Las verdaderas prácticas en empresas

Las verdaderas prácticas en empresas


Un mensaje principal: si eres estudiante universitario aprovecha todas las oportunidades que se te presenten para realizar prácticas en una empresa. Y en este punto cabe aclarar que  las prácticas a las que nos referimos van más allá de la puesta en práctica de los conocimientos teóricos adquiridos en las diferentes materias del plan de estudios cursados por el estudiante.

Una verdadera práctica en empresa, orientada a la empleabilidad, implica la inmersión total en la empresa de acogida. Significa asumir como propios los objetivos de la empresa. Alinearse con sus fines e imbuirse de su misión, su visión y sus valores. Sin duda, llevando una mochila llena de conocimientos pero, sobre todo, cargada de ilusión, optimismo y pasión por el reto que supone integrarse en una organización que tiene su propia estructura, disciplina y dinámica de trabajo orientada a sus clientes. Sin establecerse una relación laboral, una práctica constituye la primera experiencia laboral para el estudiante.

Para ello, el estudiante debe conocer de antemano cual será su cometido en la empresa. Universidad y empresa deben concretar previamente un plan de trabajo bien definido, que debe ser realista y realizable.

Con estas premisas, la relación estudiante-empresa será beneficiosa para ambos. En una primera etapa, el estudiante aprenderá de la empresa que, necesariamente, tendrá que dedicar tiempo y esfuerzo en formarlo, ayudándole a potenciar habilidades para desarrollar su cometido con éxito: actitud positiva, trabajo en grupo, rigor, esfuerzo, trabajo duro, compromiso. Tras un periodo de adaptación, si el estudiante presta atención, con humildad, estará en disposición de devolver a la empresa parte de la dedicación que le ha dispensado. Ahora la empresa podrá empezar a confiar o delegar en él algunas tareas que, supervisadas, pueden requerir poner en práctica nuevas habilidades de grandísimo valor: responsabilidad y liderazgo.

Esta es la esencia de una práctica en empresa orientada a la empleabilidad y, por qué no, al emprendimiento. Porque no hay mejor semillero de ideas que la fuerza que empuja a las empresas a la mejora continua y a la innovación. Y aquí las empresas tienen las de ganar si saben aprovechar el talento de estos jóvenes para sacar a la luz la novedad que está por venir.

El contrato laboral tras la práctica en empresa nunca está garantizado, pero si el estudiante sabe aprovechar esta oportunidad habrá ganado mucho más que un puñado de euros; habrá descubierto que la formación que ha recibido le permite afrontar retos profesionales y probablemente descubra que posee cualidades que lo convierten en algo más que un trabajador: en una persona única de gran valor para la sociedad, beneficiaria última de todos nuestros esfuerzos.

por Adolfo Peña Acevedo

Subdirector de Estudiantes y Proyección empresarial de la ETSIAM. Universidad de Córdoba 


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