Más allá de las aulas


La formación universitaria no puede quedarse solo en acudir a las clases regladas y entregar trabajos de forma periódica. El paso por la Universidad es mucho más y cada vez se tienen menos en cuenta las actividades anexas que desde las instituciones académicas se desarrollan al servicio de su comunidad universitaria. No solo de apuntes vive el estudiante.

La formación en diferentes materias, como puede ser la deportiva, la cultural o la encaminada a que los alumnos dispongan de herramientas para construir su futuro, favorecen que su trayectoria educativa no solo les dote de los conocimientos necesarios para desarrollar una carrera profesional, sino que les permite dar un paso más, aportando un plus en sus curriculums y prestigio a sus titulaciones. Existen tres grandes áreas olvidadas a las que las instituciones deben atender: formación, emprendimiento y cultura política.

En la primera categoría, la formativa, se destinan todos aquellos recursos culturales y deportivos de los que disponen los centros. En los meses de abril y mayo se han disputado varios campeonatos deportivos universitarios tanto nacionales como andaluces, de los cuales la mayoría de los jóvenes pertenecientes a la comunidad estudiantil no tenía conocimiento. Ya no solo por el hecho de apoyar a sus compañeros y el nombre de su centro, sino por la propia posibilidad de aprovechar su paso por las aulas para formarse en algo más que una carrera profesional, formarse en una actitud y el compromiso propio del deporte. La falta de interés y conocimiento de este tipo de actividades no es solo culpa de los alumnos, pues el principal responsable del mismo son las propias universidades. Son estas quienes deberían hacer un mayor esfuerzo por informar a los estudiantes de las oportunidades que se les ofrece. Los pabellones deportivos se quedan vacíos, los equipos necesitan jugadores y a las competiciones faltan representantes. Todo ello se suma a las modalidades desconocidas de algunos deportes que, si no fuera por su apoyo universitario, no se practicarían ni crearían cantera para los equipos nacionales.

Respecto al emprendimiento, las universidades deben tener en cuenta la actual situación económica del país, donde los estudiantes tienen que disponer de la opción de crear su propia empresa como una de las mejores vías para desarrollar sus carreras, pues tanto el empleo público como el empleo por cuenta ajena se presenta como un camino difícil en un mercado saturado. La formación en este área y la disponibilidad de recursos para desarrollarla no solo debe formar parte ya de la cartera de servicios que ofrece un centro, sino ser una obligación moral para el futuro de sus alumnos.

Finalmente, la participación estudiantil sirve de base a la formación política de los jóvenes, que pueden tener su primer contacto con al organización y la gestión de una entidad que les afecta de lleno. Es en este punto donde más desidia se observa tanto por parte de los estudiantes como por las propias universidades. Si no se apoya la participación en el gobierno académico ¿qué se puede esperar de los jóvenes en su implicación en la política nacional?

La Universidad es más que un lugar de paso, donde las futuras generaciones se forman no solo en su profesión, sino humanística y científicamente, desarrollando las capacidades propias que se relacionan a la obtención de una educación superior. Si esta no se apoya, el paso se para en seco.


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