Manuel González: “creo que para un Periodista no hay un trabajo con un sueldo digno”


Probablemente recordéis la experiencia de Álvaro Roldán, el joven cordobés que estudió Comunicación Audiovisual y que actualmente está trabajando en Bristol en una tienda de ropa. Ahora le toca el turno a casi periodista, Manuel González Barea, un malagueño afincado en Zlin, República Checa.

Por suerte o por desgracia, en estos momentos es algo normal ver como los jóvenes españoles abandonan sus ciudades para salir a buscar algo mejor y perfeccionar el idioma a otro país. Ciudades como Londres, Berlín, Dublín, Oslo o incluso países asiáticos como Japón o China, están acogiendo a estos valientes que van a un país totalmente nuevo en busca de oportunidades.

Los comienzos
Si estás leyendo este reportaje y te sientes identificado, es porque tu historia tiene matices parecidos, y es que la llegada y los comienzos no siempre son buenos, la adaptación y el primer contacto con el país son momentos clave.

A pesar del desconocimiento de este andaluz por el lugar a donde llegaba, Manuel lo afrontó con mucha ilusión y con toda la positividad posible emprendió su camino rumbo a Zlin, capital de la Región de Zlin, en la parte oriental de la República Checa, una región muy pequeña, pero que acoge a los forasteros con los brazos abiertos, según nos cuenta este malagueño.

Manuel cuenta a Aula Magna que uno de los motivos por los que ha salido del país es porque “no considero que ahora mismo, para un licenciado en Periodismo haya un trabajo digno con un sueldo digno”. Y es que ha estudiado durante cuatro años la licenciatura de Periodismo en la Universidad de Málaga.

Su experiencia laboral
Este malagueño no ha parado ni un segundo, desde siempre ha reconocido que “las posibilidades de hacer prácticas para un periódico o radio son de 11 horas al día de lunes a viernes o a sábado por un sueldo que no pasa de los 360 euros y lo peor es que cuando terminas el periodo de prácticas no tienes absolutamente ninguna posibilidad de quedarte trabajando allí, te echarán y meterán a otro que ocupe tu lugar y puedan al que puedan seguir explotando“.

Y es que, su visión de futuro desde la perspectiva de su carrera y aún más con la crisis económica que azota al país, nunca fue buena. “Realmente cuando llevaba un año de Periodismo me di cuenta que no podía esperar nada bueno de mi país, estaba seguro que tendría que emigrar, así que me lo tomo como una oportunidad de seguir formándome”.

Manuel no ha parado de buscar trabajo desde antes de empezar a estudiar y ha estado abierto a cualquier posibilidad, trabajando de Relaciones Públicas en Pubs del centro de Málaga, en un asador de pollos, como azafato de eventos, como camarero, como repartidor de pizzas, en una tienda de ropa, de profesor particular y de comercial de una entidad bancaria, trabajos temporales, que nunca lo han llevado a nada más, “he trabajado mucho y muy duro pero nunca he llegado a tener nada estable, por lo que tenía que plantearme algo más, una salida más y esa ha sido la del voluntariado“.

Como podemos comprobar este malagueño no se ha quedado quieto, se ha formado y ha intentado trabajar en lo que ha podido, no ha perdido el tiempo y probablemente esta oportunidad que está aprovechando será un peldaño más para llegar hasta donde se merece. El malagueño ha recorrido casi todo el centro de Europa, visitando ciudades como Praga o Bratislava.

ser voluntario, una salida más
Realmente, Manuel no se ha ido con un contrato de trabajo pero si de voluntario, ya que como bien explica, “busqué una posibilidad fuera de España y la encontré de voluntario en la República Checa”. Un trabajo que aunque no es lo que imaginamos todos está “muy bien”, ya que le pagan unas 7.000 koronas, que vienen a ser unos 275 euros, además de proporcionarle el alojamiento, el abono de transporte y un mentor “por si necesito su ayuda”, señala.

“Tengo un contrato con EVS, el Servicio de Voluntariado Europeo, y de momento no puedo trabajar en nada mas, me pagan 7.000 koronas que vienen a ser unos 275 euros y a parte me proporcionan alojamiento, clases de idioma, abono transporte y un mentor por si necesito su ayuda”.

Manuel nos cuenta cómo descubrió que podía ser voluntario. “En la Universidad vi un anuncio que decía que se buscaba gente voluntaria en  Guatemala y fui a preguntar a la organización, pero en ese momento estaba en tercero de carrera y lo pensé mejor y decidí esperar”. Así que cuando llegó cuarto de Periodismo Manuel volvió a interesarse y preguntó de nuevo, inscribiéndose en el servicio del voluntariado europeo, un programa que ofrece todas las semanas proyectos nuevos para voluntarios por toda Europa.

“Me ofrecieron trabajar como voluntario impartiendo clases de español a una chica de Chipre en Málaga, iba dos días a la semana y a la tercera semana me ofrecieron el proyecto en Zlin”. Así fue como, según Manuel, llegó a conocer ese proyecto, un proyecto que “me entusiasmó desde primera hora”.

Un trabajo que recompensa
Su trabajo consiste en dar clases de español a checos, pero además de trabajar como profesor de idiomas, algo que “me recompensa cultural y emocionalmente”, Manuel también cuida a los niños pequeños en la guardería y alguna vez que otra “doy clases de cocina española“.

“Ya he hecho paella y tortilla de patatas con alioli, a los checos les encanta y yo disfruto con ello, me lo paso genial cocinando y enseñándoles algo que sé y que ellos aprovechan, me recompensa mucho”, admite Manuel.

Por otro lado, otra aspecto importante de viajar a otro país es la riqueza cultural que obtienes, por su parte, Manuel está en mitad de Europa y como el mismo apunta “puedo visitar muchas ciudades de manera muy barata”, asimismo, nos cuenta que “ya he estado en Budapest, Viena, Bratislava, Praga, Brno, Olomouc, y otras ciudades de aquí”.

“Estoy conociendo a gente muy diferente, gente de otros países, salgo, entro y disfruto, pero a la vez aprendo, de momento llevo tres meses pero aún me quedan 7 más y voy a aprovecharlos a tope”.

Volver a España
Actualmente Manuel lleva tres meses, está aprendiendo checo y mejorando su inglés, además de formarse como persona, conociendo otros rincones y enriqueciéndose en todos los aspectos. Sin duda un ejemplo para los jóvenes.

“De momento pasaré 10 meses en Zlin aprendiendo Checo y mejorando mi inglés, después me gustaría pasar una temporada en Inglaterra perfeccionando el inglés y entonces, imagino que las cosas estarán algo mejor en España, así que buscaré trabajo en algo relacionado con mi carrera”.

Este ha sido el reportaje de Fuga de Cerebros de Aula Magna para este mes, otro valiente que estamos seguros que tendrá suerte y encontrará lo que busca, mientras tanto que siga su camino en tierras checas, ¡Mucha suerte Manuel!

 

 

 

 

 

 


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