Una publicación de la UCM confirma que los enjuagues bucales con antisépticos podrían desempeñar un papel preventivo en la transmisión de la COVID-19

Una publicación de la UCM confirma que los enjuagues bucales con antisépticos podrían desempeñar un papel preventivo en la transmisión de la COVID-19


Un estudio de la Universidad Complutense de Madrid señala la vinculación entre los enjuages bucales y la menor transmisión de la COVID-19. En concreto, el estudio, ha analizado la evidencia científica disponible sobre el efecto que puede tener sobre determinados tipos de virus el uso de colutorios con cloruro de cetilpiridinio (CPC), clorhexidina, soluciones de povidona yodada, y peróxido de hidrógeno, entre otros.

La investigación ha sido llevada a cabo por Mariano Sanz, David Herrera, Jorge Serrano y Silvia Roldán, periodoncistas y docentes de la Facultad de Odontología de la UCM del Grupo ETEP (Etiología y Tratamiento de las Enfermedades Periodontales y Periimplantarias). Se trata de un estudio científico que cuenta con el aval de la revista Clinical Oral Investigations, donde se ha publicado.

Bajo el título Is the oral cavity relevant in SARS-CoV2 pandemic?, la investigación, financiada con la Beca Extraordinaria de Dentaid concluye que “el uso de colutorios antisépticos bucales (los enjuages bucales) con povidona-yodo o cloruro de cepilpiridino (CPC) podrían ayudar a reducir la severidad de la COVID-19 y el riesgo de transmisión mediante un descenso de la carga viral en la boca en los individuos infectados”.

Asimismo, el estudio expone como la boca es una de las principales vías de entrada al organismo, junto con la nariz y los ojos. Y es en ella, donde el virus SARS-CoV-2 (el virus que produce la enfermedad COVID-19) encuentra una alta densidad de sus receptores específicos de unión. El mantenimiento del virus en boca facilita la transmisión del mismo, de persona a persona, a través de las gotículas que puede emitir una persona infectada, al hablar, toser, exhalar, etc.

Transmisión del SARS-CoV-2

Algunos estudios de investigación básica muestran que el coronavirus SARS-CoV-2 es capaz de infectar cuando se une de manera específica a una proteína transmembrana, denominada ACE2, presente en algunas células de nuestro cuerpo. Este receptor se encuentra en la mayoría de las células de los alveolos pulmonares, por eso el virus afecta tanto al sistema respiratorio.

En concreto, el SARS-CoV-2 tiene las glándulas salivares como reservorio en pacientes asintomáticos, y se ancla a la lengua, encías y paladar. Uno de los estudios más reciente, publicado en febrero 2020, demuestra que estos receptores ACE2 se encuentran en alta densidad en la boca, especialmente, sobre la superficie de la lengua.

Por todo ello, apuntan los autores, “la boca puede ser considerada tanto una puerta de entrada/salida del virus y en sí misma un foco de alto riesgo para el desarrollo de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) debido a la presencia de receptores ACE2”.  Otra cuestión relevante, apuntan los investigadores, se refiere a la carga viral y como ésta está directamente relacionada con la gravedad de la enfermedad. El uso de enjuagues bucales con antisépticos ayudaría a disminuirla y, en consecuencia, a reducir la gravedad de la enfermedad, así como la transmisión.


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