Los estudiantes de Ciencias de la Salud, los más concienciados con las prácticas sexuales seguras

Los estudiantes de Ciencias de la Salud, los más concienciados con las prácticas sexuales seguras


La Universidad de Sevilla ha presentado un estudio sobre las prácticas sexuales de los estudiantes universitarios, a cargo de las investigadoras Fátima León y Juana Macías. La muestra seleccionada incluye a 566 jóvenes de ambos sexos (267 hombres y 297 mujeres) pertenecientes a todas las áreas del conocimiento, los cuales respondieron a un cuestionario que tenía en cuenta las variables sociodemográficas, prácticas sexuales y contraceptivas y el conocimiento y actitud hacia las infecciones de transmisión sexual, así como el uso de métodos anticonceptivos.

Entre los resultados obtenidos destaca cómo los estudiantes de titulaciones relacionadas con el ámbito de las Ciencias de la Salud muestra conductas más saludables que las de sus compañeros de otras áreas. En la cola de los conocimientos y actitudes saludables se encuentran los estudiantes de ingeniería y arquitectura. 

De las encuestas, sobre la satisfacción sexual del alumnado hispalense, se señala que el 52.7% siempre disfrutaba de sus relaciones sexuales, el 40.7% a veces, y nunca el 6.6%. Un 9% se refiere a haber sido forzado a tener relaciones sexuales. Cabe destacar cómo las autoras consideran que la muestra es representativa de la sociedad universitaria española, aunque advierten que, para poder aplicar los resultados a todo el territorio nacional, sería interesante replicar este estudio en otras universidades españolas.

El estudio, titulado “Factores relacionados con conductas sexuales y anticonceptivas saludables en estudiantes de pregrado de la Universidad de Sevilla: un estudio transversal“, ha sido publicado por el Centro Nacional de Información Biotecnológica el pasado mes de diciembre.

El consumo de alcohol, presente en las prácticas sexuales

Entre los datos señalados por las investigadoras León y Macías destaca la vinculación alcohol-relaciones sexuales. Entre los resultados de sus encuestas destaca como el 41.7% de los participantes manifestaba que “nunca había tenido prácticas sexuales bajo el efecto del alcohol”, mientras que el 57.2% manifestaba que lo habían consumido “a veces” y un 1.1% “siempre bebía alcohol en el contexto del sexo”. A estos datos se suman los referidos al consumo de drogas, donde el 82% señalaba que “nunca” vinculaba sexo y drogas y 16.7% “a veces”. El 1,3% de los encuestados señaló que “siempre consumieron drogas y tuvieron relaciones sexuales”.

Sobre la protección frente a enfermedades de transmisión sexual, las encuestas manifiestan que sigue existiendo un porcentaje alto de jóvenes que mantienen prácticas sexuales sin protección anticonceptiva o bien con métodos de poca consistencia, como la marcha atrás o el coito interruptus. “Sobre todo, existe una banalización de la frecuencia de las infecciones de transmisión sexual entre jóvenes”, destaca Fátima León. Su trabajo también evidencia la presencia de factores que contribuyen a que el alumnado muestre una actitud y comportamiento más saludable. Por ejemplo, aquellos que ya habían recibido formación en la materia mostraron mejores resultados.

Diferencias de género

Las autoras destacan que el género es un condicionante importante en cuanto al comportamiento frente al sexo. Las mujeres muestran así una actitud más saludable, tienen más conocimientos sobre anticonceptivos y los controles de salud propios de esta edad. Tal y como explica una de las investigadoras:

“las chicas tuvieron su primera relación sexual en el marco de una relación amorosa de pareja y usaron con más frecuencia un método anticonceptivo durante este primer encuentro”

Se suma que, según los datos obtenidos, las mujeres mantienen relaciones de pareja más duraderas y presentan menos parejas sexuales en el último año. Además, recurren con más frecuencia a profesionales sanitarios para aclarar sus dudas sobre salud sexual y reproductiva. Sobre las infecciones de transmisión sexual ambos géneros señalan un déficit de conocimiento, algo que se podría solucionar con una baja educación sexual. Es por ello que, a partir de sus resultados, ambas investigadoras recalcan que los universitarios no presentan un buen nivel de educación sexual. Siguen manteniéndose muchos estereotipos asociados a la sexualidad, propios de otros grupos generacionales. “De hecho, nuestra propuesta a la luz de estos resultados es que en el ámbito universitario se sigan desarrollando campañas de educación sexual y reproductiva saludable”, concluye Fátima León.

Finalmente, en las conclusiones del estudio se destaca que “especialmente, la educación debe centrarse en las infecciones de transmisión sexual y el uso correcto de anticonceptivos” para generar una concienciación positiva ante estas prácticas, siendo “necesario continuar programando programas de salud reproductiva en la universidad para mejorar las actitudes sexuales y reproductivas entre los estudiantes universitarios y evaluar el impacto que tienen en sus estilos de vida”.


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