españolas en el ranking THE, de más de mil universidades a nivel mundial. La amplitud de una universidad se mide, en estos rankings, en función del número de PDI a tiempo completo de los que dispone.

España posee dos rankings liderados por las fundaciones de dos gigantes de las finanzas. Se trata del ranking CYD, del banco Santander y el U-Ranking, de BBVA, que tienen la ventaja de conocer más en profundidad las características de las universidades españolas y sus posibles diferencias.

La financiación de las universidades en Portugal

Luisa Cerdeira junto a Magdalena Cantero

Luisa Cerdeira ha sido la encargada de presentar su experiencia en la enseñanza superior del país vecino, en un coloquio moderado por Magdalena Cantero, presidenta del Consejo Social de la Universidad de Almería. Portugal ha evolucionado en gran medida en materia de educación, puesto que “partía de niveles de escolarización muy bajos propiciados por la escasez de recursos” tal y como apunta la experta. Debido a su mejora y desarrollo, las universidades portuguesas han conseguido en materia científica buenos resultados, tanto que la nación entró en el ranking de aquellas que consiguen más de 10.000 “papers” en 2016. Además, ha logrado que cinco de sus universidades estén entre las primeras 500 a nivel mundial. Sin embargo, el gasto público en instituciones educativas no ha ido en aumento, precisamente en los últimos años ha descendido, lo que hace ver una mayor privatización en los estudios superiores.

La última ley que establece el porcentaje de las tasas de los estudiantes fue aprobada en 2003, que marca una cifra menor para los primeros ciclos de los distintos programas educativos, para favorecer la matriculación de los estudiantes. Cerdeira posee la experiencia de haber pertenecido al Ministerio de Educación de Portugal y estar al cargo de la financiación universitaria. Una intervención, sin duda, muy interesante ya que ha formado parte tanto del órgano financiador como de las propias universidades, por lo que supo mostrar los dos puntos de vista.

Conclusiones

Miguel Palacios, Luis Javier Cepedano y Antonio López, presidente de la Cámara de Cuentas, fueron los encargados de cerrar las jornadas, enumerado todas las conclusiones que pudieron extraerse de las diferentes ponencias que conformaron este foro de debate.

  • Un modelo real, inspirado en casos de éxito. Configurar un modelo sencillo y eficiente que exige una revisión del mapa de titulaciones.
  • Contabilidad analítica de forma interna, no para compararse con otras. Puesta en marcha también de los asimiladores de gestión.
  • Exigencia con el alumnado, criterios de permanencia para mejorar la calidad del sistema.
  • Las universidades catalanas son ejemplos a seguir. Varias ponencias resaltaron la calidad de las tres universidades públicas de Barcelona y los proyectos que lideran.
  • Pactos de estados para no perjudicar la educación y no volver hacia atrás ni dañar el progreso.
  • Adaptar la formación a la actualidad, potenciar los grados más unidos a las profesiones predominantes en el futuro.
  • Mecanismos para racionalizar los recursos y que se realice un gasto eficiente.
  • Potenciar la financiación vinculada a resultados y el impulso a la calidad.

Estos puntos han sido los datos comunes de este foro de debate, en el que la Universidad de Huelva ha desempeñado el papel de anfitriona. Una suma de coloquios en los que se ha contribuido a establecer las pautas a seguir para alcanzar ese deseado nuevo modelo de financiación, que sea capaz de posicionar a las universidades públicas andaluzas en los primeros rankings de calidad y, lo que aún es más importante, mejorar el capital humano que deja como herencia para el futuro de nuestra sociedad.

Cristina Morales. Aula Magna. Huelva


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