Manuel Jiménez de Parga: “Los andaluces saben gozar de la vida hasta en condiciones adversas”


Hoy recuperamos una entrevista de Manuel Jiménez de Parga con motivo de su muerte a los 85 años. Un encuentro realizado en Madrid en el año 2010. Manuel, granadino de amplísima trayectoria universitaria, política, diplomática y jurídica. Rector de la Universidad de Barcelona, Ministro de Trabajo durante la Transición, Magistrado y Presidente del Tribunal Constitucional,entre otras destacadísimas funciones de servicio público, recibió importantes reconocimientos.

En su amplia trayectoria personal, ¿en qué faceta se ha sentido más cómodo y satisfecho?¿Más satisfecho?
Efectivamente, me ha tocado desempeñar puestos muy distintos, tanto en el poder legislativo en las primeras Cortes de 1977, como en el poder ejecutivo, asumiendo la titularidad de un ministerio. También en el poder judicial, aunque no sea propiamente poder judicial, estuve en el Tribunal Constitucional, pero en fin, realizando tareas de enjuiciamiento, como magistrado y como presidente. De modo que he tenido que pasar por los tres poderes del Estado.

En la vida universitaria es donde me he encontrado mejor. Más conforme con lo que a mi me gusta y conforme a las ideas que yo tengo. La tarea más importante que he realizado durante muchos años ha sido como catedrático. Han sido 54 años de servicio al Estado y buena parte de ellos, pues como catedrático de universidad. Más incómodo, quizás en el Gobierno. Aquella etapa de 1977-78 era un momento muy delicado donde yo me senté en el Consejo de Ministros y tenía pendientes cuatro o cinco procesos judiciales por actividades llamadas políticas, por propaganda ilegal en unos artículos que había publicado en algunos periódicos y declaraciones. Era un momento de transición en el que hubo que coexistir y tenías que sentarte en la mesa con gente que incluso te había perseguido y no era cómodo.

Ahora que le han concedido la Medalla de Oro de la Ciudad de Granada. ¿Se siente usted profeta en su tierra?
He dicho ya más de una vez y ahora repito que de todas las distinciones, algunas de ellas muy importantes concedidas por S.M. el Rey, lo que más me gusta recordar es el nombramiento de Hijo Predilecto de Andalucía. Y ahora, la Medalla de Oro de Granada. Sólo cuando se ha tenido una experiencia como la mía -son 60 años ausente de tu tierra, a la cual sólo has visitado de manera excepcional y de tarde en tarde- que te concedan la Medalla de Oro de tu ciudad pues, naturalmente, fue un acto enormemente emotivo que jamás olvidaré.

Los pueblos, como las personas, presentan virtudes y defectos. Como granadino y andaluz, ¿qué virtudes y defectos destacaría de los granadinos, en particular, y de los andaluces, en general?
Yo creo que cuando se vive, como yo he vivido, muchos años fuera de Andalucía, siendo andaluz y considerándome siempre andaluz, se puede comprobar que en Andalucía la gente es muy amable. Se puede decir que, aunque sea difícil la existencia, sabemos sacarle los frutos mejores. Los andaluces saben gozar de la vida hasta en condiciones adversas.
¿Defectos? Quizás la confianza que te produce estar cómodo y no esforzarse.

Ha tenido usted, Don Manuel, una amplia trayectoria universitaria. ¿Qué ha cambiado de la Universidad que usted conoció a la actual?
Ha cambiado muchísimo. Por ejemplo, en mi curso en Granada sólo había una compañera: todos eran muchachos. Cuando dejé de dar clases en la Complutense, al marchar al Tribunal Constitucional, pude observar que ahora hay más del 70% de mujeres. Por otro lado, ha cambiado mucho la manera de comportarse los alumnos en clase. No puede infravalorarse la importancia de los avances tecnológicos.

Según su criterio, ¿cuál debería ser la misión principal de la Universidad en nuestros días?
La Universidad siempre tiene una gran misión, que es la de transmitir la verdad y los conocimientos. Formar a la gente, dándole unos principios esenciales para vivir. Esta siempre será la gran misión de la Universidad. También está el principio del respeto a los demás, a los profesores, a los compañeros. Pero hoy causa asombro que se den episodios que son incomprensibles desde un punto de vista clásico de la Universidad. Se ha perdido el respeto a los profesores, elemento esencial para formar voluntades y enseñar un camino de vida estimable.

Hizo estudios en Friburgo y Heilderberg. ¿Qué opina del proceso de convergencia europea en las universidades españolas?
Es muy importante. Efectivamente, cuando llegué a Friburgo en 1952, aunque parezca asombroso, era el único español que estudiaba por allí. De modo, que cuando decía que era español, nadie lo creía; pensaban que yo era turco. Yo tenía bigote y el pelo negro, por lo que era sorprendente que yo fuera español y estuviera en aquella zona. De esa situación, respecto a la fluidez que ahora se tiene en estas situaciones, pues el cambio es total y completo en cuanto a comportamiento, como en mentalidad; porque todo tiene consecuencias en la mentalidad.

¿Le parece real la autonomía universitaria, sobre todo cuando las instituciones académicas dependen de los presupuestos de las distintas consejerías?
La autonomía universitaria es una pretensión, como todas, que está limitada por los presupuestos económicos de los que dispone cada institución. Debe ser autónoma, libre de influencias y con poder de decisión.

¿Qué ventajas y peligros puede presentar la Constitución de 1978?
Fue una espléndida conquista en un país donde vivíamos en un régimen dictatorial, sin libertades públicas y sin derechos fundamentales. Así que la Constitución es una conquista extraordinaria en nuestro país. Fue fruto de un consenso. En esta Constitución participaron todos los partidos existentes, y a todos se les atendió en la manera que era razonable atenderlos. Por tanto, creo que ahí esta el documento, que se puede modificar conforme van evolucionando los tiempos, entre otras razones porque en el año 1977 o 1978, cuando se elaboró la Constitución, la circunstancias de vida eran muy diferentes a las de ahora. Con todo, debo decir que la Constitución fue un éxito, una conquista extraordinaria.

¿Cómo peligros?
La ignorancia que había en cuanto a Cataluña del resto de España y del resto de España con respecto a Cataluña, hizo que el título relativo a la organización territorial del Estado pues no fuera muy afortunado.

Le voy a hacer dos preguntas que son dos títulos de su amplia bibliografía ¿Qué es la democracia para usted? ¿Hay que reinventar la democracia en España?
Hace 17 años ya tenía yo la preocupación de que no funcionaban ni la representación política, ni los derechos fundamentales, ni otros aspectos básicos de la vida comunitaria. Ese libro, la ilusión política, en definitiva, es la desilusión que produce el que en aquel momento no se hubiese acertado ni en la articulación de los partidos políticos, ni en otros aspectos esenciales, como el funcionamiento de la Administración de Justicia. Por ello, hay que reformar fundamentalmente la Ley Electoral. Con la actual, no conseguiremos nunca que funcione bien la democracia.

¿Es inconstitucional el Estatuto de Cataluña?
Yo creo que sí. Bueno, es anticonstitucional, más que inconstitucional. Así que es anticonstitucional, que va en contra de fundamentos básicos como el concepto de nación única e indivisible.

En 2012 se conmemora el bicentenario de la Constitución de Cádiz. ¿Qué significó la ‘Pepa’ para España, y qué valores perviven?
En aquel momento fue un paso hacia delante muy importante, una llamada de atención sobre la existencia de una nación, llamada España, que debía tener unos derechos y unas libertades esenciales, que están plasmados en el texto de 1812. Ese texto tiene después una historia en España no muy afortunada, que se suspende y encadenó de nuevo al periodo del absolutismo, pero tiene una trascendencia que no sólo hay que ver dentro del país, sino tras sus fronteras.

Breve diagnóstico sobre la Administración de Justicia
Está absolutamente colapsada porque hay muchos asuntos, no dan abasto los jueces para resolverlos todos, por lo que la cosa va muy lenta. Naturalmente, al ser lenta hay retrasos que perjudican a las administraciones y a los españoles. Es un problema grave. Hay un gran bloqueo, que provoca un malestar muy profundo en todo el mundo.

¿Podría la crisis económica suponer un serio riesgo para la estructura política?
La crisis económica es muy peligrosa, porque no afecta solo al mercado, sino también a la masa social, a los desempleados. Tiene un alcance incalculable. Una persona en el paro siempre supone un riesgo para la estabilidad política.

¿Considera que la actitud del Rey, solicitando el consenso entre los partidos para abordar una posible solución a la crisis, ha sido acertada?
Yo creo que sí. El Rey no gobierna, pero reina. Y reinar es muy importante. Según nuestra Constitución, es moderar el funcionamiento regular de las instituciones y estar al tanto de todo lo que pasa. Es decir, aunque no gobierne, tiene que reinar, y eso es muy importante. Estoy totalmente de acuerdo con lo que ha hecho y así lo he dado a entender en muchos artículos que he publicado donde he pedido que el Rey reinara.

Como católico practicante, ¿es partidario de la libertad religiosa?
La libertad religiosa es buena, pero naturalmente siempre que se utilice como tal libertad y no como imposición de unos grupos con respecto a otros. Así que entendida como libertad religiosa me parece bien, si no se abusa de ella. En este punto, soy partidario de todas las libertades siempre que sean bien utilizadas.

Sin embargo, se ha hablado de que los crucifijos atentan contra la derechos fundamentales de las personas…
Con los símbolos religiosos creo que hay que ser muy selectivo. A este respecto, considero que un crucifijo no me parece que ofenda a nadie.


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