Pan para hoy, hambre de mañana

Pan para hoy, hambre de mañana


Tras las Pruebas de Acceso a la Universidad viene la decisión de por qué centro optar, y desde Andalucía parece que se tiene claro cuál va ser el método para atraer nuevos estudiantes. Matrículas gratis, o bonificadas al 99% para ser exactos. El anuncio, retomado de una propuesta de mayo de 2016 viene como agua de mayo a los jóvenes estudiantes que veían preocupados cómo financiarían el próximo curso.

Desde la Junta de Andalucía se ha anunciado la medida para que a partir de septiembre aquellos estudiantes que no obtengan la beca del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y saquen buenas notas (en la aplicación, que aprueben con al menos un cinco) no tengan que pagar la matrícula del próximo curso.  Se recalca que no se aplicaría a los estudiantes que si obtengan la beca, que ya verían sufragados sus gastos.

La propuesta ha sido recibida con alegría entre los jóvenes, pero con un mayor escepticismo entre los responsables universitarios. El pago de las matrículas supone un ingreso para las Universidades andaluzas con el que se cuenta para hacer frente a muchos de los costes, lo que hace que se cree la incertidumbre de si la Junta hará frente a esta diferencia de ingresos. ¿A cuenta de qué presupuesto se pagaran las matrículas a los universitarios? La medida se aplicaría a unos 30.000 andaluces, una cifra que parece alta pero que busca aumentar también el número de estudiantes universitarios, el cual ha ido disminuyendo en las últimas décadas. Ya sea por el descenso demográfico o por los propios costes de la educación superior la realidad es que las Universidades Públicas de Andalucía trabajan por un efecto llamada para sus centros, y el dinero siempre actúa en estos casos.

“Matrículas gratis para quien apruebe”, el mensaje es directo y claro, la realidad no tanto. Una idea demasiado optimista que se contextualiza en un momento de interés político para la junta, que busca mejorar la imagen de la presidencia. Las universidades no pueden ser un arma que utilizar para ganar adeptos, sino una herramienta que forme y transforme a la sociedad. La historia avala la preocupación mostrando la bajada de ingresos que tuvieron las instituciones cuando se bajaron las tasas. Hacer política a costa de las cuentas ajenas es fácil, lo difícil es crear un presupuesto realista y que mantenga la calidad en todas sus vertientes.

Solo 29 millones de euros, apenas un 2% es lo que se ha señalado de coste, pero un 2% que tiene que firmar la Junta que se hará cargo. El hambre de mañana no puede afectar a todas las investigaciones, proyectos e instalaciones de las universidades porque se vean disminuidos sus  presupuestos.

Andalucía ya es la Comunidad Autónoma donde las tasas de matriculación son más baratas, y esto muestra a su vez un agravante comparativo con el resto de comunidades. El acceso a la Educación Superior debe ser igual para todos, ya sea gaditano o madrileño, sin que se juegue con su formación ni se utilice su futuro para recaudar votos. Por encima de precios el Gobierno andaluz debería preocuparse por fomentar la excelencia o la internacionalización de sus centros, solo así se atraerá a nuevos estudiantes, por calidad y no cantidad.


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