Los humanos modernos reemplazaron a los neandertales en el sur de España hace 44.000 años

Los humanos modernos reemplazaron a los neandertales en el sur de España hace 44.000 años


La convivencia entre los humanos modernos y los neandertales es de sobra conocida por los investigadores y esta se corrobora en varias zonas de España. El reemplazo de los humanos modernos por sus antecesores fue así un proceso lento que, en un estudio realizado en Cueva Bajondillo (Torremolinos, Málaga), se finalizó hace unos 44.000 años, lo que supone unos 5.000 años antes de lo que se creía.

Así lo corrobora la investigación llevada a cabo por un equipo internacional compuesto por científicos de España, Japón y Reino Unido, en el que han participado investigadores de la Universidad de Granada y la Universidad de Alcalá de Henares. El estudio, de relevancia internacional, ha sido publicado por la revista Nature Ecology and Evolution, demostrando que el reemplazo de neandertales por parte de los humanos modernos en Iberia meridional es un fenómeno temprano, no tardío, en el contexto de Europa occidental.

De esta forma, los representantes españoles han sido el investigador de la UGR Antonio García-Alix Daroca, del departamento de Estratigrafía y Paleontología de la UGR, encargado de realizar los análisis bayesianos y de carbono 14 de las dataciones, y el catedrático de la UAH, Arturo Morales Muñiz, coautor del estudio. Entre las conclusiones de la investigación destaca la idea del Estrecho de Gibraltar como ruta potencial de dispersión de los humanos modernos que salieron de África.

Un reemplazo tardío

Europa occidental es una zona clave para fechar el reemplazo de los neandertales por parte de los humanos modernos. Los primeros se asocian a industrias musterienses (nominadas a partir del yacimiento Neandertal de Le Moustier en Francia), y los segundos con las auriñacienses (nominadas a partir del también francés yacimiento de Aurignac) que las sucedieron. Hasta la fecha, las dataciones radiocarbónicas disponibles en Europa occidental fechaban la conclusión de este reemplazo en torno a los 39.000 años, si bien en el sur de la Península Ibérica la pervivencia de las industrias musterienses (y, por ende, de los neandertales) se prolongaría hasta los 32.000 años, y no existen en la zona evidencias del Auriñaciense temprano que se documenta en Europa.

Las nuevas dataciones en Málaga, en la de Cueva Bajondillo, acotan el reemplazo de las industrias musterienses por las auriñacienses en un rango comprendido entre los 45 y los 43.000 años, lo que plantea interrogantes sobre la tardía pervivencia del Neandertal en el sur de Iberia.

Serán necesarias nuevas investigaciones para determinar si estas nuevas fechas evidencian efectivamente un más temprano reemplazo de los Neandertales en todo el sur peninsular, o si existieron escenarios más complejos de coexistencia “en mosaico” entre ambos grupos durante milenios. Sea como fuere, los datos dados a conocer en el artículo de Nature Ecology and Evolution demuestran que la implantación de los humanos modernos en Cueva Bajondillo se encuentra desligada de fenómenos de frío extremo (los llamados eventos Heinrich), al ser anterior al más próximo de estos eventos, el evento Heinrich 4 (39.500 años).

Francisco J. Jimenez-Espejo, investigador del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (CSIC-UGR) y uno de los coautores del artículo, señala que

“los eventos Heinrich representan las más intensas y variables condiciones climáticas en Europa occidental a escala de milenio si bien, en esta región costera del Mediterráneo, no parecen haber estar implicados en la transición del Mousteriense al Auriñaciense”

La localización de Bajondillo apunta a los corredores costeros como ruta preferente en la dispersión de los primeros humanos modernos. En tal sentido, los investigadores afirman que encontrar un Auriñaciense tan temprano en una cueva tan próxima al mar refuerza la idea de que la costa Mediterránea constituyó una ruta para los humanos modernos que penetraron en Europa, reforzando las fechas aquellas evidencias que apuntan a que hace más de 40.000 años Homo sapiens se había dispersado rápidamente por gran parte de Eurasia.


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